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Sabado, 17 de Noviembre de 2018
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Barandal : Malandros gobiernan Veracruz

LUIS_VELAZQUEZ

•Un feminicidio tras otro
•Asesinato a sangre fría…

Luis Velázquez
10 de noviembre de 2018

ESCALERAS: La bala que el martes 6 de noviembre mató a la empresaria Yolanda Fragoso, de 41 años de edad, en Coatzacoalcos, hirió de gravedad y muerte a un par de funcionarios yunistas:
Uno, al secretario de Seguridad Pública, Jaime Téllez Marié, por la incertidumbre en el diario vivir instaurada en los dos últimos años.
Y dos, al Fiscal Jorge Wínckler (advertido de un juicio político por los diputados locales de MORENA, el PES y el PT) porque la procuración de justicia en Veracruz es un mito.
Y de ñapa, también sembró la zozobra en los empresarios locales y de norte a sur y de este a oeste de la tierra jarocha.
La comerciante se negó a pagar el llamado “derecho de piso” a los carteles y cartelitos, y entonces, primero, la secuestraron.
Segundo, la familia pagó el rescate.
Tercero, nunca fue liberada.
Y cuarto, la asesinaron.
Ella vendía carnitas y antojitos en la colonia Palma Sola. Y en el lugar donde tiraron el cadáver dejaron un narco/cartel, consignando el motivo, el pretexto, nunca la razón, del crimen.
El terror, en su dimensión estelar. La siembra del miedo y “del miedo al miedo”, como decía el poeta español, León Felipe.
Las peores horas, semanas, meses, de Veracruz.

PASAMANOS: En respuesta, los empresarios sureños se alertaron. Y tomaron precauciones, pues ni siquiera pagando el rescate la vida está garantizada.
Y ninguno de ellos, como tampoco ningún ciudadano que lleve una vida sencilla, común y simple, está seguro. Y nadie puede cantar victoria de que ya la libró por más y más escoltas, incluso, que tenga.
Los encargos del bar “La jarocha”, por ejemplo, anunciaron el cierre del local. Escribieron:
“Gracias Coatzacoalcos por estos cinco años. Cinco años de grandes experiencias. Cinco años de tocar sus corazones y alma. Cinco años de la mejor música en vivo. Gracias Coatzacoalcos por tanto.
Lamentablemente la inseguridad se ha comida a esta hermosa ciudad.
Les mandamos millones de bendiciones, que Dios los proteja siempre” (La Jornada-Veracruz, Sayda Chiñas, miércoles 7 de noviembre).
Es el Veracruz, por desgracia, que la yunicidad heredará al sucesor. El mismo Veracruz sórdido y siniestro que Javier Duarte dejara a Miguel Ángel Yunes Linares.
El gobernador Yunes lo dijo:
En seis meses pacificaré Veracruz.
El góber electo lo ha jurado y perjurado así:
En dos años pacificaré Veracruz.
Nadie como don Fernando Gutiérrez Barrios, quien en cuarenta días acabó con los caciques regionales y sus pistoleros, sicarios, escoltas y guardaespaldas de “La Sonora Matancera”, y en Veracruz pudo respirarse la tranquilidad de los días y las noches.

CORREDORES: En Coatzacoalcos fue una mujer la asesinada. Una más en la larga hilera de cruces en el panteón estatal. En dos meses de este año, la patria chica ha ocupado el primer lugar nacional en feminicidios según el Sistema Nacional de Seguridad Pública…, por más y más que cada ocho días, el boletín consabido repita y cacaree que el índice de homicidios va a la baja, en caída libre, como el caso de Valeria Cruz Medel, la estudiante de la Universidad Veracruzana asesinada en Ciudad Mendoza que por equivocación, ajá; en tanto, ajá, al homicida lo mató su cartel.
Javier Duarte creó su mundo color de rosa, y el gabinete de seguridad y justicia, todo indica, de igual manera.
No pudieron. O no quisieron. O fueron rebasadas por el Estado Delincuencial en que estamos atrapados y sin salida.
Lo peor:
Los dueños del bar “La jarocha” de Coatzacoalcos, además de cerrar el negocio, también migraron del pueblo.
Y es que la vida cotidiana se ha vuelto irrespirable.
El fin de semana anterior, por ejemplo, un comando armado se aposentó en el restaurante “La barra de Tuxpan” para robar las ganancias.
Y, de ñapa, llevarse el dinero de los comensales, igual, igualito, como en un puesto de tacos en Córdoba donde asaltaron a los clientes y en una iglesia de Córdoba donde asaltaron a los feligreses cuando rezaban y escuchaban misa.
Los malandros gobiernan Veracruz.

BALAUSTRES: Cada ocho días, la yunicidad sostiene y recicla reunión cumbre sobre la inseguridad.
Los jefes máximos del gobierno del estado y los mandos policiacos nacionales analizan su estrategia.
Pero como la incertidumbre crece en el diario vivir como en tierra fértil significa que la estrategia ha fallado.
Y lo peor, ellos mismos se refocilan en sus cuentas alegres.
Más cuando, por un lado, y por ejemplo, fueron asesinados cuatro niños en una colonia popular de Coatzacoalcos, y un niño y su maestra en Tantoyuca, y dos niños en Córdoba y dos menores de edad en Río Blanco, y los homicidas físicos e intelectuales siguen libres, en la impunidad.
Y si hay impunidad, entonces, la inseguridad aumenta fuera de control, desbordada, pues los criminales saben, como decía Javier Duarte, que “aquí no pasa nada”.
A mayor impunidad, más inseguridad.
Y a mayor incapacidad policiaca, más violencia.
Por eso, Yolanda Fragoso Tlácuatl, de 41 años de edad, la comerciante de carnitas y antojitos, fue secuestrada y asesinada.
Estamos, pues, ante unos malosos sin piedad ni misericordia, pues si la familia pagó el rescate, caray, en la lógica común es la liberación de la víctima.
Actúan así de igual manera que los realistas en la guerra de Independencia que colgaban los cadáveres de los campesinos de los árboles a orilla del camino para aumentar el miedo y evitar que los compitas se unieran al padre Miguel Hidalgo.
Los dueños del bar “La Jarocha” bajaron el telón en Coatzacoalcos y migraron del pueblo.
Jodidos todos los demás que hemos de seguir viviendo en Veracruz en una pesadilla interminable, sin final, pues el tsunami de violencia inició en el sexenio de Patricio Chirinos Calero, 1992/1998, cuando el capo José Albino Quintero Meraz controlaba el tráfico de droga de sur a norte del país.
Y cuando, además, se compró doce casas de seguridad en el fraccionamiento Costo de Oro, de Boca del Río, y hasta en vecinito se convirtió del gobernador Miguel Alemán Velasco, sin que su elite de seguridad (Alejandro Montano Guzmán) jamás lo advirtiera…

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