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Viernes, 26 de Mayo de 2017
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Escenarios •El profesor ejemplar

LUIS_VELAZQUEZ

•El infierno magisterial
•Peor fiasco educativo

Luis Velázquez
13 de mayo de 2017

Uno. El maestro ejemplar

Quizá el mejor profesor de una escuela primaria en la historia de la humanidad fue Louis Germain, el maestro de Albert Camus.
Camus era un niño pobre. Huérfano a los dos años de edad, su padre muerto en la guerra, su madre era analfabeta y trabajadora doméstica.
Cada día iniciaba su jornada extenuante a las 6 de la mañana, de casa en casa, fregando pisos, limpiando la casa, pasando jerga, lavando y planchando.
Camus, cuando jugaba en la calle con los amigos del barrio, que vivían en un patio de vecindad, la miraba sentada en la tarde en su departamentito, ocultándose el sol, mirando a lo lejos el mar, en silencio, callada, sin nunca, jamás, jamás, jamás, pronunciar una palabra.
El profe Germain fue maestro de Camus en la primaria. Y quizá miró, sintió, la inteligencia y el talento del niño y un día le contó una historia basada en un libro. Y provocó la curiosidad del niño aquel. Y luego, le preguntó si le interesaba el final de la historia y cuando el niño le dijera que sí el profe le prestó un libro.
Después, aplicaba la misma técnica de enseñanza. Le contaba el principio de un cuento, una novela, una historia, y le daba otro y otro y otro libro para leerlos.
Un día, Camus había leído la biblioteca completa del profesor aquel.
Por eso, cuando en diciembre de 1957 gana el Premio Nobel de Literatura, Camus se lo dedicó a su señora madre y a su profesor, a quien escribe una carta:
“Sin su enseñanza no hubiese sucedido nada de esto”, le dice, y le da las gracias por “su esfuerzo y su trabajo generoso”.
Camus en la universidad, el profe de primaria siguió preparándose y entonces uno y otro se juntaba para discutir sobre las ideas filosóficas.
El mejor profesor, sin duda, en la historia de la humanidad.

Dos. El infierno magisterial

Uno recuerda con error a uno que otro profesor de la primaria. Tiempo aquel cuando el principio pedagógico era que “la letra con sangre entra”.
La maestra de primer año, por ejemplo, alta y corpulenta, tenía una regla de madera de pino. Dura y gruesa.
Y cuando el niño cometía un error (una tarea incumplida, una exposición mal hecha, una respuesta desafortunada), la maestro se acercaba y ordenaba con voz de generala, María Félix en “La cucaracha”:
“¡De pie”.
El niño de pie, volvía a ordenar:
“¡Extienda las manos!”.
Y entonces, la profe descargaba su furia y su cólera en las manos del niño hasta que algunas veces sangraban.
Y la profe reía. Satisfecha. Contenta de sí misma. Realizada.
En sexto año de primaria había un profe, cuerpo de gorila, mirada de dinosaurio.
Y cuando el alumno cometía un error frente al pizarrón, el profe se lanzaba en su contra, lo agarraba de la cabeza y lo lanzaba como pelota contra la pared.
Salvador Díaz Mirón, el poeta que deslumbrara a Víctor Hugo, tomaba el borrador y lo lanzaba como bala en contra del alumno en medio del salón de clases y varias ocasiones descalabró a los estudiantes.
Un profesor del tercer año citaba a las alumnas en su casa donde vivía soltero. Y las manoseaba, sin que tal acción pedagógica significara, como dice el juez Porky, “una intención lasciva”.
El maestro de cuarto año de primaria se sentía boxeador y en el recreo ponía a los niños que se caían mal a pelearse, sin guantes, a madrazo limpio, sin que nadie, ni la directora de la escuela ni otros maestros, detuvieran aquellas acciones gorilescas.
Nunca en la escuela primaria un maestro felicitaba a los niños por un promedio elevado.

Tres. El arte de memorizar

Hace sesenta años, los profes tenían el mismo sistema de enseñanza que hoy. La excelencia giraba alrededor de un solo hecho: el ejercicio de la memoria. El mejor alumno era quien se aprendía de memoria la clase, las páginas de un libro, el capítulo completo, el libro total.
Y en clase se daba una feroz y atroz competencia para determinar la memoria prodigiosa, aquel que incluso detallaba con exactitud las comas y los puntos y seguidos y los puntos y aparte y las admiraciones.
Incluso, cuando el alumno recitaba en el salón de clases la lección aprendida el profe solía tener el libro en la mano para ir checando si lo recitaba “al pie de la letra”.
Fue aquella enseñanza cien por ciento improductiva como, por desgracia, todavía es hoy con todo y las cacayacas de la revolución educativa y las promesas a futuro (60 años después) de que ahora sí, con la reforma educativa, los sistemas de enseñanza cambiarán por completo.
Se enseñaba, digamos, a memorizar, en una pelea abierta contra el raciocinio, el ejercicio de la inteligencia crítica, el desarrollo del análisis, los pros y los contras, los argumentos y las ideas.
Por eso, y entre otras cositas, Veracruz está en el sótano de la calidad educativa.
Simple y llanamente, porque a nadie ha importado en la historia política local.
Ni a la secretaría de Educación ni a los sindicatos ni a los profesores, con todo y que cada día del maestro (15 de mayo) las partes “se cortan las vestiduras” alardeando del futuro que vendrá… y que nunca llega.

Expediente 2017
Hora de levantar la moral
Luis Velázquez
13 de mayo de 2017

El senador Pepe Yunes Zorrilla sigue poniendo “el cascabel al gato”. Está en campaña electoral al lado de los candidatos priistas a las presidencias municipales. Y en su discurso hay fuego. Dice, por ejemplo, que hay en el PRI “quienes han traicionado y han fallado”. Cierto, pues nadie puede “tapar el sol con un dedo”, casos Javier Duarte, Arturo Bermúdez, Mauricio Audirac y Leonel Bustos, presos. Y Carlos Aguirre Morales y Leonel Bustos, prófugos. Y otros más, investigados.
Pero al mismo tiempo, hay “quienes han cumplido” al tricolor y por añadidura, a la población.
Y con todo y que “algunos ex militantes han afectado al partido con su conducta”, y otra parte de la población, entre ellos, Brozo, el payaso televisivo de la información, llaman a votar en contra del tricolor, el senador Yunes Zorrilla está sacando la casta.
Hay malos, acepta, pero de igual manera, gente buena, sobre todo, la militancia.
Es la hora, entonces, de levantar la moral. De actuar como lo que son en Veracruz, un partido de oposición. Y si en todo caso se ha de morir en la lucha, pues los profetas del desastre, incluso priistas, anuncian que el  4 de junio solo ganarían de unas 30 a 40 alcaldías, y todas chiquitas, el senador cree, está seguro, firme, de que se ha morir, pero luchando, a guamazos con la vida, llenos de enjundia.
Por eso, se ha puesto al lado de los candidatos a alcaldes, síndicos y regidores.
En su penúltima travesía estuvo en Cosoleacaque con el candidato tricolor, Cirilo Vázquez Parissi, diputado federal con licencia, y a quien, además, le acompañó, el mismo día, el coordinador de la bancada priista en el Congreso de la Unión, exgobernador del estado de México, César Camacho Quiroz.
Hay, dijo el senador, “miles de veracruzanos honorables”.
Y por todos ellos ha de seguirse en la pelea.
”El PRI no es una persona. Lo conforman militantes que salen todos los días a trabajar y que saben de valores y principios” dijo.
Y por ellos mismos, “la espada en prenda” de los dirigentes y figuras claves como el senador, el único legislador federal, cierto, de Veracruz, pero también, del país, que ha cabildeado recursos federales (más de 3,500 millones de pesos, quizá más de cuatro mil) para los Ayuntamientos en curso y para organizaciones de productores.
Además, fondos federales depositados en forma directa, sin intermediarios, a los beneficiados, para así evitar sospechas, dudas, intrigas y habladurías de la llamada “Operación licuadora” que tanto fue utilizada en el duartazgo, el sexenio del que ningún priista desea acordarse y del que todos, los mismos duartistas, se deslindan.
Así, Pepe Yunes, uno de los pocos, excepcionales políticos reposados, prudentes y tolerantes, y más, en las horas políticas y sociales turbulentas y revolcadas que se viven, abona, y con mucho, las campañas de los candidatos.
Y más porque en medio del tsunami político (Miguel Ángel Yunes Linares y Andrés Manuel López Obrador “agarrados del chongo” y “jalándose las greñas” como verduleras, sin llegar a la denuncia penal en la Procuraduría General de la República, PGR, por ejemplo), Veracruz, y el país, necesitan la serenidad en el arte de gobenar y ejercer el poder.
Y el senador representan la máxima ponderación en el descarrilero moral y ético de la vida pública.

UNA VIDA APEGADA A LA ÉTICA

El senador ha estado en varias demarcaciones municipales. Desde Perote hasta Cosoleacaque. Desde Xalapa hasta el puerto jarocho. Y más donde habrá de continuar…de aquí, digamos, hacia el cierre de las campañas.
Es militante del PRI, desde cuando iniciara la carrera pública en su pueblo, donde fuera presidente municipal.
Y aun cuando entonces fue tentado para lanzarse como candidato a diputado local y dejar inconclusa la alcaldía, siempre se resistió y decidió con firmeza, sin titubeos, sin escuchar el cántico de las sirenas, terminar el periodo constitucional.
Muchos años después, se mantiene en la raya.
Y más con una hoja de servicios impecable, donde nadie, absolutamente nadie, y más en medio del lodazal y el cochinero, lo ha acusado, ni puede, de corrupción.
Y aun cuando los intrigantes y envidiosos dirán que en ningún momento necesita “meter la mano al cajón”, porque es hijo de un hombre rico, la historia está llena de ricos, y políticos ricos, que le entraron a los negocios lícitos e ilícitos a la sombra y el cobijo del poder.
Ahí está, entre otros, además de su serenidad en medio de los huracanes, otra de sus virtudes. La integridad. La vida apegada a una moral y a una ética pública y privada.
Por eso en su tiempo y forma, desde el inicio del sexenio, su deslinde del duartazgo.
Por eso, su deslinde del Fidelato, tiempo cuando iniciara la llamada Decena Trágica de Veracruz, los doce años perdidos y que terminaran en el peor descrédito político, social, económico y moral de la historia nacional.
El senador, no obstante, mira las cosas buenas que pueden unir y unen a los priistas, como es el trabajo por la comunidad, el trabajo con un compromiso colectivo, “con el respeto que la gente merece”, y que con todo y duartazgo, suman más, mucho más, miles.

ELITES HAN DE PONERSE DE ACUERDO 

Luego de pasado el huracán, después de “la larga y extensa noche de los cuchillos largos”, “la noche de san Bartolomé” que significara el duartazgo, es la hora de resucitar a la vida pública.
”El PRI, dice el senador, en un proceso de acercamiento con la gente… que está pidiendo una oportunidad de seguir trabajando”.
 Ya se verá el desenlace. 
El mismo Pepe Yunes lo establece así:
”La última palabra la tiene la ciudadanía”.
Y más con un OPLE que ha de ser garantía democrática para vigilar un proceso claro y transparente con todo y la fama pública de las elecciones amañadas.
Las campañas van casi a la mitad. 
En tres semanas se efectuarán los comicios. 
Y el tricolor, por lo pronto, ya encaminado el proceso, solo necesita que los jefes máximos, desde Renato Alarcón, presidente del CDE, hasta la delegada del CEN, Lorena Martínez, y los líderes regionales y caciques, trabajen juntos por el objetivo común, pues ni modo que de “la noche a la mañana”, con todo y duartazgo, el voto duro de los priistas se haya modificado.

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