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Lunes, 24 de Setiembre de 2018
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Alvarado, las fosas bajo los manglares

Foto: Carlos Hernández

Foto: Carlos Hernández

Células de Los Zetas, Cartel de Jalisco Nueva Generación y probablemente policías estatales ocuparon en este último lustro, este noble pueblo para enterrar casi 250 cuerpos en cuatro distintas narcofosas.

Una veintena de aves de rapiña “zopilotea” el sistema Lagunar de Alvarado en un radio de seis hectáreas. La reciente exhumación de 166 cráneos y miles de fragmentos de restos óseos en la congregación de Arbolillo por parte de la Fiscalía General del Estado (FGE) vino a avispar a las aves carroñeras, al pueblo de pescadores y a los pequeños restauranteros que este viernes no se dan abasto para atender a Policías Ministeriales, directivos de la Fiscalía y reporteros de prensa local y nacional.

La cinta amarilla de “prohibido el paso” restringe el acceso a un radio equivalente a seis campos grandes de fútbol y a una zona de manglares de superficie incalculable en donde células de Los Zetas, Cartel de Jalisco Nueva Generación, Matazetas y probablemente elementos de la Secretaria de Seguridad Publica (SSP) enterraron a cientos de personas.

Entre una zona de dunas, mangles, una laguna, lado contrario al mar, sicarios enterraban a sus víctimas atravesando una pequeña aldea de humildes pescadores, a tan sólo dos kilómetros de una barra rivereña de trece palapas de mariscos, fueron realizadas 32 fosas.

Los cráneos y fragmentos óseos, así como más de 200 prendas de vestir ya fueron llevados hace un par de días a Xalapa, a la Dirección de Servicios Periciales, donde están a la espera de poder recibir recursos para realizar exámenes de ADN -en éste o en el próximo gobierno- y realizar los match y exámenes de confrontación para poder ser entregados a sus seres queridos.

Mientras tanto, la aldea de pescadores luce agitada, patrullas y patrullas de la Policia Ministerial van y vienen en esta región del Sotavento Veracruzano, otroramente famosa por su gastronomía de mar, su lenguaje folclórico y por ser raíz del Son Jarocho, de ahora en adelante, será conocida por ser el lugar donde han sido halladas cuatro narcofosas en el municipio de Alvarado, también podrá ser recreada como la ruta de la muerte del crimen organizado en el Golfo de México.

Una quinteta de garzas blancas, dan el toque estético al perímetro de la Fiscalía General del Estado, una docena de Policías Ministeriales luce incómodo ante la presencia de varios medios de comunicación.

“No entiendo a Winckler(Fiscal General del Estado), nos tuvo un mes con celulares recogidos, pidiendo sigilo y hermetismo, exigiendo silencio y hoy que aún no acabamos los trabajos, lanza la bomba a la prensa. ¿Que loco no?”, cuestiona un Ministerial adscrito a la misión y que vía telefónica confiesa irritación por el actuar gubernamental.

Entre los Ministeriales ahí presentes, algunos son un poco hostiles con la presencia de reporteros y fotógrafos.

¿Por qué le tomas foto a la placa de mi vehículo y a mi cara?, cuestiona un reportero a una oficial de la FGE.

-Tenemos que monitorear todo, no sabemos qué clase de gente son, responde molesta.

¿Y con pedir que me identifique no basta?, revira el periodista.

-No, salvo que dejes que le tome una foto a tu credencial, contesta con sorna.

Entre los pobladores de Arbolillo su máxima de supervivencia está clara, sonreír a los extraños, dar los buenos días, pero hablar poco. Así tuvieron que estar durante un lustro ante la tácita presencia de grupos delincuenciales y de fuerzas policiacas que por tierra o por lancha en medio de la Laguna llevaban a sus víctimas.

¿Dónde se encuentra el panteón?, pregunta una reportera en alusión al cementerio municipal.

-¿Cuál panteón?, el municipal ¿o… el otro?-, responde con una sonrisa, una alvaredeña.

Los alrededores del nuevo cementerio clandestino son de una pobreza pauperrima, para llegar uno camina entre casuchas de madera y cartón, con techos de láminas de zinc y de palma, gatos desnutridos corretean a magras lagartijas buscando su alimento del día. En pequeños corrales de cerdos y en chalupas pesqueras reposa la esperanza patrimonial del poblado.

La de ayer, es la cuarta narcofosa hallada en Alvarado, la primera fue en diciembre del 2013, cuando un reporte de lugareños llevó al descubrimiento de 7 cuerpos semienterrados en un lugar conocido como playa “La Cava”.

La segunda, en mayo del 2015 en un islote fueron desenterrados casi una veintena de cuerpos. Aún con Javier Duarte como gobernador, el entonces vocero de la Fiscalía General del Estado (FGE), Omar Zúñiga negó a los reporteros el hecho, asegurando que, tras una inspección de forenses y ministeriales solo se encontró” estiércol” de vaca. Tras la presión posterior de Colectivos de Desaparecidos, la FGE admitió en rueda de prensa la existencia de solo seis cuerpos.

La tercera ocurrió en marzo del 2017, elementos de la Secretaría Armada de Mexico, Ejército Mexicano y de la Fiscalía General del Estado tardaron tres días en trabajos de exhumación para rescatar 46 cráneos y cientos de restos humanos en un predio particular, también de Arbolillo, en Alvarado, Veracruz.

“Se trabajaron ocho fosas, las cuales se encuentran ubicadas aproximadamente a 10 kilómetros del centro de Alvarado, ello en un perímetro de 120 metros cuadrados, que es colindante a la laguna de Alvarado; de dichas exhumaciones hasta el momento se han extraído 46 cráneos más múltiples partes corporales”, detalló en aquella ocasión el fiscal general del estado, Jorge Winckler Ortiz.

Este nuevo macrocementerio del crimen organizado fue descubierto por autoridades del gobierno del panista-perredista, Miguel Ángel Yunes Linares a poco más de 80 días de que concluya su administración, la tarea titánica de encabezar los trabajos de reconocimiento de cuerpos, entrega de restos óseos y recepción de familiares de víctimas va a contrarreloj, razón por la que será el gobierno federal de Andrés Manuel López Obrador y el local de Cuitláhuac García quienes tengan que reencauzar los trabajos de identificación de cuerpos hallados en narcofosas.

Al día de hoy hay casi 700 cuerpos -según cifras oficiales- en calidad de N.I (No identificados) repartidos en las distintas planchas forenses de Veracruz y en la Dirección de Servicios Periciales de Veracruz.

Tan solo en el narcocementerio de Colinas de Santa Fe, han sido hallados 297 cráneos y 17 mil restos óseos en casi 150 fosas. De esta macabra estadística, apenas 17 cuerpos han sido identificados y entregados a sus familiares.

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