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Barandal: 12 años de guerra

LUIS_VELAZQUEZ

•Cientos desaparecidos

•Solecito, a prueba

Luis Velázquez

27 de diciembre de 2018

ESCALERAS: Muchas bendiciones al Solecito, integrado con madres con hijos desaparecidos. Terminan el año con optimismo, pero un optimismo racional basado en el desencanto. La Cuitlamanía les ha ofrecido el paraíso terrenal. Pero atrás tienen años de palabras oficiales incumplidas. Tomadura de pelo. La estafa. La gran estafa.

Lo dice su vocera:

“En el tema de los desaparecidos ya no debe haber mezquindad. Ya la ha existido desde hace 12 años de guerra del narco en Veracruz. Hay desaparecidos y hay mucha mezquindad”.

Lo dijo, a propósito de que la llamada Comisión Estatal de Búsqueda de Personas Desaparecidas en el primer gobierno de la izquierda está o estaría por fundarse.

Y al mismo tiempo que tienen una lucecita prendida en el largo y extenso y cruel túnel de la infamia, en la otra mano, la mano izquierda, tienen una luz apagada, a diferencia, digamos, de la lámpara votiva que nunca se apaga.

En una mano, entonces, la esperanza, y en la otra, la rotura de la utopía.

Nada mejor, entonces, para caminar así en la vida como El Quijote con su Sancho atrás de los molinos de viento y algunas de cuyas páginas la vocera del Colectivo Solecito suele repetir, digamos, recitar, de memoria, como niña aplicada, Maestra en Letras Hispánicas.

“Nos ha tocado, dice la señora Lucía de los Ángeles Díaz Genao, otros gobiernos que aparentan y luego muestran una cara diferente”.

Y aun cuando los cita de manera diplomática, se refiere a Miguel Ángel Yunes Linares y a Javier Duarte, lo peor entre lo peor del tiempo priista hegemónico en Veracruz.

Desesperanzadas por la desaparición de sus hijos viven con su propia aura y karma para continuar la búsqueda frenética, así tengan que vender fritangas en Semana Santa y el carnaval y organizar bingos para avenirse de recursos con que rastrear la pista de los suyos.

PASAMANOS: Según versiones, el Solecito ha sopesado otorgar un semestre de confianza a la Cuitlamanía para aterrizar con hechos concretos y específicos la palabra empeñada.

Y más luego de que la Fiscalía fue sitiada, el Solecito exhibiendo su nombre y crédito moral.

Pero mucho se teme que la luna de miel termine en ruptura desencantadora, igual que con la yunicidad.

Y más porque el Colectivo habla de “mucha mezquindad” en el trato con otros Príncipes del Palacio: “Esperamos que Cuitláhuac García siga con la misma tesitura”.

Ya se verá.

Pero la historia demuestra que el 99.9 por ciento de los políticos viven de vender esperanzas como decía Napoleón Bonaparte.

Y de utilizar a la población con objetivos políticos y partidarios.

Y de agarrar a la gente de tonta y darles vueltas y vueltas y vueltas.

Y de echar rollos y chorizos.

“Queda claro, dice el Solecito, que lo más importante será la voluntad política” (La Jornada-Veracruz, agencias).

Habría, por ejemplo, de mirar un poquito hacia el pasado para sopesar la lista de los ex gobernadores que han cumplido su palabra y honrado sus promesas y cumplido en tiempo y forma con la ciudadanía y con los grupos humanos y con los pueblos.

Toda su vida, la señora Rosario Ibarra de Piedra, la primera madre de familia buscando a su hijo Jesús Piedra Ibarra, desaparecido en el sexenio de Luis Echeverría Alvarez cuando la guerra sucia luego del asesinato de un magnate regio, sin ningún resultado.

Más de veinte años de las víctimas de Acteal, en Chiapas, y cero resultado social y penal.

Más de veinte años del asesinato de 17 campesinos en Aguas Blancas, Guerrero, y la gran estafa con el castigo para los culpables, siempre se dijo, policías que los emboscaron en la montaña.

La frenética y desesperada lucha de los padres de los 43 estudiantes de Ayotzinapa que todavía persiste.

En el fondo, políticos de diferentes generaciones deshonrando su palabra.

Ahora, sin embargo, nuevo gobierno en el país y Veracruz, y el Solecito enarbolando la esperanza por un lado, y por el otro, para evitar los estragos de la desilusión, alertados con la mezquindad ruin y miserable de los políticos.

CORREDORES: El único objetivo del Solecito es la búsqueda y el hallazgo de sus hijos, y aun cuando suene cruel y brutal, vivos o muertos, para que si están muertos procedan a la sepultura digna donde llevarles flores y veladoras y oraciones.

Y es que mientras la familia siga ignorando el destino de un hijo desaparecido se vive en la incertidumbre y la angustia, pues siempre se alentará la posibilidad de que esté con vida.

Y más, en un Veracruz que en el mes de diciembre del año que en unas horas terminará más de cien personas han sido asesinadas, entre ellos, diecisiete feminicidios y dos infanticidios.

Y más, cuando con una mirada rápida y breve al duartazgo y la yunicidad queda confirmado que la mayor parte de los secuestros, desaparecidos, crímenes y fosas clandestinas siguen en la impunidad.

Y lo peor en la doble impunidad: ningún asesino físico detenido como tampoco ningún asesino intelectual.

Incluso, con la peor bofetada cuando, y por ejemplo, los jefes policiacos presos en el penal de Pacho Viejo acusados de desaparición forzada han comenzado a ser liberados.

Por eso, alienta la grandeza moral y espiritual con que el Solecito está empujando la carreta con una veladora de la esperanza prendida en una mano y con la veladora apagada en la otra ante la Cuitlamanía.

Octavio Paz decía que cuando en la cohabitación con el Príncipe, el ciudadano común y sencillo muestra una debilidad, un titubeo, una duda, entonces, el Príncipe, dueño del día y de la noche, se vuelve un Huitzilopochtli y se traga a las víctimas.

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