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Jueves, 02 de Abril de 2020
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“A mi familia no la elegí yo”, Fiscal Verónica Hernández

Foto: Fabián Delgado

Foto: Fabián Delgado

El recinto legislativo, Sebastián Lerdo de Tejada luce semivacío. Con doce gélidos grados en el termostato, se aprecian bufandas, gabardinas y gruesos abrigos en el medio centenar de presentes. Apenas con un traje sastre, ceñido al cuerpo, de colores negros y vivos blancos, la Fiscal General del Estado, Verónica Hernández Giadáns desciende por el inmueble del Congreso Local, mirada altiva, sonrisa forzada y esbelta figura, con tímidos saludos a la concurrencia. Giadáns hace sonar con fuerza los tacones de sus zapatillas en los escalones antes de iniciar su primera comparecencia ante diputados de todas las fracciones políticas.

Su comparecencia arranca con solo dos diputados de oposición: María Josefina Gamboa y Omar Miranda, ambos del PAN, conforme avanzan los minutos, se irían integrando, Sergio Hernández y Monserrat Ortega. Verónica Hernández empieza muy predecible, danza de cifras para disminuir los delitos de alto impacto y resaltar el combate al secuestro y las órdenes de aprehensión. En un guion que se ve fue ensayado “N” número de veces, la Fiscal de la cuarta transformación apela a las “culpas al pasado”, al “abandono”, “arrogancia”, “soberbia”, “simulación” y “sesgo político” de la oficina que anteriormente dirigió, el hoy prófugo de la justicia –huyendo desde hace 135 días-, Jorge Winckler Ortiz.

Lectura impecable de Verónica Hernández –evidencia de haberse ensayado, probablemente medio centenar de ocasiones- que contrasta con los improvisados cuestionamientos del expresidente de la Mesa Directiva del Congreso Local, Juan Manuel Pozos Castros, quien en sus turnos al micrófono, eliminó el “Giadáns” de su vocabulario, ante su evidente incapacidad para pronunciar el apellido.

Fueron cinco horas y media, equivalentes a 330 minutos de comparecencia, con apenas dos recesos para ir al baño, en donde Hernández hablo de al menos diez temas: Desaparecidos, secuestros, depuración de policías ministeriales, exámenes de control y confianza, el pasado, Jorge Winckler, robo de autos, feminicidios, órdenes de aprehensión, etcétera. Temas dilapidados, por una sola admisión, el lazo sanguíneo de “la Fiscal honesta y capaz” –bautizada así por el gobernador Cuitláhuac García- con Guadalupe Hernández “La Jefa”, operadora criminal de Hernán Martínez Zavaleta “El Comandante H” y de quien hoy la Fiscal admitiría que es su prima hermana.

“Yo no escogí a mi familia, a mis amigos sí, pero ni mi familia, ni mis amigos están por encima de la ley”, expuso. Murmuros diversos en diputados de oposición (PAN y PRD), caras adustas en sus colegas de Morena, unos cuantos impávidos, por la sorpresa de admisión. Otro tanto, previniendo el vendaval político y mediático que se viene. En la Sala de Prensa, reporteros afinan sus titulares estridentes para periódicos digitales, en la primera fila, el Presidente de la Junta de Coordinación Política, Juan Javier Gómez Cazarín y el Secretario General del Congreso, Domingo Bahena intercambian comentarios y carcajadas, minimizando la admisión de la Fiscal, como dejando entrever que el “ramalazo político” ya estaba presupuestado en esta comparecencia. Tan medido el daño colateral, que el cuestionamiento morboso, provino del diputado del Partido del Trabajo –y aliado del gobierno- Juan Manuel Pozos Castros.

“Sólo soy responsable de lo que yo haga y de mis palabras. Respondo por mis actos y aclaro, a esa persona tiene más de 30 años que no tengo contacto con ella. No tengo relación con esa familia y en mi examen de control y confianza claro que lo dije, tenemos que conducirnos con la verdad”, refutó en dos ocasiones Hernández Giadáns.

Pasados los diez minutos de efervescencia polémica, política y delincuencial. La comparecencia entró en un soporífero ir y venir de temas, la oposición recriminando el alza de homicidios, feminicidios y desapariciones; los diputados de Morena felicitando y exaltando la impartición y nueva procuración de justicia en Veracruz. Reiteraciones negativas y positivas de un lado a otro. Con mismos cuestionamientos y similares argumentos.

La abogada política y mediática de Winckler Ortiz, María Josefina Gamboa desperdició una oportunidad inmejorable de cimbrar a la encargada de despacho, Verónica Hernández. Teniendo de temas los 17 desaparecidos de Ixtaczoquitlán, el primer lugar nacional de secuestros, el alto número de feminicidios, Gamboa ocupó sus primeros cinco minutos de “preguntas” para quejarse de “los mil policías” –en realidad eran 350- que la despeinaron el día de protesta de los diputados panistas por la caída del abogado de los Yunes en 2019; Gamboa también recriminó la “calidad moral” de Giadáns por llegar a la Fiscalía de “forma abrupta” tras la remoción de Winckler.

En su último “jab al hígado” -al de Giadáns y al suyo propio- Gamboa fustigó la contratación de empresas de Baja California como proveedoras de la Fiscalía y cuyas ligas llevarían al Secretario de Gobierno, Eric Cisneros. Esos temas, fueron prioritarios de los diputados de oposición y no así la rendición de cuentas y justicia por los desaparecidos, feminicidios o secuestros.

En el aletargamiento de la comparecencia, los directivos y funcionarios que acompañaron a la Fiscal, Verónica Hernández parecían turnarse para “escaparse al baño” y platicar en los pasillos, comer galletas y tomar café. Mientras Hernández continuaba con su letanía, que Jorge Winckler y el exfiscal Anticorrupción, Marcos Even Torres cobraban 300 mil pesos de compensación mensual, pero no lograba justificar porque no han sido detenidos sí ya pasaron más de 120 días de órdenes de aprehensión.

Soslayaba Giadáns que había “aviadores” políticos y de medios de comunicación en la nómina, pero sin revelar nombres. Torciendo la ley, apelando a una infundada secrecía, Verónica Hernández “robaleaba” a sus cuestionadores. Conforme avanzaban las horas, el poco público en general y la poca prensa que ahí quedaba empezaba a abandonar el salón Sebastián Lerdo de Tejada.

Tan predecible venían las respuestas y los cuestionamientos, que el vocero de la Fiscalía, Jair García envió el boletín final de la comparecencia, cuando está ni siquiera llevaba un 20 por ciento de transcurrida. Al final del día, la encargada de despacho, saldría medianamente bien librada en lo administrativo, aunque manchada en lo mediático, todo por culpa de su prima: “La Jefa”.

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