xalapa
18
Search
Sabado, 20 de Octubre de 2018
  • :
  • :

Barandal: El camaleón Rosendo Pelayo

LUIS_VELAZQUEZ

•Arman su expediente negro
•Exíliate le han aconsejado

Luis Velázquez
07 de marzo de 2018

ESCALERAS: El priista Manuel Rosendo Pelayo cree que se le escapó al diablo y está lleno de fósforo bitacal.
Un día, el político Ángel L. Gutiérrez dijo a Octavio Ochoa Ochoa, director de Tránsito con Rafael Hernández Ochoa, que Fidel Herrera Beltrán era muy inteligente.
“Vivaracho” contestó don Octavio.
El ex alcalde de San Andrés Tuxtla, con cuatro denuncias en la Fiscalía, quedaría, digamos, en vivaracho.
Vivaracho, la bilirrubina le permite creer que pasa ante priistas y panistas con una gente viva, muy viva.
Por ejemplo, a los priistas les dice que es un perseguido político del gobernador Yunes, quien lo quiso convencer de desertar del partido tricolor y pasarse al partido azul.
Y a los panistas dice que Miguel Ángel Yunes Linares es su jefe superior y nomás que se lo diga se afilia al Partido Acción Nacional.
Un secretario del gabinete yunista le dijo, de plano:
“Más vale te exilies por dos años, pues la Fiscalía va por ti”.

PASAMANOS: Flanqueado por sus guardias pretorianos, los diputados federales, Érick Lagos Hernández y Jorge Carvallo Delfín (“El hijo más ruin que he tenido” según dijo su padre), Rosendo Pelayo vive los peores días en el infierno, cuando nadie ofrece “agua al gallo de la pasión”.
Encima tiene, por ejemplo, las denuncias penales interpuestas por el alcalde sucesor, Gustavo Pérez Garay, por desvío de recursos, empresas fantasmas y venta sórdida de leche Diconsa y, bueno, mientras la moneda termina de caer, está en la mira.
A un secretario de la yunicidad, por ejemplo, le rogó que le consiguiera una copia de las denuncias y la respuesta fue lacónica:
“Ahí… no me meto”.
El secretario aquel pintó la raya, porque el gobernador Yunes es su propio Fiscal y nadie está interesado por procurar la justicia, simple y sencillamente, la justicia contra los duartistas como el Yunes azul.
Y mientras Pelayo juega como camaleón ante los priistas y panistas, en los túneles de la justicia (la Fiscalía, el ORFIS, la Comisión de Vigilancia de la Legislatura, la Contraloría y la secretaría de Finanzas y Planeación, entre otras) van armando su expediente negro.

CASCAJO: “Mejor huye a un rincón de América Latina o de Europa, tienes dinero de sobra” le han dicho, considerando que de persistir en su inocencia bien puede terminar como Ramón Ferrari Pardiño (SEDARPA) y Carlos Aguirre Morales (SEFIPLAN) y/o como Juan Antonio Nemi Dib (Salud) atrapado y sin salida luego de una frenética fuga en Puebla.
Pero la identidad de Pelayo corresponde a la descripción filosófica y política de José López Portillo cuando hablaba del “localismo empobrecedor”.
Nada es fuera del pueblo, San Andrés Tuxtla.
Nunca aprendió a estar fuera del territorio jarocho.
Y si sale, se pierde y ahoga.
Muy fregón, soberbio y altivo en la aldea, pero muy sumiso y sumido en la capital, como en Xalapa, cuando se anda “tirando al piso” de los jefes máximos que topa en la calle para que aboguen por él en la oficina central del palacio.
Está acusado de “meter las manos al cajón” y “el que se lleva se aguanta”.
Justicia divina.

RODAPIÉ: De hecho y derecho, Pelayo es el primer ex alcalde de Veracruz puesto “en el ojo del huracán”.
Y más, cuando la yunicidad anda con “la espada desenvainada” y por ejemplo, suspendió y encarceló al trío de agentes de Tránsito, incluido el delegado, que en Medellín mataron a un taxista.
Por ejemplo, de los 212 ex presidentes municipales, el ORFIS, Órgano de Fiscalización Superior, del impoluto Antonio Lorenzo Portilla Vázquez (saluditos de “El Universal” con la exhibida de que Javier Duarte compró su silencio en veinte millones de pesos, aunque diga que falsificaron su firma), avisó a ciento veinte exediles que tienen observaciones en la Cuenta Pública.
Y en tanto terminan de agotar la auditoría de todos y cada uno, los 120 andan “con el alma en un hilo”.
Y más, cuando ya vieron que la rendición de cuentas va en serio con la denuncia penal en contra de Rosendo Pelayo, interpuesta, ni más ni menos, por el sucesor, considerando que la Ley de Responsabilidades de Funcionarios Públicos define como un delito callar las tropelías del anterior.
POSTES: Hay una campaña electoral para definir la gubernatura, la presidencia de la república, las senadurías y las diputaciones locales y federales.
Y en medio del lodazal y el estercolero resulta fácil como Pelayo asegurar que fue denunciado como una venganza, una intimidación, un acto represivo a su lealtad perruna al PRI.
Otra cosita, sin embargo, es la solidez con que el alcalde sucesor integró la denuncia penal, pues de tal dependerá el dictamen de la Fiscalía.
Y cuando el señor toca puertas de sus amigos en la yunicidad, entonces, tan acalambrado anda que ninguna duda hay de que se embarró, pues, ni modo (hay hombres así), el dinero, los bienes materiales, los terrenos, las mansiones y las barbies deslumbran.
“El olor a poder y el oler al dinero fácil” marea a cierto tipo de mujeres, decía Henry Kissinger, pero también, a los políticos.

BALAUSTRES: Desde que era presidente municipal, jefe máximo en San Andrés Tuxtla, Pelayo tenía encendidas las lámparas del ORFIS. Y del Congreso.
Nunca el ORFIS procedió. Tampoco los quince diputados locales de la Comisión de Vigilancia de la Legislatura.
Pero la historia dice que siempre “el destino alcanza”. Y en el caso, lo tiene atrapado y sin salida.
Ya se verá si cuando llegue el momento, alguna elite priista, entre ellos, sus guardias pretorianos, Érick Lagos y Jorge Carvallo, “tiran su espada en prenda”, o lo dejan solo, antes, mucho antes de ser acusados de complicidad.
Y más, porque la familia Pérez Garay (Marina, exalcaldesa y ex diputada federal, y Octavio, exdiputado y alcalde) saben guardar rencor, saben odiar, saben pactar con el poderoso en turno y saben vengarse.
Y ante la furia de los dioses, todos unidos en un bloque, ni el diablo escapa.

Comentarios

comentarios




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *