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Miércoles, 26 de Junio de 2019
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El cardenal George Pell recibe condena de 6 años de cárcel por pederastia

GEORGE PELL

El cardenal australiano George Pell, que fue el responsable de las finanzas del Vaticano y persona de confianza del papa Francisco, se ha convertido en el mayor dignatario de la Iglesia católica en ser encarcelado por pederastia.

Un tribunal australiano condenó a Pell a sólo seis años de prisión por cinco delitos de abusos sexuales a dos menores cometidos entre 1996 y 1997 en Melbourne cuando el prelado, en la actualidad de 77 años, era arzobispo de esta ciudad en el sureste australiano.

El clérigo, del que el juez destacó su “sorprendente arrogancia” y el hecho de que nunca mostrara “remordimiento”, no podrá pedir la libertad condicional hasta dentro de tres años y ocho meses.

Pell llevaba detenido desde el 27 de febrero, un día después de hacerse público el veredicto del jurado que, de manera unánime, lo declaró culpable por abusar sexualmente de dos niños de 13 años del coro de la catedral de St Patricks, en el este de la ciudad.

El cardenal, que siempre se declaró inocente, fue hasta el año pasado uno de los más cercanos consejeros del papa Francisco, que se ha comprometido a responder con tolerancia cero ante los abusos sexuales contra menores.

Pell nació en Ballarat (estado de Victoria) el 8 de junio de 1941 en el seno del matrimonio formado por George Arthur, un excampeón de boxeo de fe anglicana, y Margaret Lillian, una devota católica. Tiene dos hermanos, Margaret y David.

Estudió en los centros católicos Loreto Convent y St Patrick en Ballarat, donde destacó como deportista y hasta jugó durante una época con el club Richmond Football en la Liga de Fútbol Australiana.

Sin embargo, Pell decidió ingresar en 1969 en el seminario Corpus Christi, en Victoria, y fue ordenado sacerdote en la basílica de San Pedro, en Roma, antes de doctorarse en Historia de la Iglesia Católica en la Universidad de Oxford en 1971.

En la década de 1970 y 1980 ejerció como sacerdote y educador en distintas parroquias y centros católicos australianos, incluido en su natal Ballarat.

El australiano fue designado obispo auxiliar de Melbourne en 1987, arzobispo en esta misma ciudad en 1996 y arzobispo de Sídney en 2001.

Dos años más tarde, fue nombrado cardenal por el papa Juan Pablo II, lo que le permitió votar en los cónclaves para elegir al sumo pontífice y, por tanto, fue uno de los papables en la votación en la que fue proclamado el actual papa Francisco en 2013.

Pell fue elegido al año siguiente prefecto de la Secretaría de Economía de la Santa Sede, un nuevo puesto creado por el pontífice para atajar los escándalos en torno a las finanzas del Vaticano.

No obstante, al que era considerado “número 3″ de la curia romana, tras el papa y el secretario de Estado, le ha perseguido la sospecha por los casos de pederastia en el seno de la Iglesia católica en Australia , varios cometidos en Ballarat.

En 2002, cuando era arzobispo de Sídney, un hombre aseguró haber sido abusado sexualmente por él en 1961, cuando tenía 12 años.

En marzo de 2016, Pell reconoció que en la década de 1980 existía “un mundo de crímenes y encubrimientos” en la Iglesia católica para proteger a la institución, pero negó tajantemente haber abusado sexualmente de ningún menor.

Así lo declaró como testigo en la comisión especial que investigó la pederastia en las instituciones australianas y que concluyó en un informe que un 7 % de todos los sacerdotes abusaron en Australia de menores a su cargo entre 1960 y 2015.

Esta misma comisión reveló que en los años 1970 había en Ballarat una red de sacerdotes pederastas.

La Policía australiana presentó cargos el 29 junio de 2017 por pederastia en el tribunal contra el cardenal, que ese mismo día pidió la excedencia en el Vaticano para demostrar su “inocencia”.

De momento, fue condenado en un primer juicio, mientras que un segundo, por supuestos abusos cometidos en las década de 1970 en Ballarat, fue sobreseído por falta de pruebas.

GEORGE PELL

Pell mostró en el pasado su oposición a la ordenación de mujeres, al divorcio y al aborto, y al menos en una ocasión rechazó dar la comunión a homosexuales durante una misa.

El cardenal fue el primer dirigente católico en abordar los abusos sexuales a menores en el seno de la Iglesia australiana, con la puesta en marcha en 1996 de un programa de compensaciones económicas, aunque recibió críticas por no dar suficiente apoyo a las víctimas.

Tras conocerse su culpabilidad el pasado 26 de febrero, el Vaticano anunció que Pell dejaría de ocupar el cargo de prefecto de Economía, considerado como el número tres de la Santa Sede, y se le prohibió el ejercicio público del ministerio sacerdotal y el contacto, en cualquier modo y forma, con menores de edad.

 

“El chico” y “el niño del coro”, las víctimas del cardenal George Pell

Poco se sabe de las dos víctimas de pederastia del cardenal australiano George Pell, identificadas solo como “J” y “R” en la documentación judicial y conocidos como “El chico” y “El niño del coro” en un libro sobre el prelado.

“‘El chico’ nunca estuvo interesado en aparecer en televisión. Sabía, como demandante de agresión sexual, que la ley le permitía no revelar nunca su identidad. Presentó la denuncia porque quería justicia”, relata la periodista Louise Milligan en “El Cardenal: Ascenso y caída de George Pell”.

El libro se dejó de vender en el estado de Victoria en junio de 2017, cuando Pell fue acusado de pederastia por la Policía de ese estado, al igual que su edición digital.

Cuando el juez Peter Kidd del Tribunal de Victoria levantó el 26 de febrero las restricciones que él mismo había impuesto y que impedían divulgar al público los detalles del caso, la editorial Melbourne University Publishing retomó su circulación.

Durante el proceso, la víctima y los testigos declararon por vídeo conferencia desde lugares secretos y el acceso a ellos fue prohibido por el juez para evitar, según dijo, que llenasen las primeras páginas de los diarios.

Por favor no vengan a mi casa. Quiero proteger a mi familia y mis padres. No quiero que sean arrastrados al foco de atención“, pidió en una carta a la prensa “El chico” tras conocerse el veredicto de culpabilidad.

Al margen de las vinculadas estrechamente con el proceso, Milligan es una de las pocas personas que tiene información sobre los dos menores abusados por Pell, quien es el máximo representante de la iglesia católica en ser condenado por pederastia.

“El chico”, ahora un hombre de unos 35 años de mediana estatura de ojos marrones y pestañas rizadas, denunció los hechos después de que en 2014 su amigo, “El niño del coro”, muriera por una sobredosis de heroína sin que sus padres ni su hermana supieran del abuso del que fue víctima.

Ambos habían sido reclutados por el prestigioso colegio St Kevin’s, en donde gozaban de sendas becas de estudios a cambio de cantar en el coro, cuyos ensayos eran visitados por el entonces flamante arzobispo de Melbourne.

Durante el juicio se conoció que un domingo después de oficiar una misa a finales de diciembre de 1996, Pell violó oralmente al demandante, tras haber abusado de un amigo.

El prelado, ahora de 77 años, también le ordenó que se bajara los pantalones y después le acarició los genitales y se masturbó durante unos minutos.

Fueron arrastrados por el arzobispo Pell y él cerró la puerta y les hizo practicar el sexo oral“, relató la madre de la víctima fallecida, que comenzó a consumir heroína a los 14 años y nunca tuvo un trabajo estable.

CA diferencia de su amigo, “La vida de ‘El chico’ no se hizo trizas. Tiene estudios universitarios, no ha tenido problemas con la ley. Tiene una novia joven encantadora, muchos amigos, es un pilar de su comunidad de una manera discreta, un poco irónica y, en esa parte de su vida, es, me dijo, muy feliz“, relata Milligan.

“Soy el muchacho bueno con el que casi todos pueden contar, pero mi salud mental cuelga de un hilo absoluto”, le dijo “El chico” a la periodista de la cadena ABC en su primer encuentro en un bar de Melbourne.

“Cardenal” también detalla las acusaciones de encubrimiento contra Pell, además de una serie de denuncias de pederastia contra el prelado que se remontan a la década de 1960 en la localidad costera de Torquay y en los setenta en Ballarat, su ciudad natal.

En esa ciudad operaba una red de curas pederastas que se intercambiaron las víctimas, entre ellos Gerald Ridsdale, el clérigo más pedófilo de Australia y amigo de Pell.

TOMADO DE LA VANGUARDIA. MX

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