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Domingo, 24 de Mayo de 2020
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Barandal: Heridas abiertas

LUIS_VELAZQUEZ

•Sangre en Veracruz

•Matanzas S.A. de C.V.

Luis Velázquez

15 de abril de 2020

ESCALERAS: Fue hace 27 años y medio, pero las heridas sociales siguen doliendo. Incluso, han empeorado. El último bombardeo nuclear fue el 3 de abril. 4 mujeres, entre ellas, una niña, y un niño, asesinados en Papantla. Además, el niño que se tiró a un barranco para salvar la vida. El 11 de abril, dos niños asesinados en Tierra Blanca. Los carteles, dueños de Veracruz.

Desde entonces, Patricio Chirinos Calero, el góber de Carlos Salinas, las tensiones continúan estallando. En un dos por tres la tierra jarocha incluida en la lista de la desaparición forzada y que antes, en el siglo pasado, parecía exclusividad de América Latina con tantos presidentes militares.

PASAMANOS: Han pasado 324 meses. Cada vez, el dolor y el sufrimiento con nuevos asesinatos. Tiempo en que Veracruz ha sentido “temblar el mundo bajo sus pies” (Jan Martínez Ahrens) cuando, y por ejemplo, un hijo es secuestrado, una madre asesinada, un padre ejecutado.

Y más, cuando queda manifiesta la (presumible) alianza de políticos, jefes policiacos, policías y carteles y cartelitos para entre todos beneficiarse, digamos, con el billete fácil.

CORREDORES: Capítulo crucial se ha vivido y padecido. Dos Alertas de Género y sin embargo, los feminicidios siguen. La Guardia Nacional aquí, incluso, hasta con cambio de jefe máximo, y el infierno parece que arde mucho más.

Peor tantito: comandante de policía y policías aliados para matar a campesinos, como en Hueyapan de Ocampo.

Cada vez descubiertas más fosas clandestinas. Cada vez el tiradero de cadáveres. Niños, víctimas. Mujeres, víctimas. Ancianos, víctimas.

En el fondo, turbios, siniestros, sórdidos vasos comunicantes para que los maloso estén adueñados de Veracruz, igual, igualito que en el resto del país, pero al mismo tiempo, allá cada gobernador que se las arregle como pueda. Aquí, “el infierno tan temido”.

BALCONES: Fernando Gutiérrez Barrios y Dante Delgado Rannauro pacificaron Veracruz. Durante aquel sexenio, “La Sonora Matancera”, el cartel de entonces integrado por caciques y pistoleros y sicarios, fue eliminada.

Pero apenas Patricio Chirinos Calero ocupara la silla embrujada del palacio, el trono imperial y faraónico, la noche fatídica en la historia local.

El sueño social del llamado Estado de Derecho, de la paz pública, de la procuración de justicia, se deshizo.

Desde entonces, atrapados y sin salida. Y más grave: ninguna lucecita alumbra el largo y extenso túnel de la muerte.

PASILLOS: “Hay un clima de hostilidad creciente”. El miedo, cierto, pero también, “el miedo al miedo” como escribiera el poeta español, León Felipe.

Desde hace 27 años, Veracruz sigue cambiando, para mal, claro. La cultura de la muerte como eje hegemónico. Ningún ídolo pagano tan socorrido como Huichilobos, miles de doncellas sacrificadas en su nombre. Veracruz, campeón nacional en feminicidios. Y el 99 por ciento, impunes. Y eso que una mujer está al frente de la Fiscalía, la primera en la historia, oportunidad política y social para trascender más allá de “la flor más bella del ejido”.

VENTANAS: Luego de la gubernatura, Patricio Chirinos se retiró de la vida pública. Miguel Alemán Velasco regresó a negocios florecientes. Fidel Herrera Beltrán terminó en una silla de ruedas. Javier Duarte, preso en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México. Miguel Ángel Yunes Linares, en la Renata, las siglas de la Reserva Nacional del Talento.

Pero sobre las calles y avenidas y los pueblos y las ciudades de Veracruz el tiradero de cadáveres, cientos, miles de muertos.

“Y la sensación, aún viva, de haberse perdido una oportunidad” para restablecer el paraíso terrenal. La única herencia social de todos ellos fue el infierno.

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