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Lunes, 15 de Octubre de 2018
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10 consejos para hacer ‘trail running’

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Hubo un tiempo, increíblemente cercano, en el que correr por la montaña estaba mal visto: montañeros de toda la vida se molestaban cuando veían a tipos en pantalón corto regresando a la carrera de una cima. Hubo escritos en revistas de montaña en contra del hábito de trotar ladera arriba y abajo. El asombro inicial ha dado paso a una fiebre que ha llenado los senderos de montaña de corredores, creando una moda que parece haber llegado para quedarse. Miguel Caballero, atleta y Team Manager de La Sportiva en España, nos regala 10 consejos para aquellos que han pensado en dejar el asfalto y sus carreras, para pasarse a las competiciones de montaña y, por qué no, a los ultra trails.
Creo que el consejo más importante de todos es no relacionar las distancias de asfalto con las de montaña. No tienen nada que ver. En montaña lo más importante es la ecuación distancia/desnivel: a los atletas de asfalto, generalmente, cuando se les habla de una distancia, lo relacionan rápido con los ritmos que llevarían en llano y esto dista mucho de lo que se hará en montaña. Por otro lado hay que valorar siempre esta relación a la hora de interpretar las características de una carrera: si, por ejemplo, dicha prueba presenta 20kms y 700 metros de desnivel, estaremos ante una prueba rápida y poco técnica, nada que ver con otra que ofrezca la misma distancia pero con 1600 metros de desnivel positivos.
No siempre correr es lo más acertado. Por paradójico que resulte, en cuestas muy duras, merece más la pena caminar, lo más rápido posible, apoyando las manos en las rodillas. Es preferible esto antes que tratar de correr de forma lenta y pesada, ejercicio que nos agotará.

Subir despacio, bajar rápido. Siempre podrás recuperar el tiempo perdido en un descenso… si llegas con fuerza. En cambio, hay que estar muy, muy fuerte para poder ganar tiempo en una subida.
Las bajadas también se entrenan. No nos obsesionaremos con subir, bajar rápido es una gran baza que hay que saber usar. Para entrenar las bajadas, me suelo marcar unos tiempos: por ejemplo, realizo cinco series de 6′ de bajada a tope, con cuidado de no caerme, pero forzando bastante. La recuperación, en este caso, se haría subiendo otra vez hasta el punto de salida. Uno se dará cuenta de si se ha hecho un buen entrenamiento si al día siguiente te duelen las piernas al levantarte de la cama…
El entrenamiento. Intentaremos entrenar por un terreno lo más parecido al de la carrera posible. Evidentemente, si sabemos como es el perfil de la prueba, más o menos técnico, más rompepiernas o de subidas y bajadas más largas… mejor será. El calzado es muy importante: recomendaría buscar unas zapatillas específicas de montaña. Existe una gama muy amplia, y antes de centrarte en una marca, prueba la que mejor se adapte a tu pie. Es importante tener una suela con buena tracción, buen dibujo del taqueado y lo suficientemente dura como para que no se te claven todas las piedras…
Más diversidad. No hace falta hacer la misma distancia, o más, de la que nos encontraremos en carrera, hagamos entrenos lógicos, que podamos asimilar. La montaña nos permite entrenar una mayor diversidad de aspectos diferentes (correr, caminar rápido, aprender a bajar en terrenos técnicos…) que el que ofrece el asfalto, aprovechémoslo: un día entrenaremos subidas, otro en llano, otro bajadas, suena divertido ¿no? En cuando a las distancias de entrenamiento, para una de 50 kilómetros como en el Mundial, se llevarían a cabo varios entrenamientos de 30 kms, alguno esporádico de 40 kms, pero la gran mayoría no pasarían de 20 kms diarios. De no ser así, supondría mas desgaste que entreno.
¿Y después? La recuperación de una carrera de montaña es mucho más agradecida que la de una de asfalto. Esto no quiere decir que corramos todos los fines de semana, pero hay que tenerlo en cuenta a la hora de planificar un calendario.
Guardar fuerzas. En las primeras pruebas en las que participemos, salgamos más conservadores, ya habrá tiempo para salir con el cuchillo entre los dientes cuando sepamos cómo reacciona nuestro cuerpo a los distintos cambios de pendiente.
Más cortas. Y no conviene olvidar algo que he dejado para el final para que lo tengamos muy presente: progresividad y lógica. Vayamos paso a paso, no queramos comenzar por la ultradistancia porque está de moda o porque lo hace “fulanito”. Esto nos podría llevar a odiar esta disciplina. Comencemos por carreras mas cortas, siempre hay tiempo para correr 100kms.

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