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Sabado, 07 de Diciembre de 2019
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Barandal: La caída del exfiscal

  • Que era dueño de “El faunito”
  • Que Duarte se lo regaló…

LUIS_VELAZQUEZ

PASAMANOS: Verdad o mentira, medias verdades o medias mentiras, la versión es que Javier Duarte regaló o vendió al ex Fiscal de Veracruz, elegido para 9 años, Luis Ángel Bravo Contreras, el rancho “El faunito”.

Si fue venta, el pago fue al contado.

Y si fue regalito (Moisés Mansur Cisneyros asegura que le heredó su fortuna) fue en pago a uno que otro favor, favorzazo, de sus amigos atrapados y sin salida en algún ilícito.

El caso es que entre la elite duartiana están ciertos de que “El faunito” en manos del exfiscal fue el talón de Aquiles para que el góber azul lo arrodillara y de pronto, cuando nadie lo esperaba, renunciara al cargo.

Y es que el exfiscal se fue sin luchar ni levantar polvareda ni protestar.

Y, entonces, una parte de la cúpula del prófugo de la justicia dice que por ahí Bravo Contreras se arrugó.

El exfiscal, hijo de la señora Isabel Contreras Tinoco, ex presidenta municipal de Amatlán de los Reyes, la tierra de “Las Patronas” migrantes, tiene otro rancho en la región de Córdoba. Más un edificio, quizá en construcción y/o terminado. Más un BMV para pasear el fin de semana en el centro de la ciudad.

Según las versiones, representa en Veracruz al despacho jurídico del jefe Diego Fernández de Cevallos dado que es un litigante exitoso que ha ganado pleitos millonarios.

Y de haber comprado “El faunito” a su amigo y expatrón, entonces, y de entrada, tendría suficiente liquidez.

Y si se lo obsequió expresa la magnitud de la relación amical y/o de los favores recibidos.

 

BALAUSTRADAS: El ranchito, que antes era propiedad del ingenio, fue comprado en primera instancia por Vicente Montiel Alvarado, quien fue síndico con el presidente

municipal de Córdoba, Francisco Portilla Bonilla (en su primera incursión), procurador de Justicia de don Rafael Hernández Ochoa a los 26 años de edad, luego de su paso como Agente del Ministerio Público.

Montiel Alvarado apareció en el escenario estatal como dirección de Acción Social de Fidel herrera Beltrán y de ahí brincó a la segunda sindicatura.

Entonces, soñó con la alcaldía y hasta fundó una asociación (la medida recurrente), pero nunca cuajó.

Cuajó, sin embargo, su paraíso económico y en Acción Social y en el cargo edilicio le fue tan bien que de pronto compró “El faunito” y años después se lo vendió a Javier Duarte.

Y con la venta del rancho se compró dos hoteles en Xalapa, replicando la ingeniosa frase filosófica de Carlos Hank González de que “político pobre… es un pobre político”.

Para entonces, entre la elite priista se aseguraba (acaso leyenda popular en el primer círculo del poder) que mientras Javier Duarte había comprado tres ingenios en Veracruz, Fidel Herrera adquirió ocho factorías azucareras, de las que luego se desprendió.

En la biografía que escriben sobre el exfiscal se cuenta, por ejemplo, que es un viejo conocido de Vicente Montiel Alvarado.

Por ejemplo, corre la versión de que en el Ayuntamiento de Juan Lavín Torres, donde Montiel también fue síndico, le vendió el rancho “El gavilán”, ubicado en el kilómetro 41 de la carretera federal Córdoba-Veracruz, a la altura de un rancho llamado “El limón”, en Cuitláhuac, una tierra flageada por los narcos y “los chupa-ductos”.

 

ESCALERAS: Más todavía: Vicente Montiel y Bravo Contreras tendrían vidas paralelas, pues uno y otro y gracias a la política salieron pronto, rápido, de la precariedad.

De Montiel, por ejemplo, en la fama pública se sostiene (lo que resulta difícil de asimilar) que posee, entre otras cositas, un Mercedes, un Mitsubishi, caballos pura sangre y mansiones en los fraccionamientos “Las ánimas” de Xalapa y “Campestre” de Córdoba.

El caso es que hacia el final del día, resulta inverosímil que de pronto, Bravo Contreras doblara las manos ante el gobierno azul así nada más, sin defender su dignidad humana ni tampoco honrar su propia palabra.

Y menos, mucho menos sin defender con argumentos jurídicos su nombramiento como Fiscal de Veracruz por nueve años y que, además, fue aprobado por la LXIII Legislatura.

En Chiapas, el gobernador Juan Sabines encarceló al Fiscal Hernán Salvatti, nombrado para ocupar el cargo durante nueve años por el perredista Pedro Mendiguchía, pero por delitos cometidos.

Aquí se trató de una negociación pactada en lo oscurito como denunció en su oportunidad la diputada local, Maryjose Gamboa, quien ofreció a la población electoral un juicio político en su contra por tanta impunidad en el reguero de sangre, dolor y sufrimiento con los secuestrados, desaparecidos, asesinados y fosas clandestinas.

Y en tales circunstancias, la versión de que Javier Duarte le habría regalado “El faunito” parece verosímil.

Y más si se parte de que la Procuraduría General de la República, PGR, expidiera orden de aprehensión en su contra por delincuencia organizada, lavado de dinero, enriquecimiento ilícito, peculado e incumplimiento del deber, pues el fugitivo salió demasiado ambicioso.

 

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