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Sabado, 17 de Febrero de 2018
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Cómo vivir en Xalapa

ALEJANDRO HERNÁNDEZMercados municipales abandonados

Mi ciudad, centro comercial por excelencia desde la época de la Colonia, fue fiel a su vocación hasta que las rutas, para llegar desde el Puerto de Veracruz a la ciudad de México, se empezaron a diversificar. Su evidente función como centro de intercambio de mercancías entre la costa y el altiplano se vio menguada, sin embargo, nunca dejó de ser un importante centro de comercio y abasto, cosas que se llevaban a cabo en plazas y predios ex profeso, lugares casi sin infraestructura en donde se ponían tendales y puestos y luego del día de mercado se quitaban. Con la era moderna el modo de comprar y vender cambió y surgieron los primeros mercados, esto porque los gobiernos, para controlar los cobros de impuestos, se vieron obligados a concentrar a los comerciantes en naves o sitios cerrados. Como los mercados cumplían con una función social, en donde la gente compraba su comida y mercancías o vendía lo que producía o criaba, el gobierno asumió como una obligación su construcción y su mantenimiento. Hoy en día en Xalapa existen varios mercados, que siguen funcionando con ese viejo y anacrónico sistema que ya no corresponde a los tiempos modernos, ni a las nuevas formas de comercio.

Y es que mantener a los mercados municipales representa un gasto que no se traduce en beneficios concretos para la población, pues el sistema de comercialización de los locatarios que los pueblan no permite que las mercancías se vendan a precios bajos, por tanto es más lo que se les invierte que lo que se les aprovecha. Y si a esto aunamos las malas prácticas de los comerciantes, que prefieren estar en la calle que en los puestos de sus mercados, generando con ello desorden vial, contaminación, etcétera, la cosa es todavía peor.

Por poner un ejemplo de lo anterior no bastaría más que ir a darse una vuelta al mercado Rendón, en donde los puestos lucen vacios o de plano son utilizados como bodegas de cacharros y triques. O al de la Rotonda, en donde los comerciantes de frutas y verduras que se encuentran del lado sur de ese edificio han invadido, no sólo las banquetas sino hasta la calle, pero tienen sus puestos vacios o llenos de trebejos. Y este fenómeno no es privativo de los mercados más antiguos, sino también de los nuevos, pues en la Plaza Clavijero, hecha en la gestión de Reynaldo Escobar, los locatarios han ido abandonando sus puestos poco a poco, muchos de ellos para irse a vender a la calle otra vez.

Una manera de meter al orden a los locatarios, y de pasada aligerar la carga financiera de Ayuntamiento, sería ceder ya los derechos totales de los puestos a quienes hoy los ocupan, a la par de los gastos de mantenimiento, ya sea para que se organicen como condóminos o como una asociación civil de propietarios, pues no pasan muchos meses de que se remodela alguno, cuando ya le hace falta reconstruirlo de nuevo; y ahí están, como ejemplo de esto, los mercados Alcalde y García y Jáuregui, a los cuales se les invirtió una considerable suma de dinero en la administración pasada y ya lucen otra vez sucios y descuidados.

Aunque quizá, y perdónenme si peco de suspicaz, dejando el sistema de mercados como está es la manera que los alcaldes han encontrado para allegarse “recursos” no fiscalizables y con un paradero bastante dudoso, pues hasta la fecha nadie sabe, nadie supo, cuánto costaron las remodelaciones de los dos últimos mercados mencionados, con todo y sus jardines (desiertos) verticales incluidos, que llevó a cabo la exalcaldesa y hoy precandidata a la diputación federal, Elizabeth Morales García. Bemoles de la administración pública que los mortales nunca acabaremos de entender.

Comentarios, sugerencias o reclamos: motardxal@gmail.com

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