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Lunes, 23 de Setiembre de 2019
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Escenario: 7 semanas de impunidad

LUIS_VELAZQUEZ

•Crimen de un activista

•Igual que en el duartazgo

Luis Velázquez

23 de mayo de 2019

UNO. 7 semanas de impunidad

El 30 de marzo del año que corre, en Xalapa fue asesinado el activista Abiram Hernández Fernández.

7 semanas y media semanas después, la impunidad total y absoluta.

Abiram trabajó siempre del lado de los familiares de las mujeres y hombres desaparecidos y ejecutados, sepultados quizá en fosas clandestinas, tirados sus cadáveres en la vía pública, en las carreteras o entre cañaverales.

Abogado y sociólogo egresado de la Universidad Veracruzana, dos carreras estudiadas al mismo tiempo, su inteligencia era incandescente. Su pasión social, mucho más. Su entrega y limpieza moral.

Y sin embargo, ningún dedo ha movido la autoridad para hacer justicia y encontrar al o los culpables.

En la cancha pública corrieron versiones de que habría sido asesinado debido a una pasión, digamos, pasional.

Pero con todo, millón de veces esclarecer los hechos a vivir, primero, en la incertidumbre y la zozobra. Y segundo, en la sospecha. Y tercero, y lo peor, en la impunidad.

Fue el caso, por ejemplo, de la activista social, Nadia Vera, la estudiante de la facultad de Sociología de la Universidad Veracruzana, originaria de Chiapas, asesinada en la Ciudad de México en el sexenio de Javier Duarte, al mismo tiempo que el fotógrafo corresponsal de Proceso en Veracruz, Rubén Espinoza, en la colonia Narvarte, dos modelos y la trabajadora doméstica.

Impunidad en el Distrito Federal. Impunidad en Veracruz.

DOS. Cadena de impunidad

Muchos asesinatos (845, entre ellos, 102 mujeres y 35 niños) en los últimos 5 meses y 3 semanas en Veracruz.

Y hasta donde se percibe, la mayoría, en la impunidad.

En términos generales, diríase que un crimen hace olvidar el anterior y el anterior, y de pronto, se vuelve una cadena de impunidad que genera, entre otras cosas, que la delincuencia organizada y común se crezca al castigo.

Y como siguen matando y nada pasa, y asesinan a un activista y nadie es detenido ni sometido a un proceso penal, y ejecutan a una mujer o un niño y nada pasa, y un hombre y nada pasa, entonces, los homicidios se multiplican, incesantes, desbordados, fuera de control.

Inverosímil el crimen de Abiram.

Su vida, su tiempo, su inteligencia, su esfuerzo, su trabajo al servicio de los desaparecidos, quizá muchos asesinados.

Y de pronto, ¡zas!, el treinta de marzo él mismo ejecutado en un Veracruz donde el tsunami de la inseguridad, la zozobra y la incertidumbre se han convertido en una pesadilla inacabable.

TRES. Dos fuereños gobernando Veracruz

Algunos hechos resultan insólitos entre la filosofía política de AMLO y el gobierno de MORENA en Veracruz.

Por ejemplo:

El presidente de la república ha ordenado desenterrar el caso de unos activistas sociales asesinados en sexenios anteriores.

También ha ordenado buscar los cadáveres de los mineros atrapados en Pastas de Conchos, en el norte del país.

Ha ordenado seguir la pista a los asesinos de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa.

Y en contraparte, Cuitláhuac García, feliz con el Festival de Salsa más famoso del mundo a efectuarse en Boca del Río, sin que nadie se ocupe ya del crimen de Abiram Hernández, entre tantos otros, decenas, cientos, miles quizá.

El reino de la inseguridad, Hugo Gutiérrez Maldonado, originario de Nuevo León. Y el reino de la impunidad, Jorge Wínckler Ortiz, originario de Oaxaca.

La vida de 8 millones de habitantes, en manos de un par de fuereños.

Y aun cuando con Octavio Paz, “todos los hombres eran contemporáneos de todos los hombres”, ciudadanos, pues, del mundo, Gutiérrez y Wínckler dejaron el cordón umbilical en sus pueblos, sin que su trabajo exprese el amor por Veracruz.

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