xalapa
22
Search
Miércoles, 22 de Agosto de 2018
  • :
  • :

El aborto no fue legalizado en Argentina, pero la lucha que impulsó no se detiene

ARGENTINA - ABORTO

Perdieron la votación por un margen estrecho.

No obstante, al tiempo que los simpatizantes de una propuesta para legalizar el aborto en Argentina comienzan a sacudirse la dolorosa derrota en el Senado el 9 de agosto, se consolaron con el hecho de haber motivado un movimiento de derechos reproductivos en toda América Latina y en comenzar a considerar cómo redirigir su activismo.

Una coalición de jóvenes legisladoras, que conmocionaron al poder establecido al colocar el derecho al aborto en el lugar más importante de la agenda legislativa este año, parecían estar a punto de lograr una victoria histórica con su propuesta de ley. Sin embargo, el intenso cabildeo por parte de líderes de la Iglesia católica y una firme oposición en las provincias conservadoras del norte convenció a suficientes senadores para que votaran en contra de ella.

Después de una audiencia de más de dieciséis horas, la propuesta fracasó en las primeras horas del 9 de agosto en una votación que terminó 38 a 31, con dos abstenciones.

“Ya no nos quedaremos calladas y no dejaremos que ganen”, dijo Jimena del Potro, una diseñadora de 33 años que contuvo las lágrimas conforme hablaba. “El aborto será legal pronto, muy pronto”.

A pesar del revés, muchas de las personas involucradas en la propuesta se sorprendieron de que los legisladores argentinos hayan estado tan cerca de aprobar la medida, la cual habría despenalizado el aborto durante las primeras catorce semanas del embarazo y habría fracturado la casi total prohibición del aborto en América Latina.

La medida ya había sido aprobada en la Cámara Baja del Congreso. La ley actual permite el aborto solo en casos de violación o cuando la vida de la madre se encuentre en peligro.

La propuesta inspiró a cientos de miles de manifestantes en toda Argentina en un movimiento para los derechos de la mujer conocido como Ni Una Menos y entusiasmó a las mujeres desde Brasil hasta México.

“Lo que Argentina hizo fue movilizar a las jóvenes y crear la memoria de que casi ganamos”, dijo Débora Diniz, una antropóloga de la Universidad de Brasilia que ayudó a redactar ahora una solicitud ante el Supremo Tribunal Federal que desafía la constitucionalidad de sus leyes antiaborto.

“Cambiaron la forma en la que debatimos sobre el aborto”, dijo Diniz. “No se trata solo de feministas, intelectuales. Son las mujeres jóvenes, tu hija, tu hermana”.

En América Latina, el 97 por ciento de las mujeres vive en países que prohíben el aborto o lo permiten solo en ciertas instancias. Únicamente Uruguay, Cuba, Guyana y Ciudad de México permiten a cualquier mujer abortar en las primeras semanas.

“El derecho al aborto era una prioridad y será profundamente desalentador haber llegado tan lejos y fracasar”, dijo Benjamin Gedan, un experto argentino en el Centro Internacional para Académicos Woodrow Wilson. Sin embargo, dijo que los activistas a favor de los derechos de las mujeres ya habían logrado éxitos, como la aprobación de la ley que busca tener el mismo número de hombres y mujeres en la legislatura.

“Si hacemos una lista de las cosas que hemos ganado y las cosas que hemos perdido, la lista de lo que hemos ganado es mucho más grande”, dijo Edurne Cárdenas, una abogada del Centro de Estudios Legales y Sociales, un grupo de derechos humanos en Argentina que está a favor del aborto legal. “Tarde o temprano, esto será ley”.

Mauricio Macri, presidente de Argentina, se opuso a la propuesta, pero dijo que la firmaría si el Congreso la aprobaba. Tras la votación, los funcionarios del gobierno dijeron que planean relajar las penas por abortar en una renovación al código penal que será presentada el 21 de agosto. Ahora, las mujeres que se realicen un aborto pueden ser acusadas por un crimen y ser encarceladas con la ley actual, aunque eso ocurre en contadas ocasiones.

Los cambios al código penal han estado en proceso desde hace tiempo, pero parecían reflejar la comprensión de Macri de que el movimiento de los derechos reproductivos en Argentina era ahora una fuerza establecida.

“El movimiento de las mujeres movilizó a todas las regiones de Argentina; fue intergeneracional y excedió las expectativas de todos”, dijo Françoise Girard, presidenta de la Coalición de Salud Internacional de las Mujeres, que apoya el aborto legal. “La nueva generación de mujeres adolescentes que se volcó a las calles en números tan grandes no será detenida”.

El movimiento organizado que impulsó la propuesta comenzó en 2015 con el brutal asesinato de una adolescente embarazada de 14 años cometido por su novio, también adolescente. La madre de la víctima afirma que la familia del novio no quería que tuviera al bebé.

Una periodista, Marcela Ojeda, desesperanzada por la muerte violenta de otra mujer, publicó un tuit: “¿No vamos a levantar la voz? NOS ESTÁN MATANDO”.

Su ira encontró eco. Semanas después, cientos de miles de manifestantes marcharon en toda Argentina, después de organizarse en las redes sociales mediante la etiqueta #NiUnaMenos.

El eslogan se extendió a países vecinos, incluidos Perú, Chile, México y Colombia, donde fue usada para denunciar la violencia contra las mujeres, exigir derechos reproductivos y llamara la atención a causas relacionadas.

Los analistas dicen que el levantamiento poco probable del movimiento ya había comenzado a cambiar la región de maneras que habrían sido imposibles hace tan solo unos años. La campaña ha sido reconocida por inspirar el debate en una variedad de temas de la mujer, incluidos violencia doméstica, un tema que desde hace tiempo ha sido tabú.

Antes de la votación, simpatizantes se organizaron en Uruguay y Brasil; en Chile se reunieron afuera de la Embajada de Argentina en Santiago, ahí lanzaron consignas y portaron los pañuelos verdes que simbolizan al movimiento.

Muchos enfrentaron su decepción por el resultado en Argentina con optimismo.

“Cuando atraviesas un proceso como este, debes seguir luchando”, dijo Susana Chávez, una activista en Lima, quien dirige el Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos, una organización de la sociedad civil. Ella dijo que los activistas ya estaban planeando una marcha en Lima para el sábado.

El debate por el aborto en México ha sido acompañado por un clamor público sobre la violencia contra las mujeres y un renovado impulso por la igualdad de género, encabezado principalmente por grupos de derechos humanos y de las mujeres.

El otoño pasado, las protestas bajo la consigna Ni Una Menos en por lo menos cinco ciudades mexicanas exigieron el fin de la violencia contra las mujeres. Las protestas fueron una respuesta a la violación y asesinato de Mara Castillo, una estudiante universitaria, después de viajar en un vehículo de Cabify en la ciudad de Puebla.

En El Salvador, que prohíbe el aborto en todas las circunstancias, dos propuestas fueron presentadas en el Congreso esta primavera, las cuales fueron impulsadas por grupos de derechos de las mujeres y sus aliados, con lo que abrieron por primera vez el debate sobre el tema.

Para Argentina, el debate sobre el aborto cambió la identidad del país.

Es el lugar de nacimiento del papa Francisco, el líder de los católicos del mundo y quien recientemente denunció el aborto como el “guante blanco” equivalente al programa de eugenesia de la era nazi.

No obstante, el país en los últimos años se ha alejado lentamente de una relación cercana entre Iglesia y Estado.

En 2010, Argentina se convirtió en el primer país en América Latina en permitir los matrimonios entre personas del mismo sexo —un movimiento al cual la Iglesia se opuso con una fuerza similar a su batalla contra el aborto—. Francisco, entonces arzobispo de Buenos Aires, calificó la propuesta de un “ataque destructivo al plan de Dios”.

La Iglesia tenía muchos aliados en el debate sobre el aborto, incluidas mujeres que pasaron horas afuera del Congreso en el frío del invierno argentino conforme el debate se desarrollaba la noche del 8 de agosto.

Muchos expresaron alivio por el resultado.

“Fue un día de muchas emociones”, dijo María Curutchet, una abogada de 34 años. “Salimos en enormes cantidades y demostramos que defenderemos las dos vidas, sin importar el costo”.

Algunas lideresas políticas prominentes se pronunciaron públicamente en contra de la medida, entre ellas la vicepresidenta Gabriela Michetti.

No obstante, el ministro de Salud de Macri, Adolfo Rubinstein, testificó en el Congreso a favor de la despenalización y calcula que cada año se realizan alrededor de 354.000 abortos clandestinos en el país. Las complicaciones como resultado de esos abortos son la principal causa de muertes maternas en el país, de acuerdo con Mariana Romero, una investigadora en el Centro de Estudios de Estado y Sociedad, una organización sin fines de lucro.

Aunque la medida no logró ser aprobada en el Senado, pavimentó algunos caminos. Entre los senadores que votaron a favor se encontraba Cristina Fernández de Kirchner, quien como presidenta se oponía a la legalización del aborto.

“Si quieren saber quiénes me hicieron cambiar de opinión fueron las miles y miles de chicas que se volcaron a las calles”, dijo.

TOMADO DE THE NEW YORK TIMES.

Comentarios

comentarios




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *