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Domingo, 19 de Agosto de 2018
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Desorden, droga, alcohol y maltrato a la prensa en Xiqueñada

Foto: Carlos Hernández

Foto: Carlos Hernández

Los toros parecían cansados. Exhibían su poca energía y actividad. Caminaban o corrían unos diez metros y descansaban varios minutos. “¡Fraude!, ¡Fraude!, ¡Fraude!”, gritaba la gente porque los 18 toros, de entre 450 y 500 kilogramos lucían perezosos.

 

 

 

Los mensajes “respeta a nuestro toro” y “los niños estamos a favor de un buen trato al toro”, se leían en cartulinas durante la capea en el municipio de Xico, en honor a Santa María Magdalena.
Las cartulinas eran sostenidas por mujeres, adultos mayores y menores de edad frente al Palacio Municipal.
Los toros de lidia fueron soltados después de las 12 del día. Los participantes debían registrarse en módulos para correr entre los animales.
En esos lugares, había personal de la Secretaría de Salud, aplicando la prueba de alcoholimetría, para prevenir accidentes y lesiones durante el evento taurino.
Los registrados portaban playeras blancas con la leyenda “participante” y el número correspondiente en la espalda.
Estaba prohibido el ingreso a quienes no se apuntaban y no presentaban su identificación oficial que acreditara su mayoría de edad.
Algunos sujetos evadieron el filtro. Intentaban burlar, correr y huir de lo toros sobre la avenida “Miguel Hidalgo”; la principal del pueblo ubicado a 22.5 kilómetros de Xalapa; a unos 50 minutos en vehículo particular.
“¡FRAUDE!”
Otros habían pasado la prueba del alcoholímetro; sin embargo, ya en la corrida de toros, ingerían bebidas embriagantes.
Sostenían con sus manos vasos de plástico con cerveza o botellas de refresco llenas de morita o verde, bebidas típicas del Pueblo Mágico elaboradas con aguardiente.
Los toros parecían cansados. Exhibían su poca energía y actividad. Caminaban o corrían unos diez metros y descansaban varios minutos.
“¡Fraude!, ¡Fraude!, ¡Fraude!”, gritaba la gente porque los 18 toros, de entre 450 y 500 kilogramos lucían perezosos.
En años pasados mostraban una mayor fortaleza. Incluso, lastimaban de gravedad a los participantes distraídos.
Después de la suelta, la alcaldesa de Xico, Gloria Luz Galván Orduña, recibía una lluvia de cuestionamientos por parte de la prensa, sobre el consumo de drogas en la vía pública, la falta de regulación en el consumo de alcohol, riñas, el maltrato animal y otros temas.
Como ya es tradición, convocaron a una rueda de prensa, donde se informarían los datos generales de la suelta de toros.
ENLACE DE PRENSA PROTORO
La edil trataba de evadir algunos puntos, por ejemplo, el número de riñas. Aún cuando ya se habían registrado al menos siete, antes de las tres de la tarde, y una de ellas casi frente a Palacio Municipal.
Incluso, su enlace de prensa, Sigfredo Lozada, se había apoderado del sonido en plena conferencia, para intentar rescatar a la Presidenta Municipal de los cuestionamientos que reporteros le hacían.
La mujer hablaba de la capea, los toros, la Ley de Protección Animal y sus tradiciones, cuando, de pronto, su subordinado reprodujo una canción. Nada más podía escucharse.
Unos reporteros se quejaron y llamaron “grosero” al enlace de prensa del ayuntamiento de Xico.
“Yo creo que cualquiera puede tener un error, ¿no señorita?, a lo mejor usted no, pero yo no pienso así”, defendía la Alcaldesa a su empleado.
La funcionaria municipal seguía explicando su cultura y costumbre heredada por los españoles desde la conquista; sin embargo, su enlace de prensa, la interrumpió y dio por concluida la rueda de prensa.
“Les agradecemos esta rueda de prensa, que era para darles información sobre la capea de esta tarde, así que agradecemos a todos los medios de comunicación”, decía con énfasis para que nadie siguiera lanzando preguntas a la Presidenta Municipal.
En seguida, todos los representantes de dependencias municipales y estatales acompañaron sus palabras con aplausos.
ESCOLTA AGRESOR
 
Los reporteros se acercaron a Galván Orduña para que aclarara si los 38 mil 138 habitantes estaban de acuerdo con dichas tradiciones.
Los comunicadores la rodearon como a cualquier funcionario que es entrevistado, en busca de información; sin embargo, uno de sus escoltas impedía el paso a un camarógrafo.
El sujeto medía aproximadamente un metro con 60 centímetros, portaba lentes oscuros, playera entallada, pantalón de mezclilla y botas tipo militar.
El camarógrafo pidió permiso con educación para capturar sus imágenes. El sujeto respondió que era escolta y que no podía quitarse del lugar.
Entonces, lo empujó para que no se aproximara más a su jefa y pudiesen llamarle la atención.
“Mis respetos para todos ustedes, un placer tenerlos aquí, no sé la ideología que tengan pero ojalá se la hayan pasado bien, les agradezco mucho”, decía la Alcaldesa de Xico a los reporteros para tratar de enmendar el error.

 

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