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Domingo, 17 de Diciembre de 2017
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Entre Columnas: La cínica huelga de hambre

Martín Quitano MartínezEl cinismo es para cobardes.
Paulo Coelho

Él hace su propia telenovela para no abandonar las primeras planas. En la nueva temporada Javidú escribe cartas y se pone en huelga de hambre. Se encuentra triste e indignado por sus compañeros del club, asumiendo el papel de paladín de la justicia de los cuates que le ayudaron a delinquir. La cínica huelga de hambre del impresentable Javier Duarte es una manifestación de la locura calculada.
El protagonismo insano del personaje es uno de los rasgos del estereotipo del peor gobernante que representa una clase política que enmudece porque está coludida al hacer y permitir que nuestro país se convirtiera en rehén de la corrupción y la impunidad.
La ruindad de su periodo de gobierno es el colofón de los anteriores 6 años cuando se cimentaron las redes de descomposición, los entramados de complicidades que abrieron la puerta a equipos de administrativos y políticos superlativamente deshonestos y sin escrúpulos; son los 12 años de nuestra tragedia veracruzana.
El de gestos turbios, sonrisas burlonas y altaneras, reclama la “verdad” que dice lo hará libre, se pronuncia a favor de sus allegados. La desfachatez Duartista parece no conocer limites, su actuar refleja los desvaríos de un enfermo, un individuo que busca burlar el sentir social, que se reclama como preso político, porque en su delirio asume en los medios la defensa de sujetos marcados por la corrupción y las acciones dolosas e ilegales.
Veracruz es la perla encontrada en el festín priísta de la corrupción organizada, cobijándolo aún de muchas maneras para que no hable, es el cinismo redivivo en las actuaciones de un sujeto que llama a la legalidad cuando su ejercicio público representó todo lo contrario.
Duarte es solo un componente de un grupo amplio que requiere ser sancionado, de una familia que se asumió como Famiglia al más puro estilo mafioso, que devengó lucrativos ingresos a costa de recursos públicos, escalando a fortunas individuales que postraron nuestra entidad.
Pretendiendo un liderazgo político que está muy lejos de tener desde prisión y en calidad de perseguido político, se pone de manifiesto su altanero ego, su indolencia social, su majadería política, su vociferante cinismo. Lejos le quedan los lamentos y la indignación de millones de veracruzanos ante sus saqueos, ante el robo descarnado del dinero y del futuro de millones de veracruzanos.

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