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Sabado, 22 de Febrero de 2020
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Barandal: Sueño utópico

LUIS_VELAZQUEZ

•Un país de lectores

•Reeducar a la población

Luis Velázquez

12 de febrero de 2020

ESCALERAS: Héctor Fuentes Valdés fumó mota y de la mala y tuvo un sueño delicioso y sabroso, pero al mismo tiempo, utópico, irrealizable.

Soñó que la ciudad, en efecto, se convertía en un país de lectores y en donde la población leía a toda hora, en todos los lugares.

Por ejemplo, leía cuando esperaba el autobús de pasajeros y hacía fila en la tortillería y en el cine.

Y leía en la antesala del consultorio médico y en la cola para pagar en el súper y para pagar el recibo de la luz y el teléfono…

PASAMANOS: Y leía en el recreo en la escuela y entre hora y hora en la universidad.

Y leía después de hacer el amor en el llamado “reposo del guerrero”.

Y en el kínder, las maestras leían media hora a los niños cuentos infantiles y una hora en la primaria y otra hora en la secundaria y otra hora en el bachillerato para inducir a los estudiantes en la lectura.

Y leía en el viaje por ferrocarril y en avión y en el ADO y el AU y en un crucero turístico por los mares del mundo.

CORREDORES: Y leía en el café y leía en el restaurante mientras les servían.

Y leían, incluso, hasta en el confesionario esperando el momento sagrado de confesarse.

Y cada vez la población aumentaba el número de horas de lecturas y poco a poco había quienes acumulaban con disciplina diaria hasta 4 y 5 horas de lectura, pues leían en la mañana, al mediodía y en la tarde y parte de la noche.

Incluso, antes de nacer, las madres y los padres leían al niño en el vientre una hora diaria, al mismo tiempo que ponían música clásica al niño.

BALCONES: La mota mala también le hizo mirar visiones.

Por ejemplo, soñó con que los maestros también leían, además, claro, de los libros escolares, libros de cultura general.

Novelas, cuentos, poesías, relatos.

Incluso, y como Carlos Monsiváis y Gabriel García Márquez, leían una vez cada año la Biblia.

Y más allá de la religión de cada uno de ellos, leían la Biblia porque como decía Carlos Fuentes Macías, es el mejor libro de crónicas y reportajes periodísticos publicado en la historia de la humanidad.

Así, los profesores predicaban con el ejemplo a los alumnos leyendo libros con una obsesión obsesiva por el conocimiento y la cultura.

PASILLOS: Y leían, además, porque los libros pueden ayudar a que la gente sea cada vez mejor persona humana.

Incluso, la posibilidad de que entre más se lee y se mastica lo leído y se platica y reflexiona, la población puede dejar de mentir y de robar y de matar y de desear a la mujer del prójimo y del próximo.

Simple y llanamente, porque la lectura abre mundos inexplorados, siempre y cuando, claro, se trate de libros de cultura general en vez de tantos libros de autoayuda (¿Cómo hacerse millonario en un dos por tres?) que ahora se leen y tanto éxito tienen en el mercado pues la gente continúa soñando con mundos imposibles.

VENTANAS: El sueño esotérico de Héctor Fuentes Valdés con la mota de pésima calidad fue una pesadilla.

Ningún país se vuelve una nación de lectores por decreto como tampoco ningún ser humano lee porque se lo ordenen.

Significa un trabajo educativo de muchos años que durante muchos sexenios ha sido desatendido.

Y si bien ha ido a la población, gente que de acuerdo con la estadística suele leer un libro al año y de ayuda espiritual, digamos, para ser feliz, es más que suficiente en todo caso.

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