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Miércoles, 19 de Junio de 2019
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Barandal: Yunes, en pelea estelar

LUIS_VELAZQUEZ

* AMLO, en su contra

* Cuitláhuac, enlodado

Luis Velázquez

ESCALERAS: La política y la vida pública y el ejercicio personal de ejercer el poder y la tarea de gobernar han sido convertidas en Veracruz, igual, digamos, que en el país, en un estercolero. Un lodazal de dimensiones colosales. Y como dijera el filósofo hedonista, Enrique Peña Nieto, “aquel que esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

Miguel Angel Yunes Linares encarcelando a un montón de duartistas, acusados de pillos y ladrones.

Ahora, Cuitláhuac García Jiménez ocupado en refundir en el penal de Pacho Viejo a Yunes Linares y a los suyos.

Un montón de denuncias penales en la Fiscalía General de la República, FGR, para que el manotazo sea federal y venga del altiplano a la provincia.

PASAMANOS: En el bienio del Yunes azul, los duartistas vivieron y durmieron en cama de piedra en Pacho Viejo.

Se ignora, por ahora, el desenlace de Cuitláhuac contra la yunicidad, pues las partes se están defendiendo como si fueran un costal de perros y gatos rabiosos.

Pero desde el primero de diciembre del año anterior a la fecha, todos los días, los medios salpicados de la presunta corrupción.

Nadie parece salvarse. Nadie parece estar limpio. Apenas ha transcurrido un semestre y el reino de Cuitlalandia ha sido manchado. La compra bajo sospecha de las patrullas, las ambulancias y las medicinas los ha desorbitado.

CORREDORES: Si México ocupa el primer lugar de corrupción política en América Latina y uno de los primeros lugares en el mundo, entonces, Veracruz fue con Javier Duarte y con Roberto Borge Angulo en Quintana Roo y César Duarte en Chihuahua, el trío de entidades federativas con los políticos de peor calaña.

Desde entonces, dice un duartista, el PRI quedó descarrilado. En el peor momento de su historia. Y nada, absolutamente nada, indica que el tricolor pueda resucitar, pues el descrédito del par de Duartes y de Borge fue, es y será incalculable.

BALCONES: Mucho, demasiado, excesivo escándalo y reality-show armó el Yunes azul para encarcelar a los duartistas.

Fue el justiciero “Llanero Solitario”. Su Fiscal carnal, elevado a la categoría de “Señor Justicia” universal.

Y aun cuando ahora enfrentan el proceso penal bajo arraigo domiciliario y sea como sea quedaron, digamos, libres, ahora resulta que en la mirada de Cuitláhuac y los suyos, incluso del mismo titular del Orfis, Organo de Fiscalización Superior, Yunes y los suyos salieron o habrían salido igual o peores que la corrupción duartiana.

Para Ripley, vaya. Para una película, una serie de Netflix, de ficción real. “Nunca escupas para arriba” dice el adagio popular.

PASILLOS: Solitas, las elites políticas siguen desgastándose. Exhibiendo su podredumbre.

Se trata de un desgaste físico, pero también emocional. Político, y de igual manera, social. Peor aún, electoral.

Bastaría referir un hecho: el domingo 2 de junio, en la elección de gobernador en Puebla donde ganara el morenista de todos los tiempos, Manuel Barbosa, solo votó el 30 por ciento de la población con credencial de elector.

Es decir, solo 3 de cada diez.

Y según el politólogo Carlos Ronzón Verónica, expresa el hartazgo a que tan pronto llegó la ciudadanía.

La corrupción sigue descarrilando a los partidos políticos y a sus candidatos y a sus cúpulas partidistas.

VENTANAS: En su paso por la política, casi toda su vida, mínimo, desde los 22, 23 años (tiene 66 años y piensa vivir 110 años), Yunes Linares ha estado “en el ojo del huracán”.

Quizá dos peores momentos. Uno, cuando Joaquín “El chapo” Guzmán se evadiera del penal de Los Altos, Jalisco, y “su cuaderno de doble raya”, Enrique Pérez Rodríguez (saluditos de Zenyazen) era el director general de Prevención Federal de Vicente Fox. Y dos, cuando con Felipe Calderón Hinojosa, su paso por el Issste, donde uno de los suyos fuera inhabilitado para la función pública durante diez años.

En ambos casos, sin embargo, salió ileso.

PUERTAS: Ahora, de nuevo está en el ojo de la tormenta huracanada. Se está defendiendo. Ya envió a su segundo secretario de Finanzas y Planeación y a su Contralor a revirar al titular del Orfis. Incluso, con la amenaza de que lo contrademandarán.

Y más, cuando la yunicidad ya midió a Cuitláhuac y sabe que su talón de Aquiles es vulnerable como quedara demostrado con el fracaso en la LXV Legislatura para la destitución del Fiscal.

Incluso, el diputado local de Morena, el incómodo José Magdaleno Rosales Torales, lo resumió en 4 palabritas:

“Somos el hazmerreír nacional”.

Pero…

CERRADURAS: Pero quizá por eso mismo, en la cancha pública AMLO se ha metido haciendo suyo el caso de Yunes Linares.

La secretaría de Gobernación, el Fiscal General de la República, el jefe de la Oficina Jurídica de la Presidencia de la República, la Auditoría Superior de la Federación, los legisladores federales de Morena con Ricardo Monreal y Martí Batres al frente y las Comisiones Estatales de Derechos Humanos del país, todos tocando los tambores de guerra con AMLO como director de orquesta, preparando el rafagueo nuclear a la yunicidad.

Cuitláhuac, solito, no puede, y necesita oxígeno.

PATIO: La pelota sucia está en la cancha. Pero para cuando el dictamen sea pronunciado, la vida pública será peor en su estercolero.

Y peor, porque está claro que la corrupción es demasiado poderosa y a todos tienta y seduce por igual.

El billete fácil durante un sexenio. Los negocios lícitos e ilícitos. El nepotismo, el cuatismo y el amiguismo. El tráfico de influencias. El conflicto de intereses. El desvío de recursos públicos. La creación de empresas fantasmas. La obra pública concesionada sin licitación a constructoras de los amigos y personales. La gente de paja “para ordeñar la vaca”. Los cargos públicos para las novias y los novios. Sudar el erario en el mundo bursátil.

Cada 6 y 4 años, en el caso de las presidencias municipales, nuevas fortunas, nuevas riquezas familiares, aparece en los pueblos.

Priistas, panistas, perredistas, morenistas, y militantes de partidos anexos y conexos, pocos, excepcionalmente pocos, se salvan.

En menos de un semestre, Cuitláhuac se manchó solito. Y Pepe Mancha, carcajeándose de las denuncias de corrupción del Orfis, Antonio Lorenzo Portilla, en su contra. Más burlón, el Fiscal Winckler, que con todo, ahí sigue. Yunes, en la pelea estelar de su vida porque la lumbre le ha llegado por vez primera y de fea forma.

Todo el aparato gubernamental federal en su contra…

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