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Martes, 18 de Diciembre de 2018
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Escándalo sexual en el prestigioso Ballet de Nueva York

BALLET

 

Alexandra Waterbury

Alexandra Waterbury.

Alexandra Waterbury, bailarina y modelo de 19 años, presentó este martes una denuncia a la Corte Suprema de Manhattan contra el New York City Ballet y su expareja, el bailarín de 28 años Chase Finlay.

Waterbury acusa en su denuncia de 40 páginas a su ex de fotografiar y grabar sus encuentros sexuales y de compartirlos con otros bailarines y empleados del ballet de Nueva York sin su consentimiento.

La joven también denuncia a la aclamada institución de crear una “atmósfera de fraternidad para la explotación sexual “donde las mujeres son tratadas como ciudadanas de segunda clase” y de permitir a los intérpretes masculinos abusar, atacar y deshumanizar a las bailarinas con impunidad, “barriendo el comportamiento ilegal, degradante e imprudente de los directores debajo de la alfombra”.

La demanda de Waterbury se produce una semana después de que el Ballet de la ciudad de Nueva York anunciara que Finlay había renunciado a su plaza y que otros dos directores principales, Amar Ramasar y Zachary Catazaro, fueron suspendidos por acusaciones de comunicaciones inapropiadas por mensaje de texto y correo electrónico.

La compañía asegura que este tipo de comportamiento se llevó a cabo fuera de los horarios establecidos. El abogado de la demandante se puso en contacto con la organización el pasado mes de junio para negociar una compensación y evitar que el caso se hiciera público.

Waterbury y Finlay fueron pareja durante un año. La bailarina, ahora modelo y estudiante universitaria, descubrió a mediados de mayo que su expareja le grababa desnuda y guardaba los vídeos y fotos que tomaba sin su consentimiento cuando ambos mantenían relaciones sexuales.

Finlay habría creado un chat para intercambiar las fotos. Además, según la denuncia, al menos un funcionario de alto rango dentro de la organización estaba al tanto de consumo de sustancias de Finlay y le preguntaba sobre sus fiestas, porque se presentaba a trabajar oliendo a alcohol, pero la institución ‘enterró su cabeza en la arena’ y eligió no abordar la conducta del director.

 

TOMADO DE LA VANGUARDIA.

 

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