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Jueves, 24 de Octubre de 2019
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Asesino de Moisés Sánchez, inmiscuido en más desapariciones

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El historial delictivo de Clemente Noé Rodríguez, el ex policía intermunicipal acusado de ser el autor material del homicidio del reportero de “La Unión”, data desde el 2009 cuando se le responsabilizó –pero salió exonerado- de la desaparición de dos jóvenes michoacanos

No sé nada de mi hijo, ni de su amigo, la camioneta se esfumó y los policías no fueron incriminados.

VÍCTOR ALBERTO ROMERO

PADRE DE EDGAR GILBERTO

Clemente Noé Rodríguez Martínez, ex policía intermunicipal de Veracruz y Boca del Río (PIVB), uno de los 6 presuntos asesinos del periodista de “La Unión”, Moisés Sánchez Cerezo, ocurrida el 2 de enero pasado, se encuentra involucrado en dos desapariciones forzadas desde diciembre del 2009, “levantones” donde Rodríguez fue investigado, junto con otros policías, pero salió exonerado por la extinta Agencia Veracruzana de Investigaciones (AVI) y la Unidad Estatal del Combate al Secuestro (UECS), unidades hoy convertidas en la neo Fiscalía General del Estado (FGE).

Edgar Gilberto Romero Toriz y David Zaragoza Hernández, oriundos de Los Reyes Michoacán llegaron al puerto de Veracruz el 29 de noviembre del 2009, tenían en sus planes poner un negocio de helados y paletas y un puesto de tacos, se hospedaron durante dos noches en el hotel Kiryos y al tercero consiguieron en renta una vivienda en la zona norte de la ciudad, en Casas Geo.

Víctor Alberto Romero -padre de Edgar Gilberto- cuenta que lo último que supo de su hijo y de su amigo fue que el 2 de diciembre fueron intervenidos por 7 patrullas de la extinta Policía Intermunicipal Veracruz-Boca del Río en la esquina de Victoria y Collado, afuera de un auto lavado.

Ahí, los policías, con Clemente Noé Rodríguez y Antonio Salinas al mando del operativo de revisión, trasegaron a Víctor y a David, requisaron su camioneta una FORD F150, con placas de Michoacán MX57243, encontraron cerca de 70 mil pesos en efectivo y varias tarjetas bancarias.

Los oriundos de Los Reyes –explica Víctor Alberto- explicaron su intención de quedarse a vivir en Veracruz para poner un negocio, incluso se comunicaron, telefónicamente,  con familiares que tienen en el puerto y en la ciudad de Córdoba para legitimar la procedencia del efectivo y su versión de vivir en Veracruz.

“Desde ese día, no sé nada de mi hijo, ni de su amigo, la camioneta se esfumó y los policías no fueron incriminados. Nos han dicho en la tele que hay verdades históricas, pero uno como padre, quiere saber hechos reales. ¿Dónde están nuestros hijos”, expone Víctor Alberto Romero.

Con la detención de Clemente Noé Rodríguez, como presunto asesino del reportero, Moisés Sánchez y la incriminación de varios policías intermunicipales en dicho homicidio, Romero exige a la Fiscalía General del Estado (FGE) que reabra la investigación de la “desaparición forzada” de su hijo y de su amigo, la cual ya cumplió cinco años y dos meses.

“Durante cuatro meses nos quedamos a vivir en Veracruz buscando a mi hijo, el subprocurador, el subsecretario de seguridad, todos, todos nos dieron atole con el dedo, no investigaron nada, nos dimos cuenta que todo estaba amafiado”, insiste Alberto Romero.

El cinismo de las autoridades veracruzanas en materia de seguridad pública y procuración de justicia, se las dio el entonces subsecretario de Seguridad Pública, Remigio Olivares Ortiz (hoy envestido como director general de Prevención y Readaptación Social) quien a boca jarro les soltó a los familiares de Edgar Gilberto Romero: “Mejor váyanse, porque su vida corre peligro”.

En la investigación ministerial, 003/UECS/2009 de la UECS y en la investigación 1373/2009 de la PGJE aparece incriminado Clemente Noé Rodríguez, quien iba al mando de la patrulla número PIVB-329, también fue llevado ante las oficinas del ministerio público el policía Antonio Salinas, sin embargo, el 3 de junio del 2010, 6 meses después de la desaparición de los jóvenes michoacanos fueron exonerados por la Procuraduría de Justicia.

“Nos dijeron que no había elementos para consignarlos (a los policías intermunicipales), que no había pruebas contundentes para el ejercicio de la acción penal”, resume el padre de Edgar.

El día 3 de diciembre, familiares de Edgar Romero y de David Zaragoza se trasladaron de Michoacán y de Córdoba al puerto de Veracruz, ahí empezó el viacrucis: “Diligencias tardías, investigaciones amañadas, encubrimiento de los policías intermunicipales”.

Con Edgar y David desaparecidos, sus padres de ambos apersonados en el cuartel de policía y en diligencias en la fiscalía, comenzaron los movimientos extraños, las tarjetas bancarías fueron vaciadas durante 5 días siguientes y los teléfonos celulares y un radio Nextel –apagados durante la mayor parte del tiempo- eran encendidos por pequeños lapsos de tiempo.

Los estados de cuenta bancarios revelaron que todos los días se sustraía dinero en efectivo del Chedraui del centro comercial Las Brisas –ubicado cerca del cuartel de la Policía Intermunicipal Veracruz-Boca del Río- y de un HSBC de la zona. Las cámaras de video de ambos comercios “casualmente” –enfatiza el padre de Edgar- no tenían ubicación sobre el automático donde se retiro el recurso monetario.

“Lo última vez que me llamaron los de la UECS y de la PGJ fue en 2011 para hacerme la prueba genética, desde ahí, la investigación está parada. Hubo carpetazo. Yo hoy solo quiero el derecho a la verdad, mi hijo es víctima de una desaparición forzada y yo soy víctima de violaciones a mis derechos humanos por la forma en que las autoridades de Veracruz encubrieron y amañaron un delito”.

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