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Barandal: El puño de la iglesia

LUIS_VELAZQUEZ

•Toda contra el aborto
•Megamarcha en Veracruz

Luis Velázquez
06 de septiembre de 2018

ESCALERAS: Para el 20 de octubre, sábado, día de Santa Adelina, nieta de Guillermo el conquistador, la iglesia de Veracruz (arzobispo, obispos, presbíteros, sacerdotes y feligreses) alistan su megamarcha por la paz. La paz perdida en el paraíso terrenal. La paz, digamos, de los sepulcros. La paz soñada, siempre irrealizada. La paz sustituida por un río de sangre y un valle de la muerte.
Veracruz, con la fosa clandestina más grande de América Latina, en Colinas Santa Fe.
Veracruz, primer lugar nacional en feminicidios.
Veracruz, campeón nacional con el asesinato de los 4 niños en colonia popular de Coatzacoalcos y el niño y su maestra asesinados en Tantoyuca y los dos niños asesinados en Córdoba.
Veracruz, el único lugar del país donde los feligreses son asaltados cuando rezan como en una iglesia de Córdoba.
Veracruz, donde los ministros de Dios ya se cansaron de predicar a los feligreses que en el otro lado del charco les espera el reino celestial.
Demasiado tarde la megamarcha por la paz. Reacción tardía. Fuera de tiempo.
A la yunicidad, por ejemplo, le restan dos meses y cacho y ni modo pueda lograr un milagro.
Durante los 6 años de Javier Duarte, con tantos crímenes y desaparecidos y fosas clandestinas, tiempo cuando Veracruz fuera conocido porque hay más fosas que municipios, nunca la iglesia levantó la mano.
El arzobispo Hipólito Reyes Larios se llevaba bien con Duarte.

PASAMANOS: Dios anda muy ocupado en otros territorios del mundo (Nicaragua, con más de 350 muertos de Daniel Ortega, por ejemplo) para mirar a Veracruz.
Todos los días, por ejemplo, las páginas de la prensa escrita y hablada y digital están cundidas de sangre.
Y sangre de inocentes, civiles, ciudadanos comunes y sencillos.
Todos los días, una familia llora la desaparición de un hijo. Vela un cadáver. Sepulta a un muerto.
Y aun cuando los ciudadanos y las ONG y los académicos han protestado y hasta convertido la plaza Lerdo en una fosa clandestina con las fotos de las víctimas, por más y más boletines hablando de que equis número de personas desaparecidas fueron localizadas (¡Aplausos, aplausos!), el tsunami de incertidumbre, inseguridad y violencia está fuera de control, desbordado.

CORREDORES: Mucho se duda que la megamarcha de la iglesia por la paz se traduzca en la paz recuperada.
Bastaría referir el enunciado del Comisionado Nacional de Seguridad Pública, Renato Sales Heredia, de que mientras unos cárteles se han repartido el territorio nacional, cada uno en su feudo y parcela, aquí, en Veracruz, “casi todos los cárteles se lo están disputando”.
Alguna razón de peso tendrán.
Y por eso mismo, la escalada de violencia.
Primero, entre los carteles y sus sicarios, pistoleros y malandros.
Después, los carteles sembrando el terror y el horror asesinando a inocentes y que ha llegado desde el secuestro y desaparición de edecanes y modelos (caso Amatlán y Córdoba) hasta asaltar a comensales en una taquería y matar a un hombre en un balneario un domingo al mediodía delante de todos.
Y aun cuando en nombre de la república amorosa están predicando la amnistía a los malandros y cada 8 días, el domingo, la yunicidad efectúa cónclave sobre el avance de seguridad, está claro que la estrategia ha fallado.
Ahora, las elites eclesiásticas creen que marchando en la calle y avenidas con sus feligreses, la paz será restaurada.
Ilusos…

RODAPIÉ: ¡Ah, pero alto! ¡Paren la rotativa!
La megamarcha en ningún momento será contra el gran fracaso de la política de seguridad y que significa la defensa de la vida humana.
La marcha demostrará el puño y el músculo de la iglesia en contra de la posible despenalización del aborto y que anda ya en el carril de MORENA, pues la futura secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, lo tiene de tarea, de igual manera como la legalización del matrimonio gay y la adopción de niños, y de paso, la legalización de la droga, claro, claro, claro, con fines medicinales.
Por eso, y cuando los diputados locales de MORENA han tomado la estafeta de la ex ministra de la Suprema Corte de Justicia “para medir el agua a los tamales” sobre el aborto, la iglesia de Veracruz se pondrá una vez más los guantes.
Y más cuando diecisiete estados del país se le han “tirado al piso”, entre ellos, y dado marcha atrás a la despenalización del aborto y que ha convertido a Veracruz en el primer lugar nacional en abortos clandestinos, unos aquí, en la tierra jarocha, hasta con comadronas, otros en la Ciudad de México y otros más, de los pudientes, en Estados Unidos.
BALAUSTRES: Por eso, el objetivo de la megamarcha es lacónico:
“Poner en manos de Dios la defensa y respeto de la vida humana”.
Nunca las elites eclesiásticas locales levantaron la mano con tanta furia como con el aborto y que en todo caso es facultad de cada pareja y de sus padres si son menores de edad, pues Dios anda atareado en otras cosas.
Sólo el obispo de Córdoba, Eduardo Patiño, fue tan leal a sus feligreses que en repetidas ocasiones protestó con marchas contra el tsunami de violencia.
El arzobispo Hipólito Reyes Larios ha creído siempre que con la simple declaración mediática es suficiente.
Nunca, jamás, un obispo tendió la mano a José Alejandro Solalinde Guerra defendiendo a los migrantes de América Central, a excepción del obispo de Coatzacoalcos… una sola ocasión, y rapidito.
Ahora, todos ellos contra el aborto, cuando la iglesia ha fracasado con sus sermones en la homilía y el catecismo a los niños predicando, digamos, el amor puro, sin caer en las tentaciones de la carne.
Y por eso se opone a que el Congreso local y el Congreso federal legislen sobre la despenalización del aborto.
En las calles y en los pueblos los malandros están matando a civiles y la iglesia callada, reducida a simples homilías, como si fuera suficiente.
Ya se verá si con la megamarcha, los diputados echarán reversa, aun cuando jamás ha de olvidarse que cuando AMLO fuera jefe de Gobierno en la Ciudad de México nunca “agarró el toro por los cuernos” con el aborto y se la llevó con el chorizo de una consulta popular, en que, claro, pueblo religioso, creyente de la Morenita del Tepeyac, que besa las manos al arzobispo Hipólito Reyes en misa dominical, votaría a favor de lo que llaman “la defensa de la vida”.

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