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Viernes, 23 de Febrero de 2018
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Christian Morales, el desaparecido incómodo

  • Leal a Fidel Herrera y Miguel Ángel Yunes Linares, jugó con ambas partes. El 21 de julio, 2010, lo levantaron

  • El mismo día también se llevaron a Nelson Cabrera Cobos y una amiga común; a la fecha, ningún resultado

  • A socios, amigos y aliados de Érick Lagos Hernández, el candidato priista a

diputado federal, los dejó solos

  • En los cargos públicos durante el fidelato, le apodaban “El señor diezmo” y sólo rendía cuentas a Érick Lagos

 

LUIS_VELAZQUEZMuchos crímenes dejó irresueltos Fidel Herrera como gobernador. Entre ellos, y por ejemplo, de reporteros.

Raúl Gibb Guerrero, asesinado el 8 de abril, 2005. Roberto Marcos García, 22 de noviembre, 2006. Luis Daniel Méndez Hernández, 22 de febrero 2009.

También, de un activista social. Ramiro Guillén Tapia, quien se prendió fuego ante el palacio de gobierno de Xalapa en protesta porque le negó el legítimo derecho de audiencia.

También dejó desaparecidos. Y de políticos. Christian José Morales Carreto y Nelson Leopoldo Cabrera Cobos, levantados el miércoles 21 de julio, 2010, con una amiga común, de un puesto de tacos en la calle Úrsulo Galván, casi esquina con la avenida Ruiz Cortines, a un costado del bar La Bartola.

Los dos priistas.

Pero, además, primero, leales aliados de Fidel Herrera, y luego de una escisión, leales aliados de Miguel Ángel Yunes Linares.

Entonces, sus padres colocaron una bambalina en el puente peatonal a la altura de la SEV, en las goteras de Xalapa, con la foto de Christian pidiendo datos que llevaran a su paradero.

Muchas semanas y meses permaneció la bambalina colgada en el puente confiando en la esperanza hasta que un día perdieron la fe y la retiraron.

Pero, no obstante, el secuestro de los dos permanece en la impunidad. Y más ahora cuando el fidelato terminó y vamos en el V año del duartismo, y tampoco ningún detenido, ningún indiciado, a pesar, incluso, que en aquella fecha el agente Fernando de la Sota, coordinador de la Unidad de Orden y Apoyo Institucional en la campaña presidencial de Luis Donaldo Colosio y coordinador de la Unidad Omega en la campaña de Ernesto Zedillo, fue puesto al frente de seis agentes.

Con Fidel Herrera, Christian Morales Carreto fue vicecoordinador para la consulta popular en vivienda de la campaña de Miguel Alemán, auxiliar técnico en su campaña senatorial y constructor, supervisor y residente de Obras en diversos municipios.

Secretario Técnico de la Secretaría de Desarrollo Social, director de Auditoría a las Inversiones Físicas del ORFIS y presidente de la Fundación Xalapa Pienso en Ti.

Y con Yunes Linares fue precandidato a la alcaldía de Xalapa, que se le frustró, de igual manera como también se le vino abajo con Herrera Beltrán.

 

‘’EL SEÑOR DIEZMO’’

 

Pero su biografía política y sus ligas mayores lo atan al PRI, incluso, en una minuta política y policiaca que entonces fue preparada lo describen como “El señor diezmo” que solía cobrar a las compañías constructoras en el fidelato, que promovía contratos para algunas empresas, constructor sin constructora como en el caso de obras millonarias en Minatitlán en el año 2008 y un priista que “ofrecía una red de consumo de carne femenina fresca con cargo al erario”.

En la misma ficha consigna lo siguiente: “Sólo reportaba su trabajo a Érick Lagos, su amigo, lo cual lo llevó a confrontarse con Leonor de la Miyar, en la SEDESMA, y Mauricio Audirac Murillo, en el ORFIS, además de que intrigó contra Jorge Carvallo Delfín”.

Incluso, en su ficha hay otra sombra.

Hablan del asesinato de Ángel Filemón Méndez Capistrán, alias “El Mon”, ejecutado el 10 de febrero de 2006, frente a la vivienda ubicada en la calle Carlos Roberto Smith número 45, de la colonia Campestre, y en donde Christian Morales estuvo como indiciado.

“El Mon” era hijo del exalcalde de Yecuatla, Ruperto Méndez Méndez, y tenía antecedentes penales por robo de vehículos, por lo que estuvo procesado en el año 2001, en el alemanismo.

“Era una persona ostentosa, aunque nadie sabía de dónde provenía el recurso que gastaba a manos llenas, sin embargo, se especuló que distribuía drogas al menudeo en determinados círculos sociales de Xalapa” consigna su ficha policiaca.

En aquel tiempo siempre se afirmó que “El Mon” era operador de Christian Morales, entonces funcionario de la SEDESMA con Leonor de la Miyar de secretaria, a donde había llegado por órdenes directas de Fidel Herrera, apadrinado por Érick Lagos, su uña y carne.

Así, el círculo de los cuatro amigos estaba redondeado: Érick Lagos/Christian Morales/Nelson Cabrera/Filemón Méndez.

Incluso, la compra de una parcela frente al Cuartel Militar que albergaba la XXVI Zona Miliar, en El Lencero, municipio de Emiliano Zapata, fue la punta del iceberg para un pleito entre ellos porque, según se afirmaba, “El Mon” era indiscreto y todo lo contaba, y como siempre ha sostenido Érick Lagos, “hay cosas que ni la familia debe saber”.

 

BRINCO DE FIDEL HERRERA A YUNES LINARES

 

En el lado priista, Christian Morales se soñó alcalde de Xalapa, luego de que la fama pública registraba que los dos años en la SEDESMA de Leonor de la Miyar como secretario técnico le permitieron enriquecerse con el diezmo que cobraba por órdenes superiores, además de que había pasado como secretario técnico del gobernador.

Así, fue alentado por Érick Lagos y Fidel Herrera para la contienda interna priista.

Pero lo engañaron. Entonces, optimista, utópico quizá, acelerado, tocó la puerta del PAN con Alejandro Vázquez Cuevas, porque eran compañeros de años del barrio de “El dique”, y en el PT con Arturo Pérez Pérez, sin ningún resultado.

El PAN de Yunes Linares le abrió la puerta.

Y brincó a la otra orilla, la del enemigo público número uno de Fidel Herrera, y en el otro lado contaba cositas del fidelato.

Miguel Ángel Yunes Márquez, entonces presidente municipal de Boca del Río por vez primera, le habría entregado 20 millones de pesos para trabajar la plaza de Xalapa, siendo fiscalizado por el primo de Yunes Márquez, tesorero en el Ayuntamiento, Eduardo Vega Yunes, ungido ahora como subsecretario de Desarrollo Social con Ranulfo Márquez Hernández, otro conocido y amigo de Christian Morales.

En el equipo de Christian, apodado “La ardilla” (el mismo apodo que tenía Patricio Chirinos Calero) para operar la plaza panista figuraban entre otros: Javier Calderón, Fernando Acosta (regidor en Xalapa), Juan José Zarate Chimal, Oscar Mixtega, Fernando Acosta y Manuel del Ángel Roca, quien luego fuera asesor de Guillermo Herrera Mendoza en la SECOM.

Cada uno recibía un sueldo de entre 20 a 50 mil pesos según la tarea desempeñada.

 

EL PASADO CONDENA Y ABSUELVE

 

El 24 de noviembre del año 2000, seis días antes de que Fidel Herrera tomara posesión como el gobernador número 73 del estado de Veracruz, el policía judicial, Jacobo Reva Beltrán, detuvo frente al Baluarte de Santiago, en el puerto jarocho, un auto Jetta modelo 2000 reportado como robado en el Distrito Federal, conducido por Aarón Huerta, agente del CISEN, Centro de Información y Seguridad Nacional.

En el automóvil robado viajaban los siguientes jóvenes: Érick Lagos, Jorge Alejandro Carvallo Delfín, Cristian Morales Carreto y Ángel Filemón Méndez Capistrán.

En el reporte entregado al secretario de Seguridad Pública, capitán Alejandro Montano Guzmán, los chicos eran ligados a los malandros, incluso, oh paradoja, hasta el lavado de dinero.

En el informe también los ligaban a un tipo apodado “El fidelito junior” y referían sus pachangas en un restaurante de carnes en Xalapa.

 

“HAY QUE OLVIDAR EL PASADO”

 

Christian Morales alardeaba de controlar la aplanadora electoral priista en Xalapa y de tener el respaldo de constructores, cultivados en la SEDESMA, para financiar su campaña de candidato a la alcaldía.

Contemporáneo, amigo, cuate, socio, aliado, cómplice de Érick Lagos, el exsecretario particular del góber fogoso y diputado local, dejó solo, por alguna razón, a Morales Carreto y a Nelson Leopoldo Cabrera Cobos luego de su secuestro y nunca, jamás, se ocupó de ellos.

“Hay que olvidar el pasado” decía a su equipo reclinada la espalda en el escritorio como presidente del CDE del PRI, mientras sus barbies le servían el café y llevaban los recortes periodísticos del día.

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