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Miércoles, 08 de Abril de 2020
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Barandal: Amar a Veracruz

LUIS_VELAZQUEZ

Barandal

•Amar a Veracruz

•Tiradero de incienso

•Cerca de AMLO

Luis Velázquez

24 de febrero de 2020

ESCALERAS: Amar a Veracruz en ningún momento es que AMLO te vitoree y levante la mano y te glorifique por decreto como el gobernador, ajá, más honesto del Golfo de México.

Tampoco es viajar a cada rato a la Ciudad de México asegún que para acuerdos con el gabinete legal y ampliado sin que se traduzca en hechos concretos para el bienestar de la población.

Menos, boletinarse en cada juntita en Palacio Nacional con el gabinete de Seguridad Pública ideando y diseñando una política para correr a los carteles y cartelitos del territorio jarocho.

PASAMANOS: Tampoco amar a Veracruz consiste en salir a cada rato con mucho incienso en parte de la prensa nacional ni menos “tirar la espada en prenda” en defensa del gabinete local de igual manera, digamos, como el presidente de la república defiende a su góber jarocho.

Menos amar a Veracruz significa salir todos los días en los medios en el ejercicio diarreico de la llamada comentocracia, creyendo seguro que con la palabra empeñada basta para que la población alcance una mejor calidad de vida.

CORREDORES: Tampoco amar a Veracruz depende de vestirse de huipil y corona de flores en la cabeza vendiendo esperanzas de que antes de que el gallito cante 3 veces, los 6 de los 8 millones de habitantes en la pobreza y la miseria serán redimidos camino al paraíso social.

Ni menos, amar a Veracruz significa ofrendar la palabra de que pronto llegarán las medicinas y los hospitales públicos estarán abastecidos, sin carencias, para procurar y favorecer la salud colectiva, sobre todo, de los pobres y de los llamados “pobres entre los pobres” y que en el lenguaje sencillo y llano se refiere a la miseria en que vive y se abate gran parte de la población.

BALCONES: Nunca, jamás, amar a Veracruz equivale a declararse fifí, salsero, sabadaba y catrinero, y gritonear por todos lados en el discurso político y en la declaración mediática que “no se tiene cola que le pisen” y que son políticos puros, endiabladamente puros, incluso, “a prueba de bomba”.

Ni tampoco se ama a Veracruz porque lo digan los columnistas fervorosos de la 4T, la Cartilla Moral, la honestidad valiente y la república amorosa y la austeridad republicana donde predominan los abracitos y los besitos.

PASILLOS: Nadia ama más a Veracruz porque el presidente de la república efectúe giritas en repetidas ocasiones para seguir anunciando los programas sociales y que reproducen el mismo reparto de los peces y los panes en vez de enseñar a la población a pescar y a hacer panes en el horno.

Ni tampoco porque se anuncien cien universidades y destinen nueve para Veracruz preconizando que en tres años (insólito en la historia educativa del mundo) los chicos cursarán una carrera de la educación superior y serán los mejores profesionales del país.

VENTANAS: Nadie ama a Veracruz cobijándose en el discurso presidencial, en tanto la pobreza y la miseria siguen causando estragos en la población, pero también el desempleo, el subempleo y los pinches salarios de hambre sin las prestaciones sociales, económicas y médicas establecidas en la Ley Federal del Trabajo.

Ni se ama más a Veracruz cacareando equis número de denuncias penales contra los yunistas cuando catorce meses y medio después solo hay un ex funcionario detenido y del resto “puro petate con el muerto”, fuegos pirotécnicos, distractores y faramallas.

Ni menos se ama a Veracruz alardeando de la Guardia Nacional mientras la tierra jarocha es un tiradero de cadáveres con mujeres secuestradas, desaparecidas, violadas, asesinadas y decapitadas.

Tiradero de incienso •Cerca de AMLO Luis Velázquez 24 de febrero de 2020 ESCALERAS: Amar a Veracruz en ningún momento es que AMLO te vitoree y levante la mano y te glorifique por decreto como el gobernador, ajá, más honesto del Golfo de México. Tampoco es viajar a cada rato a la Ciudad de México asegún que para acuerdos con el gabinete legal y ampliado sin que se traduzca en hechos concretos para el bienestar de la población. Menos, boletinarse en cada juntita en Palacio Nacional con el gabinete de Seguridad Pública ideando y diseñando una política para correr a los carteles y cartelitos del territorio jarocho. PASAMANOS: Tampoco amar a Veracruz consiste en salir a cada rato con mucho incienso en parte de la prensa nacional ni menos “tirar la espada en prenda” en defensa del gabinete local de igual manera, digamos, como el presidente de la república defiende a su góber jarocho. Menos amar a Veracruz significa salir todos los días en los medios en el ejercicio diarreico de la llamada comentocracia, creyendo seguro que con la palabra empeñada basta para que la población alcance una mejor calidad de vida. CORREDORES: Tampoco amar a Veracruz depende de vestirse de huipil y corona de flores en la cabeza vendiendo esperanzas de que antes de que el gallito cante 3 veces, los 6 de los 8 millones de habitantes en la pobreza y la miseria serán redimidos camino al paraíso social. Ni menos, amar a Veracruz significa ofrendar la palabra de que pronto llegarán las medicinas y los hospitales públicos estarán abastecidos, sin carencias, para procurar y favorecer la salud colectiva, sobre todo, de los pobres y de los llamados “pobres entre los pobres” y que en el lenguaje sencillo y llano se refiere a la miseria en que vive y se abate gran parte de la población. BALCONES: Nunca, jamás, amar a Veracruz equivale a declararse fifí, salsero, sabadaba y catrinero, y gritonear por todos lados en el discurso político y en la declaración mediática que “no se tiene cola que le pisen” y que son políticos puros, endiabladamente puros, incluso, “a prueba de bomba”. Ni tampoco se ama a Veracruz porque lo digan los columnistas fervorosos de la 4T, la Cartilla Moral, la honestidad valiente y la república amorosa y la austeridad republicana donde predominan los abracitos y los besitos. PASILLOS: Nadia ama más a Veracruz porque el presidente de la república efectúe giritas en repetidas ocasiones para seguir anunciando los programas sociales y que reproducen el mismo reparto de los peces y los panes en vez de enseñar a la población a pescar y a hacer panes en el horno. Ni tampoco porque se anuncien cien universidades y destinen nueve para Veracruz preconizando que en tres años (insólito en la historia educativa del mundo) los chicos cursarán una carrera de la educación superior y serán los mejores profesionales del país. VENTANAS: Nadie ama a Veracruz cobijándose en el discurso presidencial, en tanto la pobreza y la miseria siguen causando estragos en la población, pero también el desempleo, el subempleo y los pinches salarios de hambre sin las prestaciones sociales, económicas y médicas establecidas en la Ley Federal del Trabajo. Ni se ama más a Veracruz cacareando equis número de denuncias penales contra los yunistas cuando catorce meses y medio después solo hay un ex funcionario detenido y del resto “puro petate con el muerto”, fuegos pirotécnicos, distractores y faramallas. Ni menos se ama a Veracruz alardeando de la Guardia Nacional mientras la tierra jarocha es un tiradero de cadáveres con mujeres secuestradas, desaparecidas, violadas, asesinadas y decapitadas.

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