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Barandal: El intelectual y el Príncipe

LUIS_VELAZQUEZ

•Valencia Carmona y Cuitláhuac
•Desayuno en Coatepec

Luis Velázquez
22 de noviembre de 2018

ESCALERAS: El sábado 17 de noviembre, en Coatepec, hubo un desayuno entre el gobernador electo, Cuitláhuac García, con unos exrectores de la Universidad Veracruzana.
Entre ellos Rafael Hernández Villalpando, quien luego de su presidencia municipal de Xalapa como candidato ciudadano reapareció como diputado federal de MORENA.
A un lado de Cuitláhuac fue sentado el doctor Jorge Manzo, director del Instituto de Investigaciones Cerebrales de la UV y fallido aspirante a la rectoría.
Y luego enseguida el doctor en Derecho, Salvador Valencia Carmona.
Valencia Carmona fue rector de la UV y presidente municipal de Xalapa, y es o era académico e investigador de la UNAM, autor de un libro sobre Derecho Constitucional, y sin duda, uno de los ex rectores con una sólida formación intelectual donde el ejercicio de la inteligencia es presea fuera de discusión.
Además de una autoridad moral “a prueba de bomba”.
Por eso, resulta extraño y raro que “un adulto en plenitud” como se les llama ahora esté al lado del Príncipe, el Príncipe Sexenal que será de Veracruz, el primero en la historia local militante de la izquierda, y lo más raro y extraño, puesto “a sus órdenes”.

PASAMANOS: La profecía de Octavio Paz se ha cumplido en el caso de Valencia Carmona al lado del góber electo en el desayuno donde el plato fuerte consistió en frijolitos bañados con unos huevitos, mientras a lo lejos, en un templete, un performance de arte, quizá de la facultad de Danza de la UV, integrado con hombres amenizaban el convivio.
El intelectual, Salvador Valencia, con el Príncipe, Cuitláhuac García.
A primera vista, ninguna necesidad, pues Valencia Carmona, se entiende, estaría jubilado tanto en la UV como en la UNAM, y como decía Octavio Paz (otra vez la cita), con una pensión suele alcanzarse lo más importante en la vida de un ser humano como es la libertad, la autonomía y la independencia.
A menos, claro, que el intelectual ex rector de la UV continúe soñando con un cargo público.
Incluso, hasta pudiera pensarse que el hecho de ubicar al doctor Jorge Manzo a un ladito de Cuitláhuac, entre Salvador Valencia y Rafael Hernández Villalpando, tenga un mensaje subliminal, donde el par de ex rectores de la UV sean los avales para que otra vez Manzo busque la rectoría.
De ser así, entonces, quizá, pudiera entenderse como un juego político.
Pero el intelectual lo ha de ser siempre en el ejercicio de la dignidad y en todo caso, el Príncipe ha de acercarse.

CORREDORES: Valencia Carmona es priista. Su ascenso al priismo ocurrió cuando en el siglo pasado era el partido fuerte en el poder.
Hernández Villalpando nunca fue priista. Un tiempo militó en el Movimiento Ciudadano de su ex amigo Dante Delgado Rannauro, y luego reapareció en MORENA.
Se ignora la militancia política del doctor Jorge Manzo.
Pero, bueno, cuando el PRI fue lanzado del edificio principal de gobierno en Xalapa en el año 2016 y cuando en el año 2017 perdió 172 presidencias municipales y cuando el primero de julio de este año, el tricolor perdió la gubernatura y perdió las veinte diputados locales y las veinte federales y la presidencia de la república, entonces, Valencia Carmona se sienta con el góber electo de MORENA, digamos, como parte del ritual de la llamada por los franceses cohabitación política.
Su destino, sin embargo, como intelectual que se respeta está en la reflexión, en la crítica y la autocrítica, en la búsqueda de sí mismo como ser humano y en la escritura, por ejemplo, de libros y artículos periodísticos en revistas indexadas, para reflexionar sobre el diario vivir del país.
Claro, mucho se gana tendiéndose al piso en un desayunito con huevitos y frijolitos.
BALAUSTRES: El doctor Salvador Valencia, un hombre de sonrisa fácil, fue rector de la UV, alcalde y diputado federal. Profe en la UV y en la UNAM. Investigador. Dueño de una autoridad moral fuera de serie, como pocos, excepcionales políticos.
Ya tuvo su tiempo, tiempo de dignidad en medio de la corrupción política tan famosa entre los priistas y atravesó el pantano (Salvador Díaz Mirón) sin mancharse.
Y ni modo que su nombre, prestigio, crédito y respeto alcance la misma estatura, digamos, de los priistas Regina Vázquez Saut y Basilio Picazo, quienes “se tiraron al piso” del Yunes azul y desertaron al PAN, y de los tricolores Ricardo Ahued Bardahuil y Fernando Arteaga Aponte, quienes para seguir colgados de la ubre se metieron a MORENA.
Se entendería, por ejemplo, porque la codicia política está desbocada, que el diputado federal, Héctor Yunes Landa, tire incienso a AMLO, el presidente electo, y a Cuitláhuac García, el góber electo.
Pero de ahí a que el maestro Salvador Valencia también se forme en la lista, caray, es tanto como explicarse el misterio de San Pablo camino a Damasco con su revelación divina y el misterio de José Alejandro Solalinde Guerra para decir que AMLO “se parece mucho a Dios”.
Y si Valencia Carmona y Solalinde han alcanzado tales niveles, digamos, de transformación tipo el Gregorio Samsa de Kafka, entonces, toda esperanza social está perdida.
El intelectual, al servicio del Príncipe

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