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Martes, 25 de Setiembre de 2018
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“Ahí cuando quieran cabrones”, Arturo Bermúdez, aún con humor para bromear con periodistas

 

Foto: Carlos Hernández

Foto: Carlos Hernández

 

Arturo Bermúdez sonríe. El “Capitán Tormenta” está en receso de audiencia de juicio oral y aprovecha para abrazar a los suyos, palmear a sus amigos y hasta platicar con los custodios. Bermúdez, jefe policiaco durante un sexenio del priísta, Javier Duarte -en una prisión en la Ciudad de México- está imputado por la Fiscalía General del Estado (FGE) por abuso de autoridad, tráfico de influencias y enriquecimiento ilícito -aun no por desaparición forzada, por falta de voluntad de la Fiscalía- y aún así se da tiempo para bromear a quienes defenestó por mucho tiempo: Los periodistas.

“Ay cuando quieran cabrones”, suelta a los enviados de Radiotelevisión de Veracruz y del Diario de Xalapa, quienes llegan al segundo receso y ya cuando la mitad de la audiencia ya transcurrió. Los reporteros sonríen tímidamente y saludan con un dejo de desconfianza y siguen de largo sin dar la mano a Zurita.

Y Bermúdez vuelve a sonreír, le brillan los dientes y se para erguido en las inmediaciones de la sala de juicios orales 3, en donde dos custodios le celebran su broma, y el “Capitán Tormenta” en riguroso traje naranja y con zapatos de gamuza impecables, nuevos, de alta costura, muestra el dominio de la situación.

A escasas tres semanas de que cumpla un año recluido en prisión por diversos delitos, Zurita luce fresco, animado, recluido en “celdas especiales” para presos políticos del sexenio de Duarte da la impresión que no la pasa mal allá adentro.

En reposición del proceso judicial, luego de haber ganado un amparo, el Juez de Control, Luis Roberto Juarez López decidió vincularlo a proceso por un delito patrimonial superior a los 70 millones de pesos por adjudicar contratos irregulares de servicios de alimentos, prestación de servicios que “aceitó” para beneficiar a diversas empresas en donde lucían como propietarios familiares del propio Bermúdez: Miguel Ángel Bermúdez Zurita, Jesús Bermúdez Quezada, Jesús Gabriel Bermúdez Zurita y María Guadalupe Zurita, y en todos ellos, un personaje clave, el empresario Roberto Esquivel quien al día de hoy se ha negado a comparecer como “imputado” en la Sala de Juicios Orales 3 de Pacho Viejo pretextando una diabetes severa, con niveles de glucosa altísimos y que su médico de cabecera en la Ciudad de México le ha recomendado no viajar a comparecer, porque podría padecer problemas cardiovasculares severos, según leyó la defensa de Esquivel.

Empresas constituidas como Sociedades Mercantiles y registradas en Oaxaca y Tlaxcala, denominadas Grupo Profesional de Resguardos S.A. de C.V., Grupo Profesional de Alarmas, Transportes Garzua, Administradora de Inmuebles de Capital, entre otras.

En donde el Fiscal Especializado, Pedro Pensado aseguró que Arturo Bermúdez obtuvo “beneficio económico” y privilegio el tráfico de influencias para dar contratos a consanguíneos, aprovechando su posición de titular de la Secretaria de Seguridad Pública (SSP).

A todo acusación, la defensa de Bermúdez, Rodolfo de la Guarda excusó que quien tramitó esos contratos fue el gobierno del Estado a través de la Secretaria de Finanzas y Planeación (Sefiplan) y un Órgano Colegiado en donde Bermúdez no tuvo participación alguna.

Incluso, de la Guarda fue más allá, al asegurar que la defensa “no negaba la existencia de dichos contratos”, sin embargo, el Gobierno de Veracruz, en este caso Sefiplan, jamás cubrió el pago de 179 facturas de las empresas aludidas, razón por la cual, algunas interpusieron denuncia penal.

El propio Arturo Bermúdez volvió a incriminar a su examigo, Javier Duarte y a la Sefiplan al asegurar que “él” al estar concentrado en la operatividad de 7 mil policías, 19 Centros de Readaptación Social, 20 delegaciones de Tránsito y velar por la seguridad de 8 millones de Veracruzanos no tuvo tiempo de ver lo administrativo.

Ante la mirada incrédula de los Fiscales y el ceño fruncido del juez, Bermudez aseguró en la Sala de Juicios Orales 3: “Todos los proveedores tenían registro en Sefiplan, al entrar en crisis el flujo de dinero, se dieron pagos graduales a cada uno a través de la Sefiplan. Nunca presione a ningún colaborador para hacer algo contrario a la ley, siempre actúe con honestidad, ética y profesionalismo”, excusó Bermúdez.

El “Capitán Tormenta” hoy nuevamente vinculado a proceso y con un año de prisión preventiva regreso a Pacho Viejo en la llamada “Perrera” -la camioneta enrejada de la SSP-, ahí estará un buen rato, haciéndole compañía a otros duartistas. Apenas el 6 de enero pasado cumplió años, al menos ese día, familiares y algunos custodios amigos, le cantaron las mañanitas.

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