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Jueves, 09 de Abril de 2020
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Enfermarse en el IMSS en tiempos de Coronavirus

Foto: Noé Zavaleta

Foto: Noé Zavaleta

Enfermeras y personal administrativo de las clínicas 10 y 11 del Seguro Social ya dan capacitación a enfermos y familiares de pacientes sobre las medidas sanitarías que hay que tomar en los hospitales del IMSS y en los alrededores de él para evitar contagiarse de un posible “sospechoso” de portar Covid-19.

Eulalia entra presurosa a la ventanilla 2 de la farmacia de la clínica 10 del IMSS. Entrega una receta que incluye un listado de al menos diez medicinas: “Vengo a surtirme”, le dice al farmacéutico. La señora que ronda las siete décadas se “brincó” una fila de cinco pacientes del Seguro Social que omiten decirle algo por “respeto a sus canas” –expresa la señora que le tocaba turno antes que a Eulalia-, en cinco minutos el empleado del IMSS entrega pastillas para la presión, para controlar el azúcar y algunos calmantes. Cuatro cajas de pastillas y dos frasquitos de capsulas.

En la ventanilla 1 de la farmacia se encuentra Susy, con un tapabocas negro que le cubre la mitad del rostro, está a la espera de sus medicamentos. Tras una auscultación visual, Eulalia reconoce a Susy, le sonríe, se le acerca, Susy retrocede un paso, intenta dos, no puede, su espalda “choca” con la ventanilla de la farmacia. Sin empacho y pudor alguno, la adulto mayor por educación, pero sin protocolo sanitario alguno, extiende la mano, Susy la entrega recelosa, un tanto desconfiada y se “chispa” en medio segundo. Eulalia la vuelve a tocar –ahora en el hombro- y le lanza un beso a la mejilla. Susy esquiva el saludo afectuoso, como un boxeador profesional esquivaría un “jab” en alguna arena de Las Vegas. Hay un empate entre medidas sanitarías y el saludo tradicional: No hubo beso de contacto en el pómulo, pero el saludo de apretón de manos fue inevitable.

Foto:Noé Zavaleta

Foto:Noé Zavaleta

Segundo día de haber entrado a la Fase Dos de la pandemia del Coronavirus en México –y que ya ha costado la vida a cinco personas- y en la clínica 10 del Instituto Mexicano del Seguro Social en Xalapa ya se empiezan a tomar medidas enérgicas para evitar cualquier contagio dentro de este hospital. “Susana distancia” apareció hoy, representada por enfermeras y personal administrativo del Seguro Social.

En la entrada a la clínica 10, pacientes y familiares de enfermos son reconvenidos con las mismas medidas que han sido repetidas hasta el cansancio en la Televisión, en periódicos y en las redes sociales: Guardar -cómo mínimo- metro y medio de distancia de cualquier otro enfermo, familiar o empleado del IMSS; en caso de tener gripa o tos, estornudarse lo más cercano al codo; utilizar cubrebocas en lugares donde haya concentración de más de diez, quince personas; lavarse continuamente las manos y desinfectarse constantemente con gel antibacterial.

“Desgraciadamente los mexicanos no tenemos esa cultura de tapar nuestros estornudos. Lo hacemos y nos importa muy poco, al que le caiga, así somos… Desgraciadamente por la pandemia, hoy tenemos que entender que nos pueden contagiar o nosotros podemos enfermar al de junto”, expresa de forma muy sería una de las tantas enfermeras que dan está mini asamblea informativa en la explanada de la clínica 10.

Escuchan atentos el que tiene una rodilla lastimada, el que no aguanta la migraña, el que solo va a revisión de una fractura, el que tiene gastritis, la que va a su revisión de rutina. Sí también se ve por ahí, él que va a hacerse el enfermo, porque quiere incapacidad para no ir al trabajo en estos tiempos de pandemia.

Al interior, en los diez consultorios de este hospital ubicado en Lomas del Estadio, la sala de espera luce casi vacía. Se han blindado las medidas de seguridad y restringido los accesos. Solo pacientes con rigurosa consulta agendada pueden acudir; en su defecto, sin cita médica, pero con algún apremio, habrá que subir al área de urgencias, donde médicos y enfermeros no se dan abasto y la atención también se encuentra restringida a situaciones que la emergencia amerite.

Foto: Noé Zavaleta

Foto: Noé Zavaleta

Quienes tienen cita tienen que respetar una señalética simple –de cinta amarilla y negra- que ordena dejar cuatro espacios vacíos en cada hilera y optar por las orillas. Buscando siempre guardar distancia de otros enfermos y pacientes sentados en sillas subsecuentes. Como lo dijo “Susana Distancia” en la tele, parecen decir los empleados del IMSS.

“Entre todos tenemos que cuidarnos. Tenemos que extremar medidas”, insiste otra enfermera. Y es que las medidas de precaución no están demás, especialistas han advertido que a diferencia de China, Italia o España (de 3 a 5 camas de hospital por cada mil habitantes), en México existen solo 1.4 camas de hospital por cada mil habitantes.

En los alrededores de la clínica 11 y 10 en Lomas del Estadio la constante es igual que en otras regiones de la ciudad. El comercio informal y las zonas gastronómicas se cayeron. Con más fe, que optimismo, este miércoles abrió la taquera de carnitas de la esquina. Sin embargo, sí resintió la ausencia de la clientela del personal administrativo de ambos hospitales.

Las fonditas y restaurantes de los alrededores de Plaza Morelos mejor tuvieron las puertas cerradas y sendos candados que advierten-avizoran de un incierto regreso. Los bares “Los Álamos” y “La Tiendita” tienen sus puertas cerradas desde el pasado viernes. El Café Bola de Oro abrió por decoro, pero en la tarde de este miércoles, apenas había un par de mesas ocupadas. En la subida a la clínica 11 y al área de urgencias, media docena de taxistas hablan como “merolicos” a quienes salen del nosocomio en busca de clientela.

Y es que mientras por el momento la estamos librando con la pandemia sanitaría -7 casos confirmados y una cuarentena de sospechosos en Veracruz-, habrá que ir pensando cómo vamos a librar la emergencia económica.

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