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Domingo, 31 de Mayo de 2020
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“Entre el fútbol y el resto de deportes hay diferencias injustas”

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El fútbol se entrena al fin y muchas otras disciplinas deportivas, confinadas aún, levantan el dedo:

“Soy aficionado al fútbol, me gusta mucho el Barça. He ido al campo y tengo fotos con Piqué y Messi. Ahora bien, me cuesta ver a Messi entrenándose ya mientras Mireia (Belmonte) no puede hacer nada todavía”.

Quien habla es Fred Vergnoux. Es el entrenador de Mireia Belmonte, la mejor nadadora que ha dado nuestro país.

Mireia Belmonte fue oro olímpico en Río 2016 y oro mundial en Budapest 2017.

Y lleva nueve semanas alejada de las piscinas.

Podía haberse roto su encierro el lunes pasado, con la hipotética apertura de los Centros de Alto Rendimiento (CAR).

Sin embargo, el Ejecutivo decidió prolongar el cierre de los centros deportivos por más tiempo (un tiempo que por ahora sigue siendo indeterminado), y ahora un enorme abanico de Deportistas de Alto Nivel (DAN) se sienten discriminados.

“Que abran las piscinas ya. Los científicos ya han explicado que el virus no va al agua. Y la distancia que se produciría en una piscina es el doble de la que se exige. Podemos hacer que un nadador ocupe un carril, liberar el contiguo y abrir el siguiente. ¡Entre uno y otro se abre una distancia de cinco metros!”, dice Fred Vergnoux, durante una charla online con una veintena de periodistas a través de Talks 123 a Correr, un proyecto del Banco Santander.

Amo el fútbol, pero me duele ver a Messi entrenarse mientras Belmonte no puede hacer nada”

“Vale, lo hemos entendido: la salud es lo primero. Aunque en Suecia y Dinamarca ya nadan. Y en Alemania no han parado. Aquí estamos tocados. Resulta que ya podemos ir al bar, pero los deportistas como Mireia Belmonte no pueden ir a la piscina a trabajar. Llevamos nueve semanas sin agua. En eso vamos a ser campeones”.

–¿Y cómo se sienten?

–Son días frustrantes. No entendemos que otros deportes hayan arrancado cuando todavía estamos en fase 0. Es cierto que tenemos tiempo de sobra hasta los Juegos de Tokio. Tenemos catorce meses por delante. Pero Belmonte no va a ir a Tokio a pasearse, o a hacerse un tatuaje. Hay que abrir las piscinas ya. Si lo hacemos mañana (por hoy), habrá medallas. Si lo hacemos dentro de cuatro días, pues no…

Esto último lo dice entre risas, ironizando ante la situación, aunque subrayando el valor del tiempo: “Una semana sin tocar el agua equivale a un mes de trabajo perdido. Y ahora mismo, nuestros nadadores han dejado de recorrer más de 800 kilómetros”, dice.

“Coincido con Vergnoux”, dice Fernando Rivas.

Es el entrenador de Carolina Marín, otra leyenda del deporte en nuestro país.

Carolina Marín es la campeona olímpica de bádminton. Y ha ganado tres Mundiales y cuatro Europeos. En Europa parece intocable y en el resto del mundo solo le tosen las especialistas asiáticas.

Y sin embargo, tampoco ha podido entrenarse en un pabellón: van dos meses sin golpear el volante.

“Y eso nunca lo había vivido antes –dice Rivas–: y es sorprendente. La diferencia que se abre entre algunos deportes individuales y algunos deportes colectivos como el fútbol es cuanto menos llamativa. Los bares están abiertos y las piscinas, no. ¿Cómo es eso posible?”.

Es llamativa la diferencia de trato entre el fútbol y el resto: podemos ir al bar pero Carolina Marín no puede trabajar”

–¿Y por qué cree que es así?

–No lo sé. Ahora se está usando el fútbol como un juego de gladiadores para entretener a la gente que está confinada. Pero si los futbolistas pueden entrenarse, ¿por qué no Mireia Belmonte o Carolina Marín, que son insignias nacionales cuyos éxitos todos celebran? Hay que tratar a todos con más equidad.

–Sé que es difícil entender que pidamos piscinas cuando hay gente muriendo. Cuando hay una crisis como esta, el deporte es lo que menos importa –dice Vergnoux–. Pero yo llevo más de veinte años en esto. Esta es nuestra normalidad. Y al fin y al cabo, algunos de mis nadadores están viviendo momentos difíciles. Hay gente con bajón. Alguno dice que esto se está haciendo demasiado largo hasta los Juegos de Tokio, y que tiene que estudiar y que necesita dinero.

–¿Y esto es bueno o malo para Mireia Belmonte?

–En su caso, tener más tiempo es una suerte.

–¿Y en el de Carolina Marín? –se le pregunta a Rivas.

–Hemos tenido tiempo para sanear nuestra relación. Hemos hablado de los problemas de su padre –había estado en la UCI tras un accidente de coche–, hemos hablado de muchas cosas. ¿Me pregunta cómo la veo para Tokio 2021? Será medalla, no puedo decir otra cosa.

*LA VENGUARDIA

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