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Domingo, 19 de Agosto de 2018
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“Cualquier cosa, el secretario nos haría el paro”, las ñlicencias de la SSP para desaparecer y matar

PolicíasRelatos de expolicías estatales que delataron al exsecretario de Seguridad Publica, Arturo Bermúdez Zurita evidencian como el amigo cercano del exgobernador priísta, Javier Duarte “literalmente” otorgaba licencias para matar a miembros del cuerpo élite de la SSP.

“La instrucción era entregarla a La Fría y cualquier cosa, el Secretario haría el paro”.

Una historia de terror fue narrada por un expolicía de Fuerza de Reacción de Seguridad Pública que delató a sus compañeros ante la Fiscalía General de Veracruz, para evitar ser detenido y enfrentar un proceso penal por desaparición forzada al verse beneficiado por el programa “criterio de oportunidad”.

El cruel relato del expolicía de Arturo Bermúdez Zurita, extitular de la Secretaría de Seguridad Pública, puso al descubierto la atrocidades que realizaban la Fuerza de Reacción y Fuerza Especial, está ultima integrada por exmilitares que eran conocidos como “Los Fieles”, “Fiel” o “La Fría”.

Es el caso de Bibiana Hernández Mogel, “La Chiquis” de 17 años, quien fuera privada de la libertad por policías estatales la tarde del 30 de mayo de 2013, cuando se encontraba a la altura del puente peatonal del Centro de Estudios Técnico-Industrial Superior (CETIS) 134 de Banderilla.

Los policías a cargo de su “detención” se desplazaban en las patrullas SPV-1426, SPV-1800, SPV-1408 de la Secretaría de Seguridad Pública, que hacían recorridos por la zona conurbada de Xalapa “o las avenidas más transitadas”, cuenta el testigo.

“El comandante Trujillo era el responsable de ejecutar los operativos para detener a presuntos halcones, narcomenudistas o que tuvieran vínculo con la delincuencia organizada”, expuso el expolicía en su declaración ante las autoridades ministeriales.

“La Chiquis” como era conocida en el ámbito escolar, con los vecinos y los amigos, fue llevada a unos cañales en la localidad de Alborada, municipio de Emiliano Zapata, atravesando más de 10 kilómetros de Norte a Sur por toda la zona conurbada entre Banderilla y Las Trancas, sin que absolutamente nadie se diera cuenta.

La adolescente fue golpeada, torturada e interrogada en medio de los cañales, para que las personas no dieran cuenta de las atrocidades que un grupo de policías veracruzanos realizaban a plena luz del día.

El celular de La Chiquis la delataba como trabajadora -obligada o no- de un grupo de la delincuencia organizada, a quien le informaba los movimientos de la policía.

Hernández Moguel, como en otros 14 casos de desaparición forzada que se le imputan a dieciséis expolicías y tres exjefes policiacos, no aguantó la refriega y dijo ser “de la última letra”, según el parte informativo enviado a Arturo Paredes Guevara, comandante de la División de Policía y jefe inmediato de la Fuerza de Reacción.

La instrucción fue llevar a la joven al punto de encuentro para entregarla a La Fría, grupo a cargo de Roberto González Meza, quien era el mandamás de la Fuerza Especial y de “dar trámite”, desaparecer a los detenidos.

Fue esa misma tarde que los policías que acompañaban a Trujillo Rivera la entregaron a Roberto Meza abajo del puente de la Central de Abastos, ubicado en la la localidad de Las Trancas y que comunica el puerto de Veracruz con Xalapa, pasando por la Academia de Policía de El Lencero.

Hermelinda Moguel Rivas, madre de La Chiquis buscó a su hija en el cuartel de policía de San José, en la Academia de Policía y hasta por debajo de las piedras, moviendo cielo, mar y tierra, llevando una ardua lucha de casi cinco años para encontrar a Bibiana y así apacigüe el dolor, la frustración y el llanto que como madre tiene que enfrentar día a día, sin que se desdibuje de su memoria su mirada y su sonrisa.

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