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Miércoles, 18 de Julio de 2018
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Escenarios: Ardor social

LUIS_VELAZQUEZ

•Pueblo sublevado
•Linchar a malosos

Luis Velázquez
09 de julio de 2018

UNO. Ardor social

La población sigue harta. Por ahora, y en algunos pueblos, solo está deteniendo a pillos y ladrones, aun cuando una parte de la población los desea linchar. En otros pueblos de México, los cuelgan de un árbol.
Mal fario, mal karma, mala vibra, sin embargo, para Veracruz.
El jueves 5 de julio, en Chinameca los vecinos se sublevaron. Y lo más importante, se organizaron. Y entre todo, sometieron a un cuarteto de malandros que intentaron secuestrar a un comerciante.
Peor tantito: el pueblo estuvo a punto de prenderles fuego.
Y más cuando los marinos y soldados tardaron en llegar, pues el acuerdo fue unánime. Por ninguna razón entregarían a los cuatro malosos a la policía estatal. Simplemente, desconfían de ella.
Fue un infierno. El ardor social. El encabronamiento. El coraje.
A: Detuvieron a los cuatro.
B: Desnudaron a los cuatro.
C: Golpearon a los cuatro.
D: Les rociaron gasolina.
E: Tres de ellos se desmayaron.
Un pueblo, en la antesala de hacerse justicia por sí mismo.
Una población, enfurecida con tantos secuestros… en la impunidad.
En un lado del ring, el fracaso del Estado de Derecho, incapaz de garantizar la seguridad en la vida y los bienes.
En la otra esquina, los malandros imponiendo su ley con el Estado Delincuencial.
Y en el otro rincón, la población indefensa.
Y en la otra esquina, la yunicidad, rebasada.
La estrategia de seguridad ha fallado. Es errónea. Está equivocada.
Y lo peor, nadie parece escuchar. Quizá, les vale.

DOS. Templos atracados

El miércoles 4, en el puerto de Veracruz, una historia paralela.
En la colonia “Dos Caminos”, cada vez más domicilios particulares cubiertos de cristales y alambres de púas.
Y grandes lonas rojas contestarías que bien pudieran acusarse de disolución social en contra del Estado.
En una, la leyenda es la siguiente:
“Estamos hartos de que nos roben. Los vecinos nos hemos organizado”.
El templo Pentecostés, por ejemplo, ha sido asaltado en varias ocasiones dijo el pastor Juan Méndez.
Un poste de telefonía fue prendido con clavos cortados para evitar que sea un trampolín a través del cual los ladrones y rateros se trepen y entren a las casas.
Tiempo sórdido y siniestro en que los malosos han asaltado a los vecinos en la calle.
La pesadilla: aun cuando los ladrones son detenidos al poco tiempo quedan en libertad.
“Me imagino que están de acuerdo con la autoridad” dijo el vecino Adrián Ramírez Lagunes (Notiver, 5 de julio).
Y “al que agarremos robando le vamos a pegar una calentadita”.
Fernando Gutiérrez Barrios, el llamado “Hombre-leyenda”, decía que cuando es media noche y el pueblo dice que es mediodía significa que las farolas han de prenderse.
El aviso vecinal está ahí. Y de seguir viviendo en el infierno nada fácil será que al rato se hagan justicia por su propia mano.
Por ejemplo, igual que en los estados de México, Hidalgo y Tlaxcala, linchar a los malosos.

TRES. Xalapa, a la defensiva

Nadie está a salvo. Nadie puede cantar victoria.
“En Xalapa, dice el presidente municipal de MORENA, Hipólito Rodríguez Herrera, hay una multiplicidad de bandas que asaltan, agreden, hostigan a la población en muchas colonias”.
Y es la capital, la sede de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, la casa grande del estado de Veracruz, la caja de resonancia jarocha en el resto del país.
Según el alcalde, en Xalapa, más robos y más asaltos.
Los sistemas de seguridad “fueron desactivados y neutralizados o cooptados, colonizados por las bandas criminales desde Fidel Herrera a la fecha” (La Jornada Veracruz, 6 de julio, 2018).
Es decir, casi casi desde hace 14 años.
Y aun cuando Hipólito lleva un semestre en el poder, la pesadilla sigue.
Y de ñapa, enfrentado con el gobierno del estado por el Mando Único, las cámaras de vigilancia y la capacitación de policías en Puebla, donde ya tiene a una parte de los elementos.
El alcalde está “bailando con la más fea”.

CUATRO. Policías con cartucheras

En Alvarado, la policía municipal fue desarmada por la yunicidad.
Y desde entonces, los policías defienden al pueblo ante los malandros con cartucheras.
Y Córdoba se ha vuelto ya, ya, ya el municipio más violento de Veracruz según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Primero lugar estatal en ejecuciones, digamos, ligadas a la delincuencia organizada.
Segundo lugar en extorsiones, luego de Veracruz, seguido por Xalapa y seguido por Tuxpan.
Tercer lugar en robo de vehículos, con Fortín en séptimo y Ciudad Mendoza en décimo segundo.
La vida, pues, un infierno.
Falló la secretaría de Seguridad Pública. Falló la Fiscalía.
Y es que si la impunidad descarrila y crece y crece, entonces, la incertidumbre y la zozobra en el diario vivir se multiplica, pues los malosos saben que nadie los detiene, nadie los encarcela, nadie los somete a un proceso penal, nadie los sentencia.

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