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Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
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Escenarios: Barbie contra Barbie

LUIS_VELAZQUEZ

•Indira y Anilú Ingram
•Sus tótems son amigos

Luis Velázquez
19 de agosto de 2017

Uno. Barbie contra Barbie

El par de barbies, la roja y la azul, Heidi Anilú y Pocahontas Indira, ya cayeron en la trampa. Mejor dicho, en su propio carril. Se miden y calibran de cara a la candidatura al Senado el año entrante. Las dos en el escaparate de la SEDESOL. La primera, federal, vía MAO. La segunda, estatal, vía MIYULI.
En su interior senadoras han de sentirse. Por añadidura, la máxima expresión femenina de Veracruz, donde seis de cada 10 habitantes son mujeres. Nunca un par de mujeres habría, digamos, alcanzado tales niveles.
Y más, porque, ambiciosas al fin, más que soñar con la curul senatorial, estarán soñado con la candidatura a gobernadora en el año 2024. Pensar, cierto, en el presente, pero más en el futuro. Una mirada a largo plazo.
Una y otra, lucrando con la pobreza y la miseria que ya el CONEVAL ha documentado, por ejemplo, observando que medio millón de habitantes del territorio jarocho sólo hacen dos comidas al día, de tan jodidos que está Veracruz, el paraíso terrenal que fue, el infierno que es.
Un buen reality-show. Sirven, además, y por ejemplo, como elementos distractores de los graves pendientes sociales, económicos, educativos, de salud y de seguridad.
Poco a poco se han adueñado de la agenda mediática. “Se están dando, dicen los políticos, un buen agarrón”.
Llena de envidia, la tía de las barbies rojas, Elizabeth Morales, delegada federal del ISSSTE, también levantó la mano. Quiere la senaduría. Siente, cree, está segura que su amiga Lorena Martínez, ex delegada del CEN del PRI que sólo ganó 35 presidencias municipales, investida ahora como dirigente del Movimiento Territorial, tendrá suficiente batería para enchufarla en la nominación.
En contraparte, la Barbie azul, Pocahontas Indira, ninguna otra mujer tiene en el carril senatorial. Sólo hombres: Julen Rementería, Joaquín Guzmán Avilés, Pepe Mancha, Víctor Serralde y Germán Yescas. Pero como todos son hombres, y la cuota de género se ha impuesto, entonces, de que Pocahontas va, va.
En todo caso, dice el chamán, el par de barbies llegará al senado. Una por el PRI y otra por el PAN.

Dos. La vida por el Senado

Anilú Ingram es una sobreviviente del duartazgo.
En el sexenio anterior fue directora de Radio, diputada local y fallida candidata a diputada federal. Entonces, reapareció como delegada federal de la secretaría de Desarrollo Social, vía MAO, y la candidatura a la presidencia municipal jarocha (con que antes soñaba) se le hizo poca cosa.
Incluso, formó la trinca infernal (con Marlon Ramírez y Ramón Poo Gil) y se sintió la tlatoani para elegir al candidato priista a la alcaldía. Y ni modo, perdieron.
Ahora, y aun cuando un par de barbies duartistas están de picada (Dominga Xóchilt Tress y Corintia Cruz Oregón), ella emergió, digamos, con una fuerza política insólita.
Su padrino, Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, le abre puertas, y hasta la inmuniza ante la yunicidad.
Indira Rosales San Román es yunista cien por ciento. Yunista, del pesebre del alcalde de Boca del Río, con una carrera política deslumbrante y meteórica.
Y aun cuando semanas anteriores dijera que en su utopía nunca está la senaduría (quizá para que la dejaran de fregar), su lenguaje corporal y discursivo, pero más aún, su actitud ante Anilú Ingram, significa todo.
A menos, claro, que le haya tomado cariño a los titulares y a la pasarela y al chocholeo político y se deje querer.
Pero como la cuota de género es infalible y ha de cumplirse “contra viento y marea”, ninguna otra panista (como ella) ha abierto brecha camino al Congreso de la Unión.

Tres. Padrinos de Indira y Anilú

Las dos barbies están en la dependencia ideal para el desarrollo electoral.
En nombre de los gobiernos federal y estatal llevan espejitos a los pobres, entre otros, el millón de indígenas y los dos millones de campesinos, abriendo el surco para posicionarse.
En ninguna otra secretaría (la de Desarrollo Social) se crece tanto en política, pues la miseria y la pobreza siempre existirán.
De algún modo es como la cara amable del gobierno en turno, igual, digamos, que el DIF, pues su tarea es el bienestar social por excelencia.
Carlos Salinas nombró secretario del Medio Ambiente (precursora de la de Desarrollo Social) a Patricio Chirinos Calero camino a la gubernatura de Veracruz.
Javier Duarte abrió paso a Alberto Silva Ramos a la SEDESOL (donde ahora está Indira Rosales) camino a la candidatura al poder imperial y faraónico, y en donde tronó por completo.
Miguel Ángel Osorio Chong también empujó a Anilú Ingram a la delegación federal de la SEDESOL, pensando en el futuro que sigue.
Mal, sin embargo, que el par de barbies se hayan declarado rivales y adversarias, porque una y otra tienen como hacedores a un par de amigos.
Los dos Miguel Ángel. Osorio Chong (Anilú) y Yunes Linares (Indira).
Y es que si ellos amarran la candidatura al Senado para ellas, en el lado de MORENA tendrán a Rocío Nahle, y en el PRD a Yazmín Copete, y en el PRI a Elizabeth Morales, entonces, sería, digamos, la hora de “fumar la pipa de la paz” antes, mucho antes, de que puedan destrozarse entre sí, y teniendo todo para ganar una de las dos, o las dos, queden fuera.

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