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Lunes, 25 de Mayo de 2020
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El ilustrador ilustrado

C5

Un creador intenso, entusiasta, singular y polifacético nos ha dejado de manera súbita. Cuando el común amigo Vicent Sanchis me habló de la gravedad de su enfermedad no me podía imaginar que a los dos días me llamase para decirme que Lluís Juste de Nin había fallecido. Nos conocimos hará unos cuantos años por la mutua pasión por el cómic, aunque él prefería el término novela gráfica. Y descubrimos un pasado común, en épocas distintas y con visiones diferentes, de militancia comunista. Él, en el PSUC, como catalizador del antifranquismo, y yo en mi juventud en el PCC, esperanzado con la renovación del sistema soviético con la perestroika. Cariñosamente me llamaba camarada. Su parentesco con Andreu Nin, el dirigente del POUM liquidado por los sicarios de Stalin tras los hechos de mayo de 1937 en Barcelona, nos daba pie a reflexionar sobre un pasado doloroso, sobre las barbaridades cometidas en nombre de la dictadura del proletariado.

Lluís Juste de Nin ha sido un hombre comprometido con las libertades, con una trayectoria en la lucha antifranquista donde ya dio muestras de su ingenio gráfico. En 1968 ya dibujaba cómics en formato de octavillas protagonizadas por un niño llamado Cosme, en referencia al CO de Comisiones Obreras. También hizo caricaturas satíricas de Franco y la dictadura en diferentes publicaciones clandestinas, con el temor de que la Brigada Político Social le siguiera la pista. Firmaba como El Zurdo. Dibujó Historia de Vilaninota (1973), un cómic que narraba lo acontecido en Catalunya durante la II República, la Guerra Civil y la dictadura.

Paralelamente entró a trabajar en la firma de moda Armand Basi, primero como trabajador textil y luego como su diseñador y alma de la marca. Con la Transición y la reinstauración de la Generalitat de Catalunya, dibujó el personaje de La Norma, con textos de Avel·lí Artís Gener Tisner, que sirvió para la primera campaña de normalización lingüística.

Mi relación personal con Lluís empezó en el nuevo milenio. La publicación de Els Nin. Memòries a llapis d’una familia catalana (2004) supuso su irrupción en el mundo del cómic, perdón, de la novela gráfica. Coincidimos de mano de Vicent Sanchis y descubrimos pasiones y pasados comunes. Me explicó que la lectura de Maus de Art Spigelman le había marcado, mientras le comenté que mi referente era Contrato con Di os de Will Eisner. A partir de ese momento, el lápiz inquieto de Juste de Nin fue un no parar. Su pasión por la cultura fluía por sus venas. Hombre leído y fino estilista, desarrolló con los años adaptaciones a la novela gráfica de diversos clásicos de la literatura, trasladándolos en el tiempo y en el espacio como Montecristo 1941 , Ítaca o Guepard 1970 . También llevó a las páginas de la narrativa dibujada la vida de referentes de la historia del marxismo, la lucha obrera y el antifascismo con sus obras Andreu Nin . Siguiendo tus pasos , Salvador Seguí, el Noi del Sucre y Garbo , el espía catalán que engañó a Hitler . Hará un par de año me dijo precisamente que había firmado un contrato con Hollywood para el rodaje de la película basado en su obra que retrataba las vicisitudes de Juan Pujol Garbo, que hizo de agente doble al servicio secreto de Su Majestad durante la II Guerra Mundial.

Nos ha dejado un ilustrador ilustrado, irreductible agitador cultural, hombre comprometido con los valores democráticos y con su querida Catalunya. Me consuela saber que lo ha hecho rodeado por su amada Neus y por su familia a la que tanto quería y que tanto le ha querido. Su amabilidad y generosidad conmigo me conmueve al escribir estas líneas, sus llamadas y mensajes preocupándose por mi cardiopatía que tanto me limita, siempre dándome ánimo y aliento. Camarada Lluís, aquí se queda la clara, la entrañable transparencia, de tu querida presencia.

*LA VANGUARDIA

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