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Lunes, 25 de Mayo de 2020
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Barandal: Tiradero de cadáveres

LUIS_VELAZQUEZ

•Negar los hechos

•Trauma infantil

Luis Velázquez

27 de marzo de 2020

ESCALERAS: Los carteles están recrudecidos y todo indica, parece, que el gobierno sigue dando “palos de ciego”. Por ejemplo, los malosos multiplicando el terror, el pánico y el miedo.

En Las Choapas, secuestraron y desaparecieron a una persona. Luego, la mataron. Después, decapitaron y arrojaron el cadáver en una brecha en la colonia Agraria.

Y si antes solían colocar una cartulina con un mensaje, ahora, pusieron la cabeza de la víctima en un cesto de basura. Basura maloliente y apestosa.

PASAMANOS: Además, los pies del cadáver atados con una agujeta de color blanco.

¡La crueldad, la saña y la barbarie en su más alto decibel!

Y aun cuando se trate, digamos, de un ajuste de cuentas entre ellos, de cualquier forma sirve como estrategia para aterrorizar a la población.

Peor todavía si la víctima, un hombre, era un civil que vivía con sencillez sin comprar pleito con nadie.

Y es que con tanto tiradero de cadáveres difícil precisar la identidad de cada muerto.

Para el regocijo oficial, el gobierno de Veracruz sigue tratando de “tapar el sol con un dedo” y asegura que el índice de violencia va a la baja, en caída libre, y allá que le crean quienes crean en la existencia de la Virgen de Guadalupe.

CORREDORES: La política oficial en el tiempo de la izquierda consiste en negar la realidad, negar los hechos, negar lo que está pasando en las calles y avenidas, en las carreteras y en las ciudades y en los ranchos.

Ha sido el caso, por ejemplo, del Coronavirus. Y mientras el resto del mundo está en alerta roja y declara el COVID 19 una pandemia, en el país, y en Veracruz por añadidura pues pareciera la orden superior, negando que aquí, en la tierra jarocha existan tantos enfermos.

BALCONES: Caray, si los pistoleros de los carteles ya secuestraron y desaparecieron y mataron a una persona, así sea un sicario más, ninguna necesidad, primero, de cortarle la cabeza, y segundo, meterla a un cubo de basura.

Y desde el púlpito nacional asegurando que como los malandros son seres humanos han de perdonarse y abrazarse y darles un besito.

Simple y llanamente, una política errática, de igual manera como tampoco ha servido que desde Felipe Calderón Hinojosa, soldados y marinos y policías sigan en la calle combatiendo a los malosos, disfrazados hoy como Guardia Nacional.

PASILLOS: Todos los días y noches hay muertos. Los muertos forman parte del paisaje urbano y suburbano y rural.

Desde hace 27 años, hay jóvenes y niños que desde su nacimiento solo han visto y conocido y sabido de un Veracruz, y un país, en un tsunami de violencia.

Es la única realidad que han vivido y padecido.

Y aun cuando los jóvenes y niños se habrían acostumbrado a vivir así porque simplemente es el mundo donde han crecido, el trauma sicológico resulta inverosímil.

VENTANAS: Por ningún lado hay razones para el optimismo social.

Y como está sucediendo con el Coronavirus, la única posibilidad es vivir encerrado en casa para, digamos, salvaguardar la vida unos meses, o años, más, con todo y que los malandros también suelen tumbar puertas y transgredir muros y paredes.

Quizá sea la hora del trabajo y del estudio en las oficinas públicas y privadas, talleres y fábricas, industrias y changarros, por Internet, a distancia. Una medida, digamos, que cuando menos provocaría la ilusión de alargar la vida, sin necesidad de terminar decapitado y con la cabeza tirada en un cesto de basura.

¡Vaya forma ruin y miserable de morir!

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