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Domingo, 21 de Octubre de 2018
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Barandal: Los dueños de Veracruz

LUIS_VELAZQUEZ

•Caciques políticos
•Radiografía del poder

Luis Velázquez
17 de abril de 2018

ESCALERAS: De acuerdo con la historia, los pueblos siempre han sido propiedad de un político y/o de un clan familiar, como escribiera Carlos Monsiváis en su libro de crónicas, “Amor perdido”.
Incluso, desde aquel tiempo cuando a Gonzalo N. Santos, el cacique de San Luis Potosí en la primera parte del siglo pasado, conocido como “El alazán tostado”, le preguntaran si era de San Luis.
“No, San Luis es mío” reviró.
Los presidentes Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles, eran dueños de la riqueza y del destino común en Sonora.
Muchos años, el oro cacique emblemático de la época, Tomás Garrido Canabal (uno de los héroes de AMLO) fue dueño de Tabasco, con más fuerza, incluso, que Carlos Alberto Madrazo, el padre de Roberto Madrazo Pintado.
Un tiempo, José Murat Casab fue dueño de Oaxaca y Mario Marín de Puebla y Mario Villanueva de Quintana Roo.
Y como Carlos Marx y Federico Engels decían que la historia se repite, unas veces como tragedia y otras como comedia, también hay pueblos de Veracruz donde los políticos son los dueños.

PASAMANOS: En Pánuco, por ejemplo, “sólo truenan los chicharrones” del panista y ex duartista, Ricardo García Guzmán, para envidia de Zitta Pazzi y Manuel y Sofía de León Maza.
Desde hace muchos años, Tantoyuca es propiedad de Joaquín Guzmán Avilés, el titular de la SEDARPA, dueño, por añadidura, de los cargos públicos.
Pepe Mancha, presidente del CDE del PAN, sueña con adueñarse de Tuxpan.
El líder petrolero en turno siempre ha sido propietario de Poza Rica.
Basilio Picazo, diputado local, ex priista, revelación panista, es el dueño de Coyutla, en la sierra de Papantla, aun cuando alterna la propiedad con “Los pelones”.
Papantla, por el contrario, ha tenido dueños efímeros que en el camino perdieron la hegemonía, como por ejemplo, Blas Milo Squitín y Florencio Azúa Gallegos con Agustín Acosta Lagunes de gobernador, los más antiguos que se recuerdan.
Años ha, incluso, en fecha histórica más antigua que Matusalem, el expriista, mudado ahora, se afirma, a panista, Mario Zepahua Valencia, dueño de Zongolica, a tal grado que en el camino se convirtió en el cacique transportista con más de ciento diez autobuses del transporte de pasajeros llamados “Las Adelitas”.

CORREDORES: De pronto, Mario Zepahua fue estremecido por el ex panista y ex priista y ahora verde, Tomás López Landero, “El rey de la chatarra”, quien le entró a la competencia y, bueno, diríase que alternan la hegemonía del poder.
Durante muchos, muchísimos años, Silvestre Aguilar Morás, “El pinolillo”, fue dueño y amo absoluto de Córdoba. Luego, sus herederos quisieron mantener la hegemonía que lograron un tiempo. Pero fueron descarrilados. Los nuevos tiempos y nuevas elites los rebasaron, a tal grado que el dominio panista pareciera tomar auge. Nada más ignominioso que las derrotas consecutivas del ex tótem priista, Francisco Portilla Bonilla, uno de los preferidos de Javier Duarte y que a los 26 años de edad brincara al estrellato priista con Rafael Hernández Ochoa como Procurador de Justicia.
El profe Rafael Ochoa, ex senador de la república y ex líder nacional del Snte de la profe Elba Esther Gordillo, es el mandamás, Odorico Cienfuegos, de Huatusco. A partir del liderazgo magisterial, Huatusco quedó a sus pies. Dueño de las plazas hacía y deshacía. Sus hijos, en cargos de elección popular. Hasta una escuela superior creó con fondos federales e impuso a su hijita de rectora, ahora, candidata de MORENA a la curul federal.

RODAPIÉ: Juan René Chiunti se empeña en seguir como dueño de Cosamaloapan. Dos veces ha sido presidente municipal y dos veces diputado local. Terco, ha encontrado en la administración pública paraíso terrenal.
Pero en la última elección local, el PAN lo descarriló. También lo tumbaron cuando pretendió imponer a su pareja de alcaldesa. Y cuando, y por desgracia, los malandros secuestraron, asesinaron y sepultaron en fosa clandestina a uno de sus hermanos.
En un tiempo, el dueño del pueblo fueron los Chiunti. Luego, los Arróniz. Después, Mariano Ramos Zarrabal. Incluso, un tiempecito, el cenecista Juan Carlos Molina Palacios.
Digamos, en la propiedad de Cosamaloapan la alternancia en el poder económico y que también es social y que proviene del poder político, fuente de la sabiduría eterna.

CASCAJO: El mismo movimiento telúrico en la propiedad de la tierra en San Andrés Tuxtla, por ejemplo. Primero, Jorge Uscanga Escobar. Mucho más tarde, Jorge Carvallo Delfín. Luego, Octavio Pérez Garay y su esposa. Luego, la esposa solita. Entonces, Manuel Rosendo Pelayo. Ahora, de nuevo los Pérez Garay.
En el inter, el padre de Jorge Carvallo Delfín quiso disputar la propiedad, pero salió entrepiernas y sólo tuvo espacio y tiempo para decir que su hijo “era el hijo más ruin que he tenido”.
En contraparte, ninguna hoja de los árboles se mueve en Acayucan sin la voluntad de las hermanas Regina y Fabiola Vázquez Saut. Ellas, honrando al padre, Cirilo Vázquez Lagunes, llamado por sus corifeos “El caudillo del sur”, tiempo cuando Agustín Acosta Lagunes le concesionara el manejo total y absoluto de ocho municipios.

BALAUSTRADAS: En repetidas ocasiones, Coatzacoalcos ha cambiado de dueño. De Amadeo González Caballero a Carlos Brito Gómez. De Brito a la dupla de todos los tiempos, Marcelo Montiel Montiel y Marcos Theurel Cotero. De la dupla legendaria a Iván Hillman Chapoy. Y de Hillman a MORENA, ahora, y que acaso, quizá, sean sinónimos.
Ellos forman, entre otros, la galería de los dueños de Veracruz, aun cuando falta anotar a muchos más, entre ellos, y por ejemplo, a Jazmín Copete, la dueña de Santiago Tuxtla, y Arturo Hérviz, propietario de Ángel R. Cabada, y por añadidura, de Santiago Tuxtla.
El destino de 8 millones 112 mil 505 habitantes, en sus manos.
Gonzalo N. Santos vive. “San Luis Potosí, decía, es mío”, con todo y que en el sexenio de Adolfo López Mateos llegó a su fin cuando despachando como gobernador fue derrocado por un pueblo enardecido y en su lugar terminara el periodo constitucional don Francisco Martínez de la Vega.
Bien reza el proverbio popular. “Los pueblos tienen el cacique que se merecen”.
Señores de horca y cuchillo.
Los tótems. Los patriarcas. Los gurúes. Los tlatoanis. Los mandamases Odorico Cienfuegos.
Mejor dicho, los Pedro Páramo de la Comala jarocha, pues muchos de ellos también suelen ejercer el derecho de pernada.
El derecho de pernada, por cierto, que llevó al joven Pancho Villa a meter un plomazo al patrón de la hacienda cuando intentaba violar a su hermana.

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