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Domingo, 18 de Febrero de 2018
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Escenarios

  • LUIS_VELAZQUEZRegreso de “Los bembones”
  • Sin experiencia agropecuaria
  • Fama pública: atracadores


I

Lo peor que ha pasado al campo de Veracruz es el regreso de “Los bembones” al comando del dentista Ramón Ferrari Pardiño.

Sin experiencia agropecuaria, más que para asaltar la Secretaría de Desarrollo Agropecuario en el sexenio de Miguel Alemán Velasco como fue la fama pública.

Ahora, y por fortuna, y quizá mientras tanto, el viejo cacicón de Boca del Río, descarrilado en su feudo por los Yunes azules, ha dejado a un trío de expertos que, bueno, alguna esperanza pudieran significar.

Uno. Jaime Mantecón, quien fuera amigo Luis Donaldo Colosio Murrieta.

Dos. Víctor Chagra, un egresado de la Universidad agrícola de Chapingo, exdelegado de la SAGARPA en Guerrero, Oaxaca y Veracruz.

Y tres. Valentín Casas, el ingeniero agrónomo de Cardel que inició en la política agropecuaria con don Rafael Hernández Ochoa y desde entonces entra y sale de la dependencia, sin que nadie conozca el resultado de su trabajo, más que su feudo cañero en su pueblo, La Antigua.

También, y por ahora, el cacicón (a quien su estilista le recomendó desde su tiempo de alcalde dejarse el labio tupido con el bigote carrancista) ha dejado a Fabiola Vázquez Saut (la cacicona junto con su hermana Regina en Acayucan) quien llegó de subsecretaria como un premio de consolación para hacerse tonta con la candidatura a diputado federal de Érick Lagos Hernández por su distrito, donde con su hermana han construido un imperio y un emporio.

Así, en la SEDARPA hay un trío de caciques en quienes el gobernador confía para resucitar el campo en Veracruz que sólo ha dejado, por un lado, migración a la frontera norte y Estados Unidos, y por el otro, la insuficiencia alimentaria, pues más del 60 por ciento de los alimentos que consumimos los 8 millones de habitantes de la tierra jarocha son de exportación.

¡Vaya destino para el campo!

II

En contraparte, Ferrari, el creador de “El armadillo”, el gran elefante blanco del alemanismo, cuya política agropecuaria fue que el titular de la SEDARPA le contara chistes y chismes del gabinete legal, ha engrosado la nómina con los siguientes fans (familiares, amigos, ninis y socios):

Uno. Uno de sus hijos como su hombre de confianza y operador, además de que para su hijo Antonio Ferrari Cazarín logró la SEFIPLAN en el último tramo del fidelato, la dirección de la COBAEV y la dirección de Patrimonio, como si el chamaco fuera un hombre universal que debió nacer en el siglo XVIII cuando los hombres eran universales y tenían vocaciones múltiples.

Dos. Hugo Parroquín, exjefe de giras del gobernador, a quien su tiempo ha terminado ante la ineficacia manifiesta.

Tres. Rafael Cruz, uno de sus pitchers y catchers para los negocios lícitos e ilícitos.

Cuatro. José Antonio Tobón, otro de sus canchachanes que se desempeña como un químico electoral.

Ninguno de ellos con experiencia en el campo. Ni siquiera, vaya, estudios superiores sobre agronomía. Y acaso de la tierra sólo sepan de aquella cuando a veces suelen jugar béisbol en Boca del Río, que tanto gusta a Ramón Ferrari.

Otros miembros de su equipo están asignados con su hijo Antonio Ferrari en Patrimonio.

Por tanto, ya podrá el lector visualizar el destino social y económico que tales ideólogos agropecuarios significan para un campo descarrilado en sus industrias básicas, como son la caña de azúcar, donde un aproximado de ocho ingenios están en venta, sembradíos de café atosigados con la roya y la citricultura con la enfermedad de la tristeza.

III

Igual que a Fernando Gutiérrez Barrios y Miguel Alemán Velazco, el tercer titular de SEDARPA llegó a la dependencia porque los sedujo con banquetazos de mariscos.

Incluso, con Javier Duarte también aplicó la misma estrategia política, y según las versiones cuando era subsecretario y secretario de Finanzas y Planeación en el fidelato solía enviarle los mejores platillos, de igual manera, como por ejemplo, Gustavo Arróniz Zamudio en su tiempo de la alcaldía de Cosamaloapan llegaba con lechones a los funcionarios del Departamento de Glosa.

Abierto el camino, con “Los bembones” operó para Duarte como candidato a diputado federal y luego para gobernador, además de que también le aplicó la estrategia de los chistes; pero más de los chismes sexuales, lo que lo ha mantenido en el poder.

He ahí, pues, el estilo personal de hacer política en Veracruz y que tanta efectividad tiene.

Sin embargo, el pasado condena a “Los bembones” con la fama pública de estar graduados con dobles doctorados en el curso académico intitulado “Gobernar es robar”.

Mucho ganaría, quizá, acaso, el campo si el contralor Ricky García Guzmán les exigiera a todos su declaración patrimonial nomás para tener el antecedente de lo que son capaces de aquí al último día de noviembre del año 2016.

Si José Tomás Carrillo junior salió de SEDARPA con un par de ranchitos en Cosamaloapan, y Emilio Martínez de Leo convirtió su rancho Potomac, en Acayucan, en uno de los más modernos, por encima, incluso, de los ranchos de Marcelo Montiel Montiel, ni modo que Ferrari y compañía sean menos…

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