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Escenarios

: Tragedia en Boca del Río


LUIS_VELAZQUEZ

Abandonados 25 perritos
•Animalistas, al rescate

Luis Velázquez
03 de julio de 2018
UNO. Tragedia en Boca del Río

En Boca del Río, en la colonia Carranza, hay una tragedia humanitaria. Una señora murió. Ella era animalista y tenía 25 perritos. Y los perritos quedaron en el abandono total. Están sin comer. Unos, ya mayorcitos, enfermos. Otros más, en celo. Otros, muriéndose.
El infierno, pues.
Unos vecinos clamaron apoyo al gobierno municipal panista. Un funcionario, Sergio Muñoz Colina, ofreció un rasgo de generosidad. Incumplió. Nada de nada.
Los perritos están hambrientos. Algunos vecinos han llevado unas bolsitas de croquetas. Pero son insuficientes.
¡Mucha falta les hace “Lady Croquetas”, la alcaldesa de Tamiahua!
Durante varias semanas la señora estuvo enferma. Y su salud fue minando hasta fallecer.
Y sus animalitos, a la deriva.
Según versiones, los familiares necesitan vender la casa y el terreno. La propiedad.
Y si es así, entonces, la tragedia se multiplicará.
Unos grupos de animalistas se están movilizando. Pero desde luego requieren el permiso de los familiares de la señora fallecida, por razones familiares no se ha podido atender a los perritos.
Un drama.
En el libro “Hombres en su siglo”, Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura, dice que los hombres y las mujeres han de dialogar con sus contemporáneos, los familiares, los amigos, los vecinos, los conocidos.
”Al hablar no hablamos únicamente con los que tenemos cerca: hablamos también con los muertos, con los árboles y las ciudades, los ríos y las ruinas, los animales y las cosas”.
  Es decir, “hablamos con el mundo animado y con el inanimado, con lo visible y lo invisible. Hablar es convivir. Vivir en un mundo y sus trasmundos. Este tiempo y los otros: una civilización”.
Los animalitos también forman parte de la vida humana.
Tragedia con los niños indígenas de la sierra de Zongolica dormidos en el salón de clases por la anemia y la desnutrición milenaria, pero también los 25 perritos abandonados en la colonia Carranza.

DOS. Los animalistas

Hubo un gatocidio en el puerto de Veracruz.
La Fiscalía ha detenido varias peleas de gallos por el maltrato, aun cuando permitió la persecución de vacas y torillos en Tlacotalpan.
Javier Duarte tenía 6 perritos de mascotas, sus preferidos, y un zoológico en Casa Veracruz en Xalapa y de seguro los perritos vivirán el infierno luego de tantos meses sin verlo ni ver a Karime Macías ni a sus hijos.
El reportero y escritor Ricardo Ravelo Galo incendió sus naves en la Ciudad de México y decidió vivir en Austria, pero ya está de regreso pues extraña mucho, demasiado, a su gatito.
Ernest Hemingway tenía 50 gatos en la finca Vigía, en Cuba, y uno de ellos, el más cariñoso, era el preferido, y todos los días lo trepaba a su mesa para comer juntos y de postre le daba un platito con lechita embarrada con unas gotitas de whisky.
Carlos Monsiváis tenía doce gatitos y una tarde uno se orinó en el saco de Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo, cuando lo dejó en el sofá de la casa para mirar una película en la sala de cine del escritor y cronista y fue declarado un héroe obrero en la lucha del proletariado.
El municipio de Río Blanco, allí donde los malandros y los policías se trensan en fuego cruzado y matan a menores de edad, fue declarado el campeón en perros callejeros y, por lo pronto, el alcalde ordenó esterilizar a trescientos perros y gatos para evitar la reproducción biológica dejando a todos en libertad de hacer el sexo, pero sin el riesgo de un embarazo no deseado.
En Boca del Río, 25 perritos fueron abandonados, están hambrientos y enfermos y en celo.

TRES. Amores perros…

Se entiende: los recursos oficiales siempre son insuficientes para tantas necesidades sociales.
Y si de por sí los Colectivos lamentan el desdén gubernamental para buscar a sus hijos desaparecidos, con más razón dejar a la buena de Dios el destino de los animalitos callejeros.
Durante varios años, la señora de la colonia Carranza fue levantando los perritos y llevó a casa hasta juntar los veinticinco.
Cada una, todos, fueron compañeros de vida.
Días y noches compartidas.
Pero así como “cada cabeza es un mundo”, pocas, excepcionales personas tienen “un corazón de pollo” para rescatar perros y gatos en la calle y de la calle.
Incluso, los animalistas se han integrado en redes sociales y unos a otros se apoyan para salvar a los animalitos de la vida de perro en la vía pública.
Por eso, el fin de semana una animalista llevó dos bolsas gigantescas de croquetas para los 25 perritos de la colonia Carranza, pero como dice ella, “en un dos por tres” se los comieron, primero, porque están hambrientos, y segundo, por el número…casi casi como tener un zoológico.
En las horas vividas y padecidas, los perros necesitan, entre otras urgencias, un médico veterinario porque están enfermos y en celo, y “en el infierno tan temido” pasaría, digamos, como en la película de “Amores perros”, donde el perro estrella del filme, el perro peleador de Gael García Bernal, mata a todos reclutados en la casa del pordiosero que lo rescata luego del accidente automovilístico.
En el tiempo del celo, todo puede suceder.
Animales en brama diría el paisano ranchero.

CUATRO. “Juntos hasta la muerte”

En “El llano en llamas”, Juan Rulfo describe los perros callejeros merodeando en aquel mercado popular, de igual modo como en los mercados del país.
El progreso de un pueblo se calibra a partir de varias circunstancias, desde el número de perros en el mercado hasta el número de baches a la entrada y salida y en las calles.
También, digamos, por el número de antenas en las casas con techo de teja y que de acuerdo con el sociólogo Gabriel Careaga expresa la cultura de la pobreza.
Y el contraste entre el número de cantinas de mala muerte y la única biblioteca, si la existiera.
Y por el número de puestos de tacos, picadas y gordas y refrescos de cola.
En la colonia Carranza, una señora dejó al morir 25 perritos y están o siguen abandonados o ya empezaron a morir por hambre y enfermedad, aun cuando quizá unas manos solidarias los habrían rescatado.
Y si hay derechos de los niños y Alertas de Género en Veracruz habría de preguntarse si los animalitos callejeros también tienen derechos universales, y más considerando la leyenda azteca donde el perro es el único animal que acompaña a los muertos en el camino al otro lado del charco.

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