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Lunes, 19 de Noviembre de 2018
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Barandal: Vidas paralelas

LUIS_VELAZQUEZ

•Dante y AMLO
•Ruptura lamentable

Luis Velázquez
16 de marzo de 2018

ESCALERAS: Dante Delgado Rannauro y Andrés Manuel López Obrador, AMLO, fueron priistas.
Y presidentes de comités directivos estatales del PRI. Dante en Veracruz y AMLO en Tabasco.
Dante fue gobernador y AMLO jefe de Gobierno en la Ciudad de México.
Los dos renunciaron al partido tricolor.
Dante, luego de su encarcelamiento en el penal de Pacho Viejo ordenado por Ernesto Zedillo y cumplido al pie de la letra por Patricio Chirinos y Miguel Ángel Yunes Linares.
AMLO, luego de que el gobernador de Tabasco, Enrique González Pedrero, lo detuviera en seco en un legítimo sueño de democratizar al PRI y que originara la sublevación de los presidentes municipales en su contra.
Los dos fundaron su partido político.
Los dos descubrieron la izquierda como nueva vida ideológica.
Los dos estuvieron juntos en la protesta colectiva, mejor dicho, indignación electoral, política y social, la avenida Reforma luego de la derrota de AMLO como candidato presidencial ante Felipe Calderón Hinojosa.
Los dos fueron hermanos en la utopía política.
Los dos concibieron un país mejor.
Por eso, resulta una lástima que ahora cada uno por su lado.
AMLO, en su izquierda delirante con MORENA, y Dante, asociado su Movimiento Ciudadano con el PAN, partido de derecha, y el PRD, un cascajo.

PASAMANOS: Dante platicó con el reportero Miguel de la Vega, de Reforma, suplemento “Revista R”.
Dijo:
AMLO es un promiscuo político. “Ahora está tratando de hacer para ganar lo que antes no quiso hacer.
Perdona todo. La indulgencia es para todo el mundo. Ya no hay malos en México.
Es un actor político ‘quedabien’.
A todos los sectores a los que va les ofrece lo que quieren escuchar, pero no es congruente”.
Y es que en su carrera presidencial por tercera ocasión, “El peje” ha ofrecido perdonar “a la mafia en el poder” y conceder la amnistía a los carteles y cartelitos.
También ha abierto la puerta a “tirios y troyanos” de todos los partidos políticos, sin distinción, que deseen treparse a su arca bíblica.
Y aun cuando el sacerdote José Alejandro Solalinde Guerra, director fundador del albergue de migrantes, “Los hermanos en el camino” es su fans y ardiente defensor, a partir quizá de su república amorosa y su Constitución Moral, el deslinde de Dante resulta impresionante.
El MC es más grande que el PES y el PT.

CASCAJO: Dante fue a la yugular de AMLO. La mitad de la población y la otra mitad se asombra con el culto a la personalidad de un hombre, como “El peje” que tiene un altar en sus neuronas y corazón a sus ídolos, Miguel Hidalgo, José María Morelos, Francisco I. Madero, Emiliano Zapata y Pancho Villa.
Dante:
“El cree que es con personas que deben estar subordinadas acríticamente” como el proyecto político de MORENA cuajará en el ánimo social.
Por eso, incluso, Dante refiere que AMLO perdió el par de candidaturas a Los Pinos en los años 2006 y 2012 porque “siempre se casa con sus ideas”.
Y tanto “se casa con sus ideas” que el tabasqueño “todos los días se está contradiciendo y en todos los temas”.

RODAPIÉ: El retrato hablado de AMLO en la visión de Dante es demoledor.
Con todo, la vida política así ha funcionado al tabasqueño y así ha sido líder de tres partidos políticos, como son el PRI, el PRD y MORENA, ahora.
Y así fue Jefe de Gobierno en la Ciudad de México y es candidato presidencial por tercera ocasión.
Y se mantiene como puntero en la carrera frenética a Los Pinos.
Pero al mismo tiempo, expresa su estilo personal de ejercer el poder y gobernar que tal cual sería en la presidencia de la república en caso de ganar.
Un hombre absorbente. Caprichoso. Firme. Impositivo. Autoritario.
Su actitud, dice Dante, más que hablar de un político pragmático, delata a un oportunista.
En aquellos años de 2006, Dante, catador de hombres, profundo conocedor de la naturaleza humana, lo conoció a fondo.
Mejor dicho, los dos ahondaron en su complejidad humana.
Una lástima que dos políticos valiosos terminaran así.

POSTES: Entre AMLO y el panista Ricardo Anaya hay una distancia kilométrica, años luz.
Dante está con Anaya, “El hombre araña” del Golfo de México, como lo demostrara subiendo a una torre en Coatzacoalcos.
Y desde luego, avasalla la mutación de Dante.
“Mi generación, dice, le falló al país. Por eso tenemos que empujar una nueva generación de gente brillante, preparada y capaz, como Ricardo Anaya. Se trata de contribuir a construir un proyecto de renovación y de cambio profundo”.
¡Ah!
Anaya encarnando las virtudes y atributos que antes Dante Delgado viera en AMLO.
Nunca, por ejemplo, han acusado al tabasqueño de corrupción política, en tanto Anaya ya fue descobijado y mientras “son peras o manzanas” la Procuraduría General de la República, PGR, le tiene abierta una investigación.
Además, si Dante mira en AMLO a un político ególatra que con su culto a la personalidad quiere a personas subordinadas, Ricardo Anaya, además de que también posee los mismos arranques mesiánicos, su biografía pública está llena de traiciones y deslealtades a todos los que le ayudaron a treparse a las alturas desde su inicio en el gobierno estatal de Querétaro, su pueblo.
Dante al lado de Anaya se ha achicado. Dejó de “tirar a la luna” para reducirse al hombrecillo panista que con su manifiesta soberbia y egolatría cae mal a la mitad de los ciudadanos sencillos y comunes y a la otra mitad.

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