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Jueves, 04 de Junio de 2020
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Carolin Emcke: “La pandemia es una tentación autoritaria que invita a la represión”

 

CAR

 

 

 

Carolin Emcke (Alemania, 1967) es una de las intelectuales europeas que de manera más persuasiva ha combatido los tópicos populistas que quieren dominar el mundo. Por ello fue distinguida con el premio de la Paz de la Feria del Libro de Francfort. Contra el odio (Taurus, 2017) y Modos del deseo (Tres puntos, 2018), son dos de sus libros editados en España. El primero es una reivindicación humana y filosófica contra la tentación autoritaria que se sirve de viejas banderas racistas y patrióticas. Uno de sus temores es que la presente pandemia avive ese rescoldo de odio. Ella vive en Berlín. Esta entrevista para EL PAÍS se hizo por mail.

Pregunta. ¿Cómo piensa que un momento así afecte a la convivencia en los respectivos países y en el mundo?

Respuesta. Es demasiado pronto para hacer pronósticos. Todo es demasiado frágil, demasiado dinámico y, por cierto, demasiado asincrónico. Por más que sea una crisis global, su impacto no afecta a todos de la misma manera. La pandemia es una tentación autoritaria que invita a la represión, a la vigilancia totalitaria basada en datos digitales, a la regresión nacionalista. O al cálculo darwinista que le pone precio a la pérdida de los cuerpos más viejos, más débiles, menos entrenados. Va a resultar decisivo poder demostrar que las sociedades que menos dañadas salen de la crisis sean aquellas que cuentan con un sistema de salud pública, aquellas cuyas infraestructuras sociales no han sido privatizadas y erosionadas por completo, poder probar que serán la solidaridad y el cuidado mutuo los que triunfen sobre el virus y no el estado de excepción y la privación de la libertad..

P. ¿Usted hubiera imaginado un drama como este? ¿Cómo le está afectando a usted misma? ¿Cómo está viviendo las normas dictadas en su país para preservar la salud?

R. Vivir este momento en Berlín me da humildad, pero también pudor: al día de hoy, en Berlín tenemos 50 muertos por el virus, en Nueva York van por 10.000. Las imágenes de Madrid o de los campos de refugiados en las islas griegas me resultan prácticamente insoportables. No veo cómo vamos a poder pagar la deuda moral y política que estamos asumiendo como alemanes, como europeos, por no reaccionar con la necesaria solidaridad, con la necesaria humanidad. Implementar de mala gana una serie de instrumentos financieros para los países del sur en lugar de lanzar bonos corona para Europa me parece una necedad mezquina e imperdonable. Y eso sólo hablando del contexto europeo.

P. Ahora tenemos miedo frente a un virus que nadie ha sabido cómo atajar. ¿Cree que todo esto causará aun más odio del que ya percibimos, al otro, al diferente, al que viene de fuera?

R. Es natural que la pandemia cause miedo y espanto. Miedo a enfermarse, a morir solo, a no poder acompañar a los seres queridos, a no poder despedirse, miedo a las penurias, a perder el trabajo, miedo al quebranto existencial. Pero la pérdida de soberanía no se compensa con la estigmatización o humillación de los otros. Como si la impotencia se sintiera menos si se maltrata a los marginalizados o a la propia pareja. No es sólo la xenofobia a lo que se recurre como compensación de la inseguridad individual o social, también se potencia la misoginia, la violencia contra las mujeres.

*EL PAÍS

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