xalapa
22
Search
Sabado, 26 de Mayo de 2018
  • :
  • :

Corolario: Jesús Kumate Rodríguez

Raul contreras bustamantePor Raúl Contreras  Bustamante

 

El pasado lunes 7 de mayo, el país perdió a uno de sus hombres más sabios e ilustres con el fallecimiento del doctor Jesús Kumate Rodríguez. Un científico, investigador, académico, servidor público de excepción, ciudadano comprometido y sobre todo un enamorado de su país.

El doctor Kumate nació en Mazatlán, Sinaloa, en 1924, hijo de un inmigrante de origen japonés; médico militar cirujano y doctorado en Ciencias por el Instituto Politécnico Nacional, con diversos posgrados en Estados Unidos, Suiza y Dinamarca.

A pesar de que siempre tuvo una clara vocación científica, le fueron siendo encomendadas diversas responsabilidades públicas —contra su idea y voluntad, recuerdo me dijo en una confesión sincera— y que debido a su eficiencia y honestidad, cada vez los cargos de mayor complejidad se le fueron sumando, alejándolo de la investigación.

Entre muchos cargos, fue director del Hospital Infantil de México, coordinador de los Institutos Nacionales de Salud, subsecretario, hasta llegar a su encargo estelar y de mayor trascendencia: secretario de Salud de 1988 a 1994.

Sus conquistas para mejorar la salud de millones de mexicanos fueron incontables. Logró la erradicación en el país de la poliomielitis, así como de la difteria. Dio inicio al Programa de Vacunación Universal —que prevalece a la fecha—; las llamadas Semanas Nacionales de Salud, así como las encuestas nacionales en salud.

Puso en marcha el control de las enfermedades diarreicas, basado en la cloración del agua y la promoción, capacitación y distribución gratuita de los sobres Vida Suero Oral, que permitió disminuir —de manera radical— la mortalidad en niños menores de 5 años.

Fue reconocido con innumerables distinciones: la medalla Eduardo Liceaga del Consejo de Salubridad General; Caballero y Oficial de la Orden Nacional de la Legión de Honor de Francia y la medalla Belisario Domínguez, máxima presea otorgada por el Senado de la República.

Tuve el privilegio de trabajar a su lado en la Secretaría de Salud los últimos tres años del sexenio del presidente Salinas de Gortari y soy testigo de su capacidad de trabajo y honestidad a toda prueba. Jefe exigente, no permitía errores ni desviaciones, poseedor de una sensibilidad social e inteligencia superior, de férrea disciplina y de una cultura extensísima.

Como ciudadano, siempre hizo gala de su militancia política priista. Decía que gracias a los gobiernos emanados de ese partido político, su familia había podido llegar al país, estudiar en las instituciones públicas —como la Escuela Médico Militar, la Universidad Nacional Autónoma de México y el Politécnico Nacional— y se habían creado las grandes instituciones que transformaron a México.

Siempre estaba enterado y preocupado de las cosas políticas y no toleraba que se generalizaran críticas hacia los militantes del PRI, porque él era ejemplo claro del servidor probo y honesto que había transitado por innumerables cargos y jamás se enriqueció ni abusó del poder.

Me concedió el honor de ser su colaborador además de poder disfrutar de su amistad. Muchas decisiones fundamentales de mi vida han sido tomadas con base en su ejemplo de hombría de bien. Consejero y amigo formidable, siempre habré de extrañarle.

Como Corolario, en su memoria recuerdo que me solía decir: “El conocimiento sólo puede ser válido cuando se aplica y cuando se comparte”. Descanse en paz.

Comentarios

comentarios




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *