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Miércoles, 26 de Julio de 2017
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Desamparados, infantes trabajadores

niñoEl desempleo ha complicado la supervivencia de la gente e incrementado el trabajo infantil.

La crisis económica recrudecida durante los últimos gobiernos de Veracruz ha incrementado el trabajo infantil en calles de la capital del estado.

La pobreza, marginación y desigualdad, propias del modelo económico neoliberal, han ocasionado que más niñas, niños y adolescentes ingresen al trabajo informal para apoyar a sus familias.

De acuerdo con Arturo Narváez Aguilera, enlace en el sureste de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), cuando hay crisis económica aumenta el trabajo informal y, por ende, el trabajo infantil.

“Las familias no tienen otras alternativas, no tienen condiciones económicas para mandar a los niños a la escuela, lo que les queda es el trabajo infantil”.

Se trata de menores con hogar, que guardan lazo familiar y, en su mayoría, continúan estudiando.

“La diferencia de los trabajadores en calle con los que viven en situación de calle, es que guardan el lazo con la familia y la mayoría estudia”.

CRIMINALIZACIÓN DE SUS FAMILIAS

Cuando Arturo era director de Matraca acompañó el caso de una mujer, de escasos recursos, que no había terminado la primaria y vendía cerillos en las calles, junto con sus dos menores.

Ella no tenía esposo y los niños también comercializaban cerillos, para ayudarla con los gastos del hogar.

Los infantes iban a la escuela, no laboraban por las noches y no estaban siendo explotados laboralmente.

“El dinero que ganaban era para la supervivencia. La señora salía con ellos y vendía con ellos. Los niños seguían estudiando y básicamente no había niveles de violencia en la casa”.

Sin embargo, algunas personas creyeron que se trataba de un caso de explotación infantil.

“Si tú consideras que ese tipo de trabajo es explotado, entonces lo que generarías es que la señora, que iba con ellos y también vendía los cerillos, fuera criminalizada y la mandaras a un proceso judicial, a un proceso legal”.

A juicio del académico de la Facultad de Sociología de la Universidad Veracruzana (UV), las autoridades deberían identificar en qué condiciones se encuentran las actividades de niñas, niños y adolescentes trabajadores, pero no es así.

INFANCIA EN CALLE

Las dinámica de menores trabajadores en situación de calle, se ha modernizado durante los últimos años por la inseguridad.

Niñas, niños y adolescentes han conformado redes de supervivencia, para continuar laborando en la ciudad.

Grupos de tres o cuatro rentan cuartos o pequeños departamentos, para tener un lugar seguro donde pernoctar.

Sin embargo, los cambios en la ciudad han ocasionado que algunos centros de reunión, que utilizaban para dormir, sean localizados y desmantelados

Hace unos años, cerca de Plaza Crystal, en la avenida Chedraui Caram, los infantes convivían en una construcción, a la que llamaban la “casa abandonada”.

“Tenían un espacio. Vivían en ese espacio alrededor de 20 o 25 niñas, niños y adolescentes en situación de calle, pero se los cerraron, con la creación de puentes y todo el tema de infraestructura, les han ido cerrando los espacios, no solamente en Xalapa, en México mismo”.

Autoridades municipales han declarado que el número de menores trabajadores en situación de calle y de niños trabajadores en calle ha disminuido; sin embargo, no es así, simplemente han modificado sus prácticas.

HUYEN DE LAS AUTORIDADES

Es cierto, en la actualidad, se observa a menos menores en los cruceros de las grandes avenidas como Lázaro Cárdenas, Ruiz Cortines, 20 de Noviembre y otras.

Sin embargo, por las condiciones del entorno, han abandonado dichos lugares y buscado otros que sean más redituables.

“No es que desaparezca el trabajo infantil. De repente pareciera ser que en Xalapa ya no hay niños trabajando o viviendo en situación de calle, no, más bien se descentralizaron, se fueron a la periferia a espacios no tan visibles de las autoridades”, cuenta Narváez Aguilera.

También se vieron en la necesidad de emprender nuevas actividades para generar ingresos económicos y comprar alimentos.

Los menores han sido vistos en colonias de la periferia, haciendo mandados, apoyando en las cargas y participando en otras actividades, distintas al limpiaparabrisas y malabarista.

Y es que las autoridades continúan realizando operativos para retirar a los infantes de las calles, sobre todo de los cruceros más transitados de la ciudad.

“Otro factor es, algo que le llamamos la descentralización de la calle, los operativos de las autoridades de retirar a los niños han impactado, por eso se ven más jóvenes. No hay ningún argumento para retirarles, por la edad, pero las niñas y niños, bajo el argumento de la protección de los derechos de la infancia, entonces a ellos sí se les retira”, resalta Narváez Aguilera.

ENCERRADOS EN ALBERGUES

El director del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), Adolfo Toss Capistrán, admite la filiación de operativos para evitar el trabajo infantil.

En promedio, seis o siete menores son retirados de distintos cruceros de Xalapa a la semana, por las cuadrillas del organismo asistencial.

Posteriormente, son llevados a albergues y casas asistenciales como Conecalli, Casa de Medio Camino y la Aldea Meced, donde son distribuidos conforme a su edad y género.

Allí pasan de una noche hasta ocho meses, dependiendo de su situación legal y la colaboración por parte de los padres de familia.

“Los internamos en estos albergues, unos por una noche, otros por dos noches, ocho días y hay otros de seis u ocho meses, dependiendo, cuando hay denuncia ante la Fiscalía, cuando no la hay o hay colaboración de los padres”, subraya el funcionario municipal.

Los activistas y defensores de los derechos de la infancia creen que dichos operativos para su retiro de la vía pública, no es la solución al problema.

Además, los organismos asistenciales no informan públicamente sobre el proceso que se lleva a cabo, después de que los retiran de las calles.

DESPLAZADOS

La directora del Movimiento de Apoyo a Niños Trabajadores y de la Calle (Matraca), Josefina Castrajón Olguín, ya ha declarado que alrededor de 150 infantes han sido desplazados, sólo del Centro Histórico de Xalapa.

La llegada de migrantes centroamericanos y pobladores de Chiapas y Oaxaca a la capital del estado los ha obligado a cambiar de locación, en busca de ganancias económicas.

“Vemos que ha reducido visualmente en los lugares donde antes se encontraban. Estos chavos siguen trabajando, pero se han ido a la periferia, a las colonias, alejados del centro de la ciudad, pero siguen”.

Anteriormente, eran vistos comercializando flores en la zona universitaria y en calles del centro de la ciudad. También en los parques “Benito Juárez” y “Miguel Hidalgo y Costilla”, mejor conocido como Los Berros, o en las zonas de bares.

“Allí han crecido, continúan trabajando, no ha disminuido (el problema). Han sido desplazados por poblaciones de centroamericanos, adultos, poblaciones de Chiapas. En Matraca, no tenemos una cifra cómo tal, lo que nosotros decimos es que en Matraca alcanzamos a apoyar a alrededor de 150 chavos, con quienes ya tenemos un contacto directo durante los 25 años de Matraca”.

Además, la Secretaría del Trabajo, Previsión Social y Productividad (Stpsp) miente respecto a las cifras reales sobre trabajo infantil.

“No tienen cifras para poder definir que siete de cada diez chavos dejan la escuela para irse a trabajar, está exagerado, evidentemente hay un sector con otras condiciones”, añade la Directora de Matraca.

RESCATADOS

Matraca ha acompañado diversos casos de niñas, niños y adolescentes en situación de calle, durante los 25 años de su fundación como asociación civil.

Algunos de ellos crecieron, ahora tienen hijos y evitan, a toda costa, replicar el trabajo infantil.

“Para Matraca ha sido un momento de éxito, de alegría, de ver qué estas poblaciones que han sido apoyadas por Matraca, durante los 25 años, en su gran mayoría, no están repitiendo este esquema”.

La organización busca promover un movimiento que impulse en la sociedad el conocimiento, respeto y defensa de los derechos de la infancia, principalmente de niños, niñas y adolescentes trabajadores y en situación de calle.

Se trata de un organismo no gubernamental, no lucrativo, con personalidad jurídica propia, fundado en 1991 en la ciudad de xalapa, veracruz.

Matraca contribuye a la erradicación del problema, toda vez que por parte del gobierno, en sus tres niveles: federal, estatal y municipal, han presentado omisiones.

SE DESCONOCE EL PROBLEMA

Uno de los principales problemas que enfrentan los gobiernos para tratar de reducir las violaciones a los derechos de la infancia, es que carecen de información.

La Procuraduría de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes requiere un sistema de información para conocer cuáles son los derechos violentados en cada denuncia registrada y tener herramientas que permitan atender el problema.

“Porque no solamente se viola un derecho, son varios, y de ahí hacer el plan de restitución junto con la familia. Es fundamental pensar que para que estas procuradurías tengan un papel fundamental, hay que darles más elementos, siguen instaladas en la parte de los DIF municipales o estatales, sería importante que fueran organismos autónomos cómo defensorías reales de los derechos de niñas y niños y la otra es que requieren presupuesto”, subraya Narváez Aguilera.

Las organizaciones civiles en defensa de los derechos de la infancia han propuesto iniciativas al Congreso local, con el propósito de que los legisladores tomen cartas en el asunto.

“En el caso de Matraca, en 2008, se aprueba la primer Ley de las niñas, niños y adolescentes, fue una iniciativa presentada por la organización en aquel momento llamado cómo Acuerdo para la Gobernabilidad y el Desarrollo, y hay una agenda ciudadana y estatal de derechos de niñas, niños y adolescentes”.

Además, las instancias gubernamentales defensoras de infantes deberían contar con un presupuesto destinado a la prevención de la violencia.

PROPUESTA DE SOLUCIÓN

Para el académico Arturo Narváez Aguilera el trabajo infantil está asociado a la migración interna de distintos municipios a las colonias periféricas de la ciudad.

“En diez años, si recordamos los datos de Xalapa en el ultimo censo del 2000, que eran 300 mil habitantes, al del año 2010, que eran 600 mil habitantes, el doble de población. Fue una migración interna, familias de escasos recursos y con bajos niveles educativos, y que el comercio informal se vuelve una alternativa de vida”.

La ley establece que menores de 16 años no deben trabajar; sin embargo, en algunos lugares no es mal visto.

“Para los niños el trabajo en las calles les significa cierto reconocimiento de generar recursos y apoyar a la familia, incluso, cambiar su rol dentro de la familia, porque en las calles encuentran una red de sobrevivencia, los apoyan en zapaterías con zapatos, en otro lugar los apoyan con sus útiles escolares, van a otra asociación y los apoyan con servicios médicos”.

El especialista considera que para erradicar el trabajo infantil tienen que ser eliminadas las condiciones estructurales que lo ocasionan.

“Erradicar la pobreza, la marginación, la desigualdad, propias de un modelo económico neoliberal. En el momento en que cambien estas condiciones, estarán reduciendo o erradicando el trabajo infantil, mientras tanto, tienes que pensar cómo conocer las diferentes expresiones del trabajo infantil e involucrar a las familias”.

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