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Jueves, 21 de Marzo de 2019
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Continúa la exhumación de cuerpos en Río Blanco; hay más fosas positivas

En el cerro que cubre el municipio de Río Blanco, colectivos de desaparecidos y fuerzas federales trabajan seis horas diarias para exhumar restos humanos que el crimen organizado sepultó hace casi diez años. Van doce cuerpos hasta el momento, Crónica de Xalapa fue al lugar de los hechos.

El trabajo parece interminable, es como una jornada laboral en el campo, día a día, desde que sale el sol y previo al atardecer, medio centenar de personas entre el colectivo “Familias de Desaparecidos Córdoba-Orizaba, elementos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), Fiscalía General de la República (FGR), Policías Estatales y Ministeriales y peritos de la Fiscalía General del Estado suben-escalan medio kilómetro del cerro de Río Blanco en la colonia Venustiano Carranza para continuar con la exhumación de fosas clandestinas realizadas por la célula delincuencial de “Los Zetas”.

El corte pericial al día de hoy indica la exhumación de 12 cuerpos, dos de ellos exhumados este jueves. Once de los cuerpos aún tiene tejido adherido al hueso, lo cual indica una temporalidad de mortalidad de 7-10 años atrás, es decir en el periodo 2011-2013, la etapa inicial del sexenio del priista, Javier Duarte y la época de terror de la organización delincuencial de “Los Zetas” en esta región montañosa de Veracruz.

La brecha de terracería, José Joaquín Herrera, se llena de una docena de patrullas de fuerzas estatales y ministeriales, quienes bajan instrumentos de exhumación y fuertemente armados caminan en un cerro para comenzar la faena de sacar de la tierra restos humanos.

Con binomios caninos, trajes de bioseguridad, machetes, palas, picos, cubrebocas, guantes y repelente de insectos y protector solar, la brigada mixta que exhuma cuerpos desde la semana anterior sube el cerro, entre piedras rocosas, árboles frondosos y caminos sinuosos, para continuar los trabajos en cuatro cuadrantes de 20 x 20 metros.

“El trabajo parece interminable. Tenemos puntos marcados aquí, pero también del otro lado en Los Sótanos (otra congregación de Río Blanco), en donde tenemos la certeza que también crimínales enterraron a nuestros desaparecidos”, externa Salcedo.

La forma de dar con este narcocementerio fue similar al de Colinas de Sante Fe con el colectivo Solecito; el año pasado, un grupo criminal abordó de forma breve al colectivo de Córdoba-Orizaba en la alameda del Pueblo Mágico cuando los activistas vendían dulces para recaudar fondos para sus búsquedas.

“Nos entregaron un croquis señalándonos el punto donde sólo nos decían que había fosas en esta región”, explica Araceli Salcedo, vocera del colectivo Familias de Desaparecidos Córdoba-Orizaba, quien desde septiembre del 2012 busca a su hija, Fernanda Rubí Salcedo “levantada” por un comando armado en una discoteca de Orizaba.

De los 12 exhumados hay una característica peculiar, ninguno tenía alguna identificación oficial (INE o licencia de manejo o credencial laboral) y ninguno tenía calzado. Una de las osamentas “parece ser del sexo femenino”.

Los primeros cuerpos de este “Campo de Exterminio” -como lo llama Salcedo- fueron exhumados entre enero y febrero del 2018 -pasaron desaparcebidos para la opinión pública, apenas medios locales dieron cuenta de ellos-, en esta semana han sido extraídos seis cuerpos más. Ya hay trabajo programado en la montaña para lo que resta del mes. Ante la negativa del gobierno del morenista, Cuitláhuac García de enviarles apoyo, el Ayuntamiento de Río Blanco los socorre con una comida general y dos garrafones de agua diario para el medio centenar de personas.

Córdoba-Orizaba, el agujero negro de los jóvenes

Este jueves el Mundo de Córdoba -el periódico más influyente de la región- publicó en portada el hallazgo día con día de restos humanos por este cementerio clandestino en exploración, por ello, el teléfono celular de Araceli Salcedo recibió 27 llamadas este jueves de familiares de desaparecidos. En el control estadístico de las llamadas, y con la lista que elaboró Salcedo, 24 desaparecidos eran jovencitos y señoritas de entre 17 y 23 años. Los 3 restantes son adultos desaparecidos que sobrepasan los 30 años.

El dato escalofriante y crudo, es que de los 27 casos, apenas cuatro familiares tienen puesta una denuncia en la Fiscalía General del Estado (FGE) por la ausencia de su familiar, las causales para no poner la querella son las de siempre: intimidación de fuerzas policiacas, miedo de represalias por el crimen organizado -este corredor montañoso e industrial fue famoso por los ilícitos de capos de “Los Zetas”, como “El Felino, el Duende, el Chilango, el Picoreta, el Puchini, el Chichi, entre otros- y por el desconocimiento y temor de salir ante la prensa y entrar en un estigma social.

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