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Viernes, 24 de Mayo de 2019
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Barandal: Corretiza a Morenistas

LUIS_VELAZQUEZ

•Si fallan: Manuel Huerta

•Deslinde del súper delegado

Luis Velázquez/Y Parte Dos

15 de mayo de 2019

ESCALERAS: Quizá por la barba crecida que por lo regular siempre, parece, utilizar como símbolo político, acaso por la mirada como pantera en acecho, quizá porque fue, o sería, militante de la izquierda radical, acaso por la sonrisita con que habla, Manuel Huerta, el súper delegado federal, también ya se volvió profeta. Pitoniso. Chamán que predice el futuro.

Por ejemplo:

El Diario de Xalapa (edición del lunes 6 de mayo) intituló así una entrevista de su articulista habitual de cada semana:

“Si fallamos a la gente… nos dará una corretiza”.

Pero de hecho y derecho, MORENA de Veracruz debería alistarse para correr como en un maratón internacional.

PASAMANOS: Viñeta uno para una corretiza: apenas, apenitas van 5 meses y medio, y el tema de la corrupción en el reino de Cuitlalandia ya afloró con la compra de patrullas policiacas.

Viñeta dos para una corretiza.: la concesión a una empresa de Durango para vender los desayunos, comidas y cenas a los veinte penales de norte a sur y de este a oeste de Veracruz.

Viñeta tres: el avasallante nepotismo en muchas, muchísimas dependencias, empezando por el gobernador con su primo Eleazar.

CORREDORES: Viñeta cuatro: el amiguismo y el cuatismo floreciendo en la tierra fértil de MORENA adueñada del palacio de gobierno de Xalapa.

Viñeta cinco: el presunto negocito en el DIF estatal y cuya titular intentó desmentir asegurando que es víctima de un complot en su contra pero que nadie la tumbará del cargo público que, se afirma, le fue cabildeado por el diputado federal, constructor Ricardo Exsome Zapata.

Viñeta seis: 5 meses y medio después, ninguna obra pública, más que el resbalón faraónico e imperial de inaugurar callecitas mamonas reencarpetadas.

Viñeta siete: casi un semestre después, el oscuro destino de los 74 millones de pesos asignados de presupuesto a la dirección de Comunicación Social.

Viñeta ocho: hacia el día 162 del sexenio, 787asesinatos, entre ellos, 99 feminicidios (falta una para cien) y 34 infanticidios. Niños, pues, criminalizados.

BALCONES: Viñeta nueve: los préstamos que cada vez el góber pide y pide con cargo, digamos, a las participaciones federales, atrapadas en camisa de fuerza y entre la espada y la espada para el futuro inmediato.

Viñeta diez: en un Veracruz desempleado, subempleado y con salarios de hambre, ningún empleo ha sido alentado por la secretaría de Desarrollo Económico, y si lanzaron las cacayacas con la ampliación de la planta Nestlé basta recordar que en el año 2013, Javier Duarte la anunció, y si por cuestiones internacionales fue transferida, ya estaba.

Viñeta once: el ejercicio del poder con toda la frivolidad del mundo. Veracruz chorrea muertos y el Festival de Salsa ya tiene 40 millones de pesos de presupuesto para, digamos, olvidar durante tres días el festival de sangre.

Viñeta doce: el silencio impresionante del gabinete legal y ampliado del sexenio local que prefiere callar para quedar bien con el gobernador vaya a molestarse, igual, igualito que en el tiempo priista y panista.

PASILLOS: Hay en la vida pública de Veracruz suficientes razones para que la gente aseste “una corretiza” a los Morenistas.

En tan poco tiempo, la generación de izquierda en el poder sexenal efímero desencantó a la población electoral que en el año 2021 elegirá a los presidentes municipales y diputados locales y federales.

Abogado y sociólogo, observador crítico de la realidad desde la izquierda radical, Manuel Huerta lo sabe y está consciente.

“Hora, pues, de poner las barbas a remojar”, a menos, claro, que la soberbia y la frivolidad juntas sean superiores a la insatisfacción social.

Y de ñapa, en la altivez total y absoluta, la indiferencia y el desdén, fermentados con “el mundo color de rosa”. Soy fifí. Soy sabadaba. Soy salsero, y porfis, que sirvan igual para todos, la casa paga, se dijera en la euforia alcohólica del mediodía.

VENTANAS: En la lógica política, tan mesurada y moderada, la población electoral votó por los candidatos de MORENA soñando con dos ejes rectores.

Uno, la honestidad.

Y dos, “la congruencia entre lo que dicen y lo que hacen”.

Por eso, miró el futuro que vendría de la siguiente manera:

“Si fallamos, el malecón de Veracruz va a quedar chico de la corretiza que nos va a dar la gente”.

De ser así, caray, con todo y la bola de cristal del delegado, el malecón del paseo será corto, limitado, escaso, incluida la ampliación hasta Boca del Río, y en donde la estatua de Vicente Fox fue derruida, igual que la de Saddam Hussein, encabezada por los priistas Adolfo Mota Hernández y Raúl Zarrabal Ferat.

PUERTAS: Más aún, en vez del malecón los morenistas correteados por la población habrían de agarrar camino en la avenida Ruiz Cortines de Boca del Río para salir a la carretera federal y tener un camino al Gólgota amplio, gigantesco, sin paralelo.

O de plano, tirarse a la bahía y nadar en el Golfo de México hasta donde la capacidad física alcance que el Pirata Lorencillo se encargaría de echarles vivas y levantarles el brazo si llegaran con vida al otro lado del charco.

CERRADURAS: El delegado resume el desafío político, social, económico, educativo, de salud, de seguridad y de justicia para que los Morenistas pudieran, digamos, librar la corretiza y que a estas alturas parece inminente.

Uno. Acabar con la corrupción (y lo que parece imposible, si se considera el nepotismo en que ya cayeron).

Dos. Lucha con la impunidad, tarea insólita con tanto resbalón del góber con el fiscal.

Tres. “Abrir paso a la justicia y a la justicia social”. Justicia, para evitar la impunidad, tarea inverosímil. Y justicia social para achicar la abismal diferencia, años luz, de la desigualdad económica.

Y cuatro. Lograda la justicia social habrá, dice, tranquilidad.

“No hay de otra y para eso se está trabajando” dijo Manuel Huerta.

PATIO: Han de darse prisa. Por lo pronto, ya pasó un semestre. Y el único resultado es el desencanto social en una población incrédula, escéptica, reticente a seguir creyendo en la palabra oficial, en las buenas intenciones, en el discurso mesiánico, en la promesa insulsa, frívola, sabadaba, salsera y fifí.

Y lo peor, con la soberbia de los iluminados.

“Yo, advirtió el delegado federal, te puedo contestar por mí. Yo puedo estar a la altura de Veracruz”.

Queda claro, entonces, que nadie ha de confundir al delegado como “un token”, un símbolo. Humano que es, está hecho de un material político y social diferente a los señores del palacio central. Además, está cerca, pero lejos. Y en el camino al Gólgota le ha llovido mucho, incluso, con torrenciales. Lo dijo así. “Fui combatido y combatido”. Y ahí está. Y sigue, guardando la distancia, marcando la raya.

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