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Domingo, 21 de Octubre de 2018
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Barandal: Veracruz, campeón en secuestros

LUIS_VELAZQUEZ

  • Nadie tiene segura la vida
  • Más impunidad, más delitos

 

Luis Velázquez

08 de octubre de 2018

ESCALERAS: Una sombra fatídica cae sobre Veracruz. En ningún momento viene ni proviene de la imaginación ni de la calentura política. La entidad jarocha, en el tercer lugar nacional de secuestros en los últimos 6 años. La fuente es la Procuraduría General de la República, la Policía Federal y la Fiscalía.

Javier Duarte y Miguel Ángel Yunes Linares, hermanados por el mismo vaso comunicante.

La incertidumbre, la zozobra y la inseguridad en el diario vivir.

La vida, prendida de alfileres.

Una entidad donde nadie tiene la vida segura y en donde sobre los días y las noches hay una maldición imparable, inevitable, incuestionable.

El secuestro, quizá como instrumento de terror de los malandros, sicarios, pistoleros, carteles, cartelitos y delincuencia común.

Incluso, y como en el caso de los Porkies de Xalapa, Veracruz y Boca del Río, hasta por mera diversión.

Incluso, diversión social.

Y, bueno, hay un principio rector: a mayor impunidad, más delitos.

 

PASAMANOS: La estadística de la ONG “Alto al secuestro” es contundente.

De los años 2012 al mes de agosto del año que corre, y bajo el Peñismo, un total de once mil 513 secuestros.

El Estado de México, en primer lugar con dos mil 584 secuestros.

Tamaulipas, mil 294.

Veracruz, mil 264.

Guerrero, 961.

Y la Ciudad de México, con 847.

Tal cual, habría de preguntarse las razones por las cuales la Ciudad de México, la metrópoli más poblada del mundo, registra menos plagios que el estado de Veracruz.

Se ignora si se deberá a que es la sede de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial y habría más vigilancia.

Se ignora si porque el gobierno de la Ciudad de México y el federal se coaligan para garantizar la seguridad en la vida y en los bienes de los más de veinte millones de habitantes frente a los 8 millones de habitantes de Veracruz.

Se ignora si Veracruz es plaza más jugosa para los carteles y malosos que la CdM.

Se ignora si la procuración de justicia en la CDMX es más eficiente y eficaz que en Veracruz.

Pero, bueno, la estadística late, prende los focos rojos, alerta la antorcha amarilla.

 

CORREDORES: Más todavía:

Los estados donde menos secuestros se registraron en los últimos seis años del Peñismo fueron Yucatán (6), Baja California Sur (13), Aguascalientes (26), Campeche (35) y Colima (39).

Y aun cuando son demarcaciones más pequeñas y con menos población que en Veracruz, la regla universal dice que toda vida humana es invaluable, y por tanto, la eficacia y la eficiencia ha de ser igual.

Además, y en cada caso se trata de que cada gobernador se encuentra ante la historia en su tiempo constitucional para trascender y dejar huella positiva imborrable.

Y es que en cada secuestro la autoridad queda evidenciada.

Y más, cuando el secuestro termina mal, digamos, con el asesinato.

Y más con fosa clandestina.

Y más cuando los familiares pagaron el rescate y de cualquier manera, el pariente es ejecutado.

Y más, porque si en seis años en la tierra jarocha se han registrado de manera oficial mil 264 secuestros (más aquellos donde las familias se abstienen de interponer denuncia penal, entre otras cositas, por la baja confianza en la secretaría de Seguridad Pública y la Fiscalía), y lo que significa una realidad sórdida y siniestra.

Ha de preguntarse, entonces, la estrategia de seguridad de los gobernadores en los estados de Yucatán, Baja California Sur, Aguascalientes, Campeche y Colima para registrar tan bajo índice de secuestros (insólito, sólo seis en Yucatán en 6 años, uno por caña, caray), pues en Veracruz estamos de mal en peor.

 

BALAUSTRES: Según la estadística, los secuestros en Veracruz se concentran en los municipios de Coatzacoalcos (antes PRI y ahora MORENA), Xalapa (antes PRI y ahora MORENA), Poza Rica (antes PRI y ahora MORENA), Minatitlán (antes PRI y hoy MORENA) y Boca del Río (PAN).

Y aun cuando otras latitudes geográficas también están igual o peor de afectadas, como, por ejemplo, la región de Córdoba y Orizaba y el periplo de Huatusco y Coscomatepec, la duda sigue latiendo para explicarse las razones por las cuales la autoridad se ha abstenido de centrar su trabajo en tales puntos de Aquiles.

En Córdoba, por ejemplo, ene número de ocasiones, el obispo Eduardo Patiño Leal ha encabezado caminatas con sus feligreses en las calles y avenidas clamando el blindaje del municipio y alrededores, pero con todo y ser ministro de Dios nunca ha sido escuchado.

Significa, entre otras cosas, que los carteles siguen ganando la batalla, ya el secuestro como una fuente de ingresos, ya para multiplicar el terror y el horror en la población, ya para mostrar el puño y el músculo a la autoridad tanto estatal y federal como municipal, pues los tres niveles son corresponsables.

Hay muchos pendientes sociales como son la pobreza, la miseria, el desempleo, el subempleo, los salarios de hambre, la baja calidad educativa y de salud.

Pero por encima de tales desafíos, el más importante es la seguridad, pues, y como sucede en algunas poblaciones hay Estado de Sitio y apenas pardea la tarde las familias se centran en sus casas sin salir a la calle pues la vida se vuelve propiedad de los sicarios y pistoleros.

 

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