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Martes, 18 de Diciembre de 2018
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Barandal: Discordia política

  • Discordia política

  • Barrer para atrás

  • Fatídico saldo

 

 LUIS_VELAZQUEZESCALERAS: La discordia domina y predomina en las elites políticas de Veracruz. Y con todo y la república amorosa ninguna pista, indicio, posibilidad, gaviota anunciando el verano.

Por ejemplo, maldición satánica:

Cuitláhuac García Jiménez busca descarrilar por completo a todo lo que huela a yunicidad.

Miguel Ángel Yunes Linares desacreditó y desprestigió a Javier Duarte (claro, se lo merecía) como nunca antes en la historia local.

Javier Duarte rompió con Fidel Herrera Beltrán, su hacedor, en el tercer año de gobierno y hasta repitió el discurso de José López Portillo contra Luis Echeverría del “beso del diablo”.

Fidel Herrera marcó una raya de Miguel Alemán Velasco.

Nunca, por fortuna, Alemán Velasco “barrió para atrás”.

Pero aun cuando Patricio Chirinos Calero terminó diciendo que “el respeto al sexenio ajeno es la paz”, se fue a la yugular de Dante Delgado Rannauro y sus secretarios del gabinete legal, Porfirio Serrano Amador y Gerardo Poo Ulibarri, y los encarceló en el penal de Pacho Viejo.

Dante Delgado encarceló al director de Tránsito de Fernando Gutiérrez Barrios, David Varona.

Gutiérrez Barrios se olvidó de “La Sonora Matancera” de Agustín Acosta Lagunes y empujó la carreta para adelante.

Pero Acosta Lagunes encarceló al director del Instituto de Pensiones de Rafael Hernández Ochoa, José Luis Lobato Campos, acusado de un delito de fraude jamás cometido.

La discordia entre las elites políticas ha sido y es una lacra histórica, maldición fatídica de la que pocos, excepcionales políticos se libran.

 

PASAMANOS: La discordia política ha dejado un saldo social fatídico en Veracruz.

Por ejemplo:

Al momento, 75 gobernadores han pasado por la silla embrujada del principal palacio de gobierno de Xalapa desde el primero que fue en 1824 Guadalupe Victoria, y quien también se convirtiera en el primer presidente de la república.

Cuitláhuac García Jiménez, el góber electo, será el número 76.

Y el retrato social, económico y educativo es el siguiente:

6 de cada 10 habitantes viven en la miseria, la pobreza y la jodidez.

Medio millón de habitantes de los 8 millones sólo hacen dos comidas al día, y mal comidas, dado el desempleo, el subempleo y los salarios de hambre.

La miseria agravada se concentra en las ciudades de Veracruz, Xalapa y Banderilla, consideradas polos de desarrollo.

Un millón de paisanos están de migrantes sin papeles en Estados Unidos.

Diez mil jefes de familia chambean en los campos agrícolas (en realidad, campos de concentración) en el Valle de San Quintín.

Veracruz ocupa el primer lugar nacional en la producción y exportación de trabajadoras sexuales.

600 mil personas de 14 años de edad en adelante son analfabetas.

Un millón de habitantes cursó incompleta la escuela primaria. Otro millón, la secundaria. 600 mil, el bachillerato a medias.

Veracruz, alardean las elites políticas, un estado pródigo en recursos naturales.

Nadie, sin embargo, reconoce que la entidad está habitada por gente pobre y que los responsables son los políticos.

 

CORREDORES: La discordia política se ha caracterizado por una feroz y sórdida rivalidad entre las elites compitiendo para enriquecerse lo más pronto posible y mejor.

En cada sexenio aparecen nuevos ricos y fortunas familiares excepcionales y todos en la impunidad, salvo el ajuste de cuentas del gobernador Yunes con su antecesor.

Y por añadidura, en cada región de Veracruz han proliferado los caciques, dueños del día y de la noche, “señores de horca y cuchillo”, propietarios de la riqueza local y de los cargos públicos que les han permitido resolver sus pendientes económicos para varias generaciones, sin que nadie los toque ni perturbe, porque al mismo tiempo, sirven y han servido a la generación política en turno en el palacio de Xalapa.

Además, claro, de los dinosaurios sindicales perpetuados en el trono obrero y burocrático desde hace más de veinte y treinta años.

Todos ellos, con los políticos, forman parte de las elites. La gente VIP de Veracruz. La gente bonita. Los intocados y los intocables. Los ricos, los pudientes.

 

BALAUSTRES: A pocos, excepcionales políticos encumbrados en el poder sexenal interesa el bienestar común.

Y si hacen obra pública, digamos que forma parte de la obligación primaria, pero el objetivo superior es enriquecerse y enriquecerse más que los otros y más que los anteriores.

Basta referir que en menos de un sexenio, Javier Duarte creó y recreó cuatrocientos empresas fantasmas para “ordeñar la vaca”, pues su esposa “merecía abundancia”, además, claro, de los suyos, los Érick Lagos, los Jorge Carvallo, los Alberto Silva, los Gabriel Deantes, los Carlos Aguirre Morales, los Tarek Abdalá y los Adolfo Mota, entre tantos otros, además de los políticos internados en el penal de Pacho Viejo.

El gran pendiente es la calidad de vida en todos los órdenes del grueso de la población.

Por ejemplo, niños que se duermen en el pupitre en el salón de clases por la anemia y la desnutrición histórica.

Niños que en cada zafra y corte de café y cítricos desertan de la escuela porque sus padres se los llevan al campo pues significan una mano de obra.

Niños que terminan la escuela primaria, quizá la secundaria, y ahí para su crecimiento educativo.

Niñas que salen embarazadas a los doce, trece años de edad, y la vida se les frustra.

Niños cuyo único destino es irse de migrantes a Estados Unidos, y de perdido, a las ciudades urbanas de Veracruz y/o a la Ciudad de México.

Niños expuestos al precoz alcoholismo y que en las regiones indígenas es un fatalismo porque significa el único camino.

Nunca en la historia local las razones sociales han sido más elevadas que la discordia política.

El encono y el ajuste de cuentas entre los grupos, las tribus y las hordas partidistas han dañado la dignidad humana, social, económica, educativa, de salud y de seguridad de la población en Veracruz.

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