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Jueves, 17 de Enero de 2019
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Barandal: El dinosaurio sigue ahí…

LUIS_VELAZQUEZ

* Veracruz, el horror

* Saña contra mujeres

Luis Velázquez

ESCALERAS: El primer mes de la Cuitlamanía cerró con más de ciento treinta muertos. El cuadro dantesco del horror es múltiple. En la numeralia de la muerte, secuestrados, desaparecidos, asesinados, destazados, desembrados, decapitados, florando en ríos y lagunas, tirados a la orilla del camino y en la carretera y entre cañaverales.

Y aun cuando toda vida humana es invaluable, la mayor parte de víctimas es de hombres. Y en la lista negra, el asesinato de mujeres.

Por un lado, el crimen de mujeres, testimonio, reflejo de la inseguridad, la zozobra y la incertidumbre en el diario vivir.

Y en el otro, la impunidad.

Y lo más grave, inseguridad (secretaria de Seguridad Pública) e impunidad (Fiscalía) juntas crean y recrean la posibilidad de multiplicar el tsunami de violencia, pues los malandros asesinan y asesinan y como ven que nada pasa, entonces, se envalentonan.

Mientras, la Cuitlamanía inculpando cada vez más a los ex gobernadores Miguel Angel Yunes Linares y Javier Duarte y a quienes la historia ha juzgado.

Y de sobra.

Y sin embargo, el mes de diciembre fue terrorífico. Una pesadilla. “Y al despertar el dinosaurio seguía ahí” escribió en su cuente célebre Tito Monterroso.

PASAMANOS: El feminicidio, en su peor momento en Veracruz en el tiempo de la Cuitlamanía.

Los siguiente nombres significan el Estado de Derecho, el Estado Delincuencial, el Estado de Sitio y el Principio de Peter que vivimos en el mes de diciembre, el primer mes del sexenio de la izquierda de Morena y AMLO en el Golfo de México, en la tierra jarocha, “la noche tibia y callada de Veracruz”, a la tanto cantara Agustín Lara.

Samantha Aparicio Alvarado. 25 años. Secuestrada, desaparecida, asesinada, desembrada y embolsada. En Yanga.

Coral Ruiz Molina. 29 años. Asesinada en Tierra Blanca por su pareja.

Florencia N. Menor de edad. Violada. Ultrajada por varios tipejos. En Zozocolco. Murió en hospital de Papantla.

Graciela Pérez Bernabé. 25 años. Asesinada a puñaladas. Papantla. Que su pareja, detenida.

María Herlinda Ruiz Tapería. 23 años. Guatemalteca. Emboscada con otros migrantes. Rodríguez Clara.

Maribel Romero Vázquez. 27 años. Ama de casa. Asesinado junto a su pareja. Santa Ana Atzacan.

Blanca Itzel Morales Romero. 12 años. Asesinada en su casa, al mismo tiempo que sus padres. Santa Atzacan.

Juana Anayeli Aladino Morales. 25 años. Estudiante. Asesinada en Atzacan.

Josefina Salazar Jiménez. 25 años. Apuñalada. Mecatlán.

Itzel Mar Betancourt. Secuestrada un mes 7 días. Su cadáver, tirado en la vía pública. Avecindada en Naranjos, su cadáver fue tirado en Tancoco. Madre de un niño de 3 años.

Marisol Aguilera roja. Asesinada. Martínez de la Torre.

Yesenia Barradas Platas. Asesinada. Poblado, Paso del Cedro, Actopan.

Jazmín Alejandra Díaz Isla. Asesinada. Colonia Vasconcelos, Xalapa.

Mónica Cházaro. Sicóloga. Activista social. Asesinada en el puerto de Veracruz.

Ivonne G. P. 38 años. Embarazada. Asesinada en Martínez de la Torre, ejecutado al mismo tiempo que su pareja.

CORREDORES: Leo Nieto Contreras. 43 años. Ultimada a puñaladas. Poblado El Faisán, en San Rafael.

Aurora Rivera Casanova. 21 años. Asesinada. Chinampa de Goroztiza.

Rocío Florencio Gómez. 25 años. Empleada de una zapatería. Asesinada en Acayucan.

Karen Itzel Mejía Cruz. 19 años. Domiciliada en Alamo. Secuestrada. Desaparecida. Asesinada. Su cuerpo, tirado en parcela ejidal.

Bebé de un mes de nacida. Atacada por su padre. En Cacahualco. La niña lloraba y lloraba y el padre la mató. Falleció en un hospital de Córdoba.

RODAPIÉ: 32 días después con tantos crímenes, feminicidios e infanticidios, estaríamos ante una Cuitlamanía insensible. De espaldas a la realidad avasallante. Indolente, casi.

A: ¿Indiferente porque desembarcaron sin ningún operativo de seguridad en el palacio de gobierno de Xalapa, cuando tuvieron 5 meses para organizarse?

B: ¿La nula ofensiva y contraofensiva ante el bombardeo de los malandros porque están, digamos, sorprendidos y atónitos?

C: ¿Dejar hacer y dejar pasar y seguir inculpando a los antecesores?

D: Limitados de por sí, mejor cruzados de brazos.

E: Todos ellos sabían que nunca aterrizarían en palacio para una luna de miel. Sabían, además, que los carteles y cartelitos estaban listos para mostrar el puño y el músculo. ¿Por qué, entonces, la desidia, la indolencia y la negligencia en el mes de diciembre?

F: ¿Se vale con más de ciento treinta asesinatos en un solo mes seguir “bajando el cielo y las estrellas”… con promesas a mediana y largo plazo, como esa de que pacificarán Veracruz pero hasta dentro de dos años?

G: Inverosímil que un crimen y otro y otro y otro se vayan multiplicando y la Cuitlamanía en el silencio atroz.

BALAUSTRES: Hoy se cumplen 33 días de la Cuitlamanía. Y la historia cotidiana ilumina las horas violentas que se viven y padecen:

En los primeros cuarenta días de su gobierno, Fernando Gutiérrez Barrios pacificó Veracruz encarcelando a los caciques y a unos que otros pistoleros, heredados por Agustín Acosta Lagunes con su “Sonora Matancera”.

El día 7 de diciembre del año 1986, en la sierra de Huayacocotla, el cacique Luis Rivera Mendoza y sus sicarios emboscaron a una familia. Mataron al padre. A la madre. A un niño de unos 7 años. Y a una bebé en brazos de su madre.

A todos les dieron el tiro de gracia.

Al otro día tempranito, los policías de Gutiérrez Barrios llegaron al pueblo y comenzó la razia. Y detuvieron al cacique y a sus pistoleros. Y los trasladaron al penal de Pacho Viejo.

Y en los días siguientes detuvieron a los caciques de Chicontepec, los hermanos Justo y Roberto Cabrera. Y a Pacho Viejo.

Y luego, antes de los 40 días, detuvieron al cacique sureño, Cirilo Vázquez Lagunes, y a dormir en el penal de Allende.

Entonces, otros caciques, entre ellos, Toribio “El Toro” Gargallo, de la región de Córdoba, huyeron, simple y llanamente, de Veracruz y sus pistoleros se desperdigaron.

Gutiérrez Barrios, “El hombre-leyenda” de la guerra sucia, el guardián de la vida pública en los sexenios de Miguel Alemán Valdés, Adolfo Ruiz Cortines, Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Alvarez, entre otros, devolvió la paz y la tranquilidad en la tierra jarocha.

Claro, ni Cuitláhuac García es Gutiérrez Barrios ni tampoco su secretario de Seguridad Pública, con todo y pistola al cincho, se parece a su homólogo, anexos y conexos, de don Fernando.

Muchos, demasiados hogares lloran a sus muertos en la Cuitlamanía. Pero más aún, a sus mujeres asesinadas.

Y los diputados locales y federales y senadores de Morena, en el viaje esotérico a la utopía social. Calladitos. En silencio…, que el silencio político también reditúa. “Estoy orgulloso de mi nepotismo”, dijo, por ejemplo, el presidente de la Mesa Directiva de la LXV Legislatura, José Manuel Pozos Castro, ex PRI, ex PRD, ex PAN y Morena ahora, con su hijito de subsecretario de Finanzas y Planeación, vaya cínicos.

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