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Domingo, 24 de Mayo de 2020
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Barandal: Una pesadilla vivir

LUIS_VELAZQUEZ

•Niños asesinados

•Y en la impunidad

Luis Velázquez

22 de abril de 2020

ESCALERAS: Un niño más, asesinado en Veracruz. 14 años. En el camino de terracería del poblado Miramar, en Misantla. Su hermano mayor, de 24 años, herido. 10 de abril. Año desventurado que corre de forma lenta y traumática.

4 desconocidos, entre ellos, una mujer, trepados en motocicleta, dos y dos, los interceptaron. Y dispararon. Y huyeron. Se perdieron en el camino en medio de los árboles.

3 balazos al niño fallecido. A corta distancia.

El Veracruz donde de pronto, quizá para multiplicar el terror, más menores de edad, víctimas del oleaje, mejor dicho, tsunami, de violencia, incertidumbre, zozobra e impunidad.

PASAMANOS: Impunidad…, con el par de niños asesinados en un poblado de Tierra Blanca, que en los límites con Acatlán de Pérez Figueroa, Oaxaca.

Impunidad con el par de niños, una niña y un niño, asesinados con tres mujeres más en Papantla. Más el niño que se tiró a un barranco para salvar la vida.

Impunidad con la niña de 12 años asesinada en Santa Ana Atzacan cuando mataran a su familia.

Al momento, cuarenta y siete niños asesinados en los últimos dieciséis meses y medio.

Todos, en la impunidad. La procuración de justicia tarda demasiado, mucho, de forma excesiva, en llegar. 3 años después, diez duartistas detenidos acusados de fraude.

CORREDORES: Grave, cuando en un pueblo siguen ejecutando niños.

Significativo, cuando luego de la masacre infantil y femenina de Papantla, el silencio del gobernador, el secretario General de Gobierno, el secretario de Seguridad Pública y la Fiscal.

Ni una palabra. Ninguna referencia. Como si ocurriera en el otro extremo del mundo.

Y ni se diga el crimen de la reportera María Elena Ferral, treinta años de trabajadora de la información, con dos hijos huérfanos, el niño de diez años de edad.

Pero ni hablar, digamos, y en nombre del relato bíblico que la matanza de niños nació en Jerusalén cuando Herodes ordenó matar a los recién nacidos porque Jesús estaba entre ellos.

BALCONES: En otro tiempo cuando asesinaban a niños, mujeres y ancianos, los políticos priistas y panistas aseguraban que estaban metidos en el narcotráfico.

Incluso, hasta los señalaban de halcones.

Felipe Calderón les llamaba “daños colaterales”, la violencia, igualito que los civiles muertos en la guerra de Estados Unidos con pueblos del Medio Oriente y Africa.

Pero cuando van 47 menores de edad “pasados por las armas” en tan poco tiempo, aquella cantaleta resultaría inverosímil.

Los políticos dirán que “el ajuste de cuentas” llega a los hijos.

PASILLOS: Una sola explicación se impone: cuando en un pueblo matan a las personas y hay pocos, excepcionales detenidos, consignados, sujetos a proceso penal y sentenciados, entonces, dicen los expertos, los malos “se crecen al castigo”.

Y es que conscientes de que nada o poco pasa con la procuración de justicia, la impunidad se multiplica como la humedad y los ácaros.

Es ahora. Fue con Jorge Wínckler Ortiz. Y con Luis Ángel Bravo Contreras. Y Felipe Amadeo Flores Espinoza.

Caminos que fueron llevando a un infierno llamado Veracruz.

VENTANAS: Primero, los malandros se asesinaban entre sí. Luego, comenzaron a matar jóvenes. Mujeres. Ancianos. Ahora, niños.

En el mes de abril, 4 menores.

Las páginas de los periódicos escurriendo sangre. Y si se da vuelta a la página siguiente, muertos. Y si se pasa a la siguiente, fosas clandestinas.

La revista Alarma, del siglo pasado, sangre de principio a fin, se queda corta. Es una caricatura. El coronavirus, el hambre ni la miseria sembrando tantas cruces en el panteón como la violencia.

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