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Domingo, 21 de Octubre de 2018
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Escenarios: Conflicto de intereses

LUIS_VELAZQUEZ

•Caso Ricardo Exsome
•“Honestidad valiente”

Luis Velázquez
03 de octubre de 2018

UNO. Conflicto de intereses con Exsome

Ricardo Exsome Zapata, fallido candidato de MORENA a presidente municipal de Veracruz, es diputado federal. Ingeniero. Y en el Congreso de la Unión fue nombrado presidente de la Comisión de Infraestructura y Obra Pública.
Y de acuerdo con la le, su designación significa un conflicto de intereses.
Nadie, claro, duda ni evidencia su honestidad. Pero pocos resisten el cántico de las sirenas. Y más, en un momento cuando un montón de compañías constructoras han cerrado puertas y hasta vendido sus activos para liquidar a los trabajadores.
Así lo dispuso MORENA y como los diputados federales son mayoría en el Congreso federal, ni hablar.
Muchas cositas pueden desearse desde ahí, entre otras las siguientes.
A: Legislar para acabar con el diezmo, el doble diezmo y los moches tan famosos en la concesión de obra pública.
B: Inclinar la balanza para favorecer a una compañía constructora ligada al afecto y el cariño personal y/o ligada a las elites políticas.
C: Inducir la obra pública a favor de la constructora de propiedad personal tanto con los gobernadores como los presidentes municipales. El país como campo de batalla.
D: Cabildear desde la curul para que el gobierno federal otorgue obra pública a la constructora favorita y/o personal.
E: Inducir el presupuesto federal hacia una entidad federativa para obra pública, y en contraparte, quedarse con la obra.
Pero, bueno, la honestidad “a prueba de bomba” de Ricardo Exsome está o estaría más allá del conflicto de intereses.
“Una honestidad valiente” digamos.
DOS. Ricardo Exsome marcaría distancia…

A estas alturas, nadie dudaría de que Exsome Zapata habría, digamos, transferido sus acciones en la constructora de su propiedad asociado con otros más a sus familiares.
Incluso, a prestanombres, tipo, digamos, Javier Duarte.
Incluso, hasta podría haber fingido la venta de la constructora para que nadie lo esté fregando.

TRES. Cien millones de deuda a Exsome

En el duartazgo, cerca ya los Juegos Centroamericanos, estaban preocupados por terminar el paso a desnivel de La Boticaria, en el municipio de Boca del Río, con tanto atraso descomunal.
Entonces, el secretario de Infraestructura y Obra Pública, Gerardo Buganza Salmerón, convenció a Exsome Zapata de que su constructora lo terminara jurando y perjurando que le pagarían.
El paso a desnivel fue terminado, los Juegos Centroamericano se desarrollaron a todo dar, pero la dupla Buganza y Duarte quedó a deber cien millones de pesos a Exsome y que hacia el final del sexenio Flavino Ríos Alvarado, gobernador de 48 días, nunca le cubrió.
Miguel Ángel Yunes Linares gobernador, Exsome inició un nuevo cabildeo para cobrar el dinerito.
Un día, Yunes anunció obra pública para Veracruz desde el Ayuntamiento de Boca del Río y Exsome estaba en primera fila.
Eran los días aquellos de su candidatura a presidente municipal y que perdiera.
Pero de pronto, Exsome fue feliz, quizá porque le habrían pagado.
He ahí, por ejemplo, los beneficios del poder público ejercido con sentido patrimonialista.

CUATRO. Julen Rementería y Rafael Acosta

Julen Rementería, Senador de la República, fue presidente municipal de Veracruz. Y en el viaje, su examigo Rafael Acosta Croda, “El loco” que también fue diputado federal, fue el constructor favorecido con obra pública.
Los malquerientes de Julen aseguran que era socio con Acosta Croda, de tal manera que cuando Julen fue promovido a coordinador general de los Centros de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, “El loco” multiplicó su obra pública… en el país.
Incluso, la fama pública en el pasillo de ingenieros, arquitectos y constructores es que hasta un avión pudo comprarse para vigilar la obra.
Según los amigos de Julen, hacia el final de aquel peregrinaje federal, Julen y Acosta salieron peleados por cien millones de pesos y de ser así, se ignora si se reconciliaron.
Pero la historia deja testimonio del tráfico de influencias y el conflicto de intereses que puede darse y que se concita desde el poder político.

CINCO. “Honestidad valiente”

Estamos por decreto en el tiempo de “la honestidad valiente”.
Y de la Cuarta Transformación del País.
Y de la primera Constitución Moral de la república.
Y en el sexenio de la república amorosa cuyo significado es polisémico y se presta a tantas cositas.
Por decreto, Benito Juárez, Francisco Ignacio Madero y Lázaro Cárdenas son los símbolos nacionales para encauzar la conducta moral y política de AMLO, el presidente electo, el gabinete legal y ampliado y los gobernadores y los diputados federales y locales y senadores de MORENA.
Y aun cuando “El Bronco” perdió la presidencia de la república por aquello de que habría de cortar las manos a los políticos pillos y ladrones, la máxima filosofía política, moral, ética y social del obradorismo es el combate implacable a la corrupción y la predica todos los días con hechos de la austeridad, aun cuando, claro, una cosita es decir y otra hacer.
Nada, pues, de conflicto de intereses. Nada de tráfico de influencias. Nada de diezmos y moches. Nada de que el Congreso federal sea como antes el reino de las canonjías.
Ricardo Exsome es un ingeniero privilegiado que “antes de que el gallo cantara tres veces” salió encumbrado en la política cuando a otros políticos les lleva años, incluso la vida entera para alcanzar cargos públicos.
Es un constructor exitoso en su vida privada y ahora comienza a ser exitoso en la vida pública.
Y, bueno, ya se verá su vocación social en el tiempo de la honestidad total y absoluta predicada por el jefe máximo de la revolución izquierdista, pues ni modo que por servir al país como diputado federal se desatienda de su constructora.

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