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Lunes, 14 de Octubre de 2019
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Barandal: Abstencionismo del 45%

  • 28% de indecisos hoy día
  • Clave, estructura electoral 

 LUIS_VELAZQUEZPASAMANOS: La indiferencia que la población ha tenido de siempre con la elección del gobernador en turno se muestra en lo siguiente: el abstencionismo queda por lo regular entre el 42 a 45 por ciento, como ocurriera en el año 2010.

Incluso, y por más intensa y frenética que sea cada campaña, el impacto social en el ánimo ciudadano es bajo, bajísimo.

Así, cada voto sale costando una cantidad millonaria.

Y lo peor que con una votación mínima si se consideran los casi 4 millones de electores que sufragarán el 5 de junio, el sucesor toma posesión.

Nadie, pues, suele convencer como sería la aspiración democrática.

Nadie convence con su discurso político por más agresivo que sea, como el caso, en contra del góber en turno por el asunto de los secuestrados, desaparecidos, asesinados y fosas clandestinas.

Y por “el desorden administrativo, el caos financiero y la corrupción política” de la que habla el senador Pepe Yunes Zorrilla.

De hecho y derecho, el millón de indígenas de las 8 regiones étnicas de Veracruz, desde Huayacocotla y Chicontepec en el norte hasta el Valle de Uxpanapa en el sur permanecen indiferentes.

Les vale el góber que se va y el sucesor, pues su nivel de vida sigue descarrilado en el deterioro social, económico, de salud, educativo y  de seguridad y justicia.

De igual manera sucede con los 2 millones de campesinos que poco a poco han ido guardando el arado y el machete y abandonando para siempre el surco, porque ni siquiera resulta productiva la siembra de autoconsumo.

En el caso de las clases medias están ocupadas en llevar el itacate a casa y como han sido más expuestas al desengaño oficial, tampoco les ocupa ni preocupa el ganador en las urnas.

Por eso el creciente abstencionismo que de acuerdo con el experto electoral se mantendrá el próximo 5 de junio en Veracruz.

 

BALAUSTRADAS: Según la tendencia, la elección de los presidentes municipales despierta más, muchísimo más interés en la población debido a una sencillísima razón: el alcalde suele estar más cerca de los problemas de la vida cotidiana.

En los pueblos indígenas y rurales, por ejemplo, el alcalde se convierte, además de la autoridad civil, en el tlatoani a quien todo consultan, desde la última palabra en un problema conyugal hasta su intervención para reconciliar a una pareja de novios.

Y por eso mismo, la población suele desbordarse en las urnas.

Luego, el grado de interés se manifiesta con la elección de gobernador, después con la elección presidencial, y la que poco, bajísimo interés despierta es la elección de los diputados locales y federales, famosos porque durante siglos han merecido la fama de unos turistas de sus distritos que, además, utilizan el escaño para brincar al puesto siguiente, sin dejar huella social.

Lo peor del asunto es que a estas alturas, luego de que los 6 candidatos a la mini/gubernatura anduvieron en el proselitismo, el 28 por ciento de la población electoral en Veracruz, equivalente a un millón de electores, permanece indecisa con su voto, con el riesgo de que a la hora estelar de igual manera prefiera quedarse en casa mirando la tele, leyendo, reposando, jugando con los niños en el patio, correteando las olas en la playa.

Por eso, y con todo y que cada partido político tenga su voto duro (el más grande es del PRI con 800 mil sufragios amarrados), los estrategas de cada candidato han de ir por la conquista de cada uno de los segmentos sociales, pues nadie puede darse el lujo de menospreciar un nicho de mercado.

Ni siquiera, vaya, al millón de jóvenes que por vez primera tienen credencial de elector para tachar un nombre en la boleta.

 

ESCALERAS: Hay un repudio popular al duartismo. También hartazgo contra su estilo personal de gobernar y ejercer el poder. Irritación social por la deuda pública y las tomaduras de pelo a proveedores, prestadores de servicio, contratistas, estudiantes becados, deportistas discapacitados y a la Universidad Veracruzana y el Instituto de Pensiones con sus deudas.

Pero tal coraje en ningún momento resulta suficiente para ganar en las urnas. Faltan, como la bamba, otras cositas, entre ellas, la llamada infraestructura electoral.

Y la estructura electoral consiste, por ejemplo, en que cada partido disponga del número suficiente de representantes confiables, íntegros, a prueba de bomba, en cada casilla.

Pero, además, movilizadores del voto en cada pueblo y comunidad para, además, defender la casilla.

Y es ahí donde algunos partidos y sus candidatos tronarían.

Y por tanto, donde el PRI y el PAN (el PRD es un cascarón, caballo viejo y cansado) piensan levantar expectativas, y más si de acuerdo con el experto, nadie, ni el Yunes rojo ni el azul, puede sentirse ganador al día de hoy.

Por eso, en la secretaría de Acción Electoral del CDE del PRI despacha Fernando Vázquez Maldonado, que ha llevado un par de comicios de gobernador, además de su experiencia legislativa y de su paso en el Archivo de Notarías, tan útil en cualquier proceso electoral.

En tanto, se afirma que en el Panal el operario electoral será Zeferino Tejeda Uscanga, secretario particular, a la sazón, del secretario General de Gobierno, y que se doctorara durante muchos años en el manejo de elecciones tanto federales como estatales, hacedor, entre otros cositas, del sorpresivo triunfo de Carolina Gudiño Corro como presidenta municipal ante el panista Julio Saldaña Morán una madrugada cuando todo estaba perdido para el tricolor.

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