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Barandal: Un Centro de Desaparecidos

  • LUIS_VELAZQUEZ
  • Reto para Cuitláhuac García
  • Inquietud del Solecito

 

Luis Velázquez

01 de agosto de 2018

 

ESCALERAS: Los Colectivos y el gobernador electo están poniendo el tema de los desaparecidos en la agenda pública.

Quizá, y en caso de cumplir con el compromiso moral y social, como nunca antes en la yunicidad, en el duartazgo ni en el fidelato.

Se trata del peor atropello a los derechos humanos en Veracruz. Nunca antes vivido ni padecido.

Aquel tiempo cuando se leía sobre los desaparecidos y las fosas clandestinas en los gobiernos militares de América Latina parecía el planeta más lejano del sistema solar y jamás el ciudadano común y sencillo imaginó que algún día llegaría a Veracruz y adoptaría carta de adopción.

Y más, disfrazado de la desaparición forzada en donde malandros, políticos, jefes policiacos y policiacos se aliaron hasta para desaparecer a personas en los retenes en las carreteras y tirar cadáveres en la barranca de la muerte, “La aurora”, en el municipio de Emiliano Zapata, a un ladito de la Academia de Policía.

Una vez más, la vocera del Solecito, la señora Lucía Díaz Genao, con un hijo desaparecido, “El JD Patas” en el año 2011, documenta la realidad sórdida y siniestra de Veracruz.

Según ella, Fidel Herrera Beltrán, Javier Duarte y Miguel Ángel Yunes Linares acumulan entre veinte a treinta mil desaparecidos.

 

PASAMANOS: Según ella, el mayor número de personas desaparecidas se ubica en las zonas rurales de norte a sur y de este a oeste de Veracruz, allí donde el analfabetismo, la ignorancia, la inacción social, la pobreza, la miseria y la jodidez se concentran.

Y allí donde las personas son secuestradas y desaparecidas, sin que los familias conozcan el paso siguiente.

“Miles de madres llorando” a un hijo, a un familiar, secuestrado y desaparecido de la noche a la mañana, incluso, en el día.

Por eso mismo, el Solecito plantea que el góber electo abra los espacios de todos ellos a la Comisión Estatal de Atención a Víctimas.

Pero más aún, sea creado un “Centro de Desaparecidos”, una especie de centro de denuncias, independiente y autónoma a la Fiscalía, que suele torcer la realidad, para escuchar el mayor número de demandas posibles y comenzar a hacer justicia, más allá de las redes sociales, los tuiters, el facebook y la declaración mediática.

CORREDORES: Tanta indolencia y menosprecio ha existido de parte de los fiscales carnales, Jorge Wínckler y Eduardo Coronel junior, que por ejemplo, al momento, hacia el final del bienio azul, nunca se ha seguido la pista oficial a los desaparecidos.

Y por añadidura, cada parte tiene su cuenta.

Según Wínckler, suman unos cinco mil, y todos cometidos en el sexenio anterior.

De acuerdo con la diputada local, Marijose Gamboa Torales, son unos quince mil.

Según el Solecito, entre veinte a treinta mil.

La indolencia, pues, en su dimensión estelar, cuando, caray, la secretaría de Gobernación ha dicho que, en efecto, hay unos treinta mil desaparecidos… pero según ellos, en el país.

Por lo pronto, bastaría recordar que Veracruz ha ocupado en dos meses el primer lugar nacional en feminicidios.

Y no obstante una ONG a cargo del asunto…, ninguna autoridad local las escucha.

He ahí el desdén oficial a una crisis humanitaria.

 

RODAPIÉ: Lo peor del gran pendiente social es lo siguiente:

Javier Duarte y sus Fiscales, Felipe Amadeo Flores Espinoza (en la mira del Solecito, calificado “el más perverso de todos los perversos”) y Luis Ángel Bravo Contreras, desdeñaron a las ONG integradas con madres de desaparecidos.

Pero ahora, en la yunicidad, las dividieron, y hay un conflicto de intereses, digamos, sociales, acaso políticos, entre, y por ejemplo, el Solecito de Díaz Genao y el Colectivo de Aracely Salcedo, la madre de Fernanda Rubí, desaparecida en un antro de Orizaba, y hasta la fecha, igual que el hijo de doña Lucía, sin encontrar una pista sobre el destino de ambos.

Así, y mientras el Solecito pide juicio político en contra de los Fiscales Jorge Wínckler y Eduardo Coronel junior, el Colectivo de Aracely Salcedo, apoyado, incluso, por diputadas panistas afines, defienden a morir a Wínckler y lo aclaman como el mejor Fiscal en el Golfo de México.

¡Vaya desencanto!

Los desaparecidos, a punto de volverse un tema politizado.

Y politizado, a partir de la lucha entre dos o más intereses grupales.

 

BALAUSTRES: Nada más importante hoy que un censo de desaparecidos en Veracruz. Con datos concretos y específicos.

Y por eso, un Centro de Denuncias que funcione de norte a sur y de este a oeste y camine en los poblados indígenas, campesinos y obreros, integrado con personas solventes, financiado, claro, por el Estado, en alianza con una digna Comisión Estatal de Atención a Víctimas, significaría el primer gran paso para documentar la realidad.

Y al mismo tiempo, oxigenar y purificar las tres Fiscalías (la General, la de Desaparecidos y la Anticorrupción), pues de lo contrario, seguirá la humillación histórica.

En algunos casos, la esperanza de las familias con desaparecidos habrá muerto por tantos años transcurridos, por ejemplo, los tres reporteros (Gabriel Fonseca, 17 de septiembre de 2011; Cecilio Rodríguez Domínguez, 11 de mayo de 2012, y Sergio Landa Rosado, 23 de enero de 2013) y de quienes ninguna pista ha existido desde entonces.

Pero, bueno, mientras nadie tenga la certeza de su destino, nada peor que dejar al tiempo para curar las cicatrices sociales.

Se necesitan en Veracruz empleos pagados con justicia laboral.

Y mejor calidad educativa. Y de salud. Y de seguridad.

Pero la procuración de justicia estaría por encima de todo, pues si ya de por sí uno de cada 3 jefes de familia lleva el itacate y la torta a casa sobreviviendo del changarro en la calle, los desaparecidos están en la peor crisis humanitaria del Golfo de México.

Falla el gobernador electo en la palabra garantizada y Veracruz se desmoronará por completo en el desencanto social.

Muchos, demasiados agravios ha recibido la población de Miguel Ángel Yunes Linares, Javier Duarte y Fidel Herrera Beltrán.

 

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