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Domingo, 26 de Enero de 2020
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Barandal: Familia migrante

LUIS_VELAZQUEZ

•La hicieron en E.U.

•Nunca más volverán

Luis Velázquez

12 de diciembre de 2019

ESCALERAS: Primero migró el hermano mayor del pueblo a Estados Unidos. Tenía 20 años y era ranchero. Trabajaba de jornalero sembrando maíz, frijol y ajonjolí. Y ordeñando las vacas a las 4 de la mañana. Y dando de comer a los becerritos. Y cuidando el ganado.

Ranchero en el pueblo, ranchero en Texas. Y “burro para trabajar” como él mismo se definía, fue exitoso en aquel pueblo norteamericano.

Años después, se llevó a un hermano. Y dos años más tarde, al otro hermano. Y entonces, hará unos quince años, se llevó a su hermana menor y a sus padres.

Desde entonces, quemaron sus naves en Soledad de Doblado y nunca han vuelto.

PASAMANOS: La fallida política económica los lanzó del pueblo, como en el relato bíblico del éxodo. “Muchas cornadas da el hambre” se intitula una novela de Luis Spota, el gran reporterazo del siglo pasado en Excélsior donde durante 45 días seguiditos se llevara las 8 columnas con exclusivas, un hecho inédito en el periodismo continental.

Allá, los 4 hermanos casaron. Y allá han creado y procreado a sus hijos. Y todos, hablan inglés, y a mucha honra dicen en sus correítos.

Y desde entonces, desde hace unos veinte años cuando migrara el hermano mayor, ni siquiera en navidad o fin de año han regresado.

Pa´qué, se dirán, si en Veracruz ni hay creación de empleos y pagan salarios de hambre, igual, igualito que en el silo pasado, y de ñapa, los carteles dueños del día y de la noche.

CORREDORES: Incluso, muchos años después la familia completa tiene la nacionalidad norteamericana. Se ignora si ya se dieron de baja como mexicanos.

Un hermano, el mayor, casó con una migrante de Guatemala. Otro, con una migrante de Salvador. Y los otros dos, incluida la hermana menor, con unos norteamericanos.

Y dos de sus hijos, hijos de padres morenitos morenitos, salieron con los ojos azules.

BALCONES: En el pueblo dejaron tíos y primos. Y por fortuna, se mandan saluditos y se cuentan sus cositas y hasta selfies se toman.

Y si algún familiar mira y remira a los 4 hermanos les cuesta mucho, demasiado poder identificarlos.

Ya no se parecen. Unos engordaron y dos más siguen igual de flacos. Pero, todo indica, la forma de mirar les cambió.

En el pueblo miraban con una gran humildad, señal inequívoca de la miseria en que vivía la familia.

Ahora, la mirada, más que endurecida, es una mirada de duda, de recelo, de sospecha, a la defensiva.

La mirada dura, como un cuchillo filoso, de quienes se han agarrado a trompadas con la vida.

PASILLOS: Migraron de un pueblo que hacia la mitad del siglo pasado era productor número uno de papaya y había mucho trabajo y Soledad de Doblado enviaba todos los días carros cargueros repletos de papaya al mercado La Merced de la Ciudad de México, entonces, la gran central de abastos.

Y en donde, además, se sembraba muchísimo frijol, maíz y ajonjolí. Y la producción lechera era tanta que los carros de la Nestlé hacían fila.

VENTANAS: Pero el mal fario, el pésimo karma, la mala vibra, cayó encima, y sobrevino el desplome. Y el desempleo. Y el subempleo.

Y la vida, igual, igualito que cientos, miles de pueblos en Veracruz y en el país, se desplomó.

Según una investigación académica de la Universidad Veracruzana hay en Estados Unidos un millón de paisanos soñando, como José Mujica, el ex presidente de Uruguay, con “un futuro social mejor”.

Igual soñó la familia completa que del pueblo migró a E.U.

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