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Miércoles, 18 de Julio de 2018
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Escenarios: Desencanto de la UV

LUIS_VELAZQUEZ

•Edificios en ruinas
•Garnachas en Medicina

Luis Velázquez
04 de julio de 2018

UNO. Desencanto de la UV

Lizbeth cursa el último semestre del bachillerato. Estudiará Medicina. Y con sus padres buscan Universidad.
Han partido de la regla universal cuando se elige una casa de educación superior.

A) El perfil académico de los maestros, por ejemplo, si tienen posgrados y de la Universidad nacional o extranjera donde estudiaron.
B) La movilidad nacional e internacional de los estudiantes.
C) La producción científica del cuerpo académico.
D) La calidad de las instalaciones.

En una Universidad de la Ciudad de México quedaron deslumbrados. El número uno en el ranking nacional. Pero cada mes cuesta treinta mil pesos. Inalcanzable para el padre.
Así, han caminado en facultades de Medicina de Xalapa, Monterrey y Puebla. También fueron a la facultad de Medicina de la UV en Minatitlán, catalogada en el segundo lugar estatal luego de la facultad fundadora como es la del puerto de Veracruz.
Un día caminaron en la facultad de Medicina de Xalapa. Lizbeth quedó asustada. En la banqueta de la escuela contó veinte puestos de antojitos. Picadas, gordas, garnachas, tacos, tortas. Y el pavoroso aroma de las fritangas.
Y luego con un guía recorrieron las instalaciones. En el descuido total. El abandono. Edificio mugroso y cochino.
“Aquí… no, papá. Aquí… no, mamá” dijo, pidió, solicitó a sus padres.

DOS. Edificios, en ruinas

El padre, quien es académico en la UV, miró alrededor.
Por ejemplo:
Desde hace muchos años, el edificio de la facultad de Sicología, en Xalapa, es horroroso. Un edificio en ruinas. Y lo peor, sin que nadie lo mire. Mejor dicho, la indiferencia de la rectora Sara Ladrón de Guevara, feliz de estrenar mansión de doce millones de pesos.
El edificio de la facultad de Ingeniería en el puerto de Veracruz estaba a punto de caerse. Y si hubo intervención oficial se debió a que Protección Civil emitió un dictamen del peligro inminente, incluso para la vida de los estudiantes si continuaban allí.
Y en tales circunstancias, más un montón de programas académicos parados y atorados, congelados quizá, la UV pierde competitividad en el ranking nacional.
Los días de Lizbeth con sus padres han sido buscar expectativas y, claro, hijos de la clase media, media media acaso, hacer cuentas del gasto familiar.
Y, desde luego, pensar en una beca.
En todo caso, es el destino social de ella.
Y nada pega más en el corazón de unos padres como los hijos.
Y más considerando que más allá, digamos, del factor suerte, el futuro es de cada quien en tanto mejor preparado esté. Mejor educado. Mejores herramientas para empujar la carreta en la vida.

TRES. UV de profes viejitos

Han revisado la currículo del cuerpo académico.
En una facultad de Medicina de la UV, por ejemplo, un elevado número de maestros son viejitos. La edad les ganó por completo en el salón de clases. Y aun cuando tienen más de treinta años en el aula, hasta 40, 45, 50 años en unos casos, se resisten a jubilar.
Y hay quienes llegan a clase con bastón, encorvados y cegatones.
Y lo peor, siguen impartiendo cátedra igual, igualito que hace más de 30 años.
Así, el perfil académico del cuerpo magisterial bastaría calibrarse con un par de datos:

Restituto Lara Faticatti fue dirigente estatal del FESAPAUV que aglutina a unos 7 mil profesores en los campus de la UV en Veracruz.
Y dado su liderazgo sindical, y gracias al millón de muertos en la Revolución, Restituto logró plazas de Tiempo Completo para dos hijos, Rafael y Restituto.
La última gran conquista académica fue de Jobo Lara Faticatti, dirigente del FESAPAUV en la región de Córdoba y Orizaba.
Una plaza de Tiempo Completo para un hijo.
Y, caray, y más allá de los posgrados que, digamos, los hijos cursaran, la vocación, la experiencia y el fogueo también cuentan.
Y por eso, la UV pierde competitividad.
Además, claro, y como dice el padre de Lizbeth, si de beneficiar a los hijos se trata, entonces, que una plaza quede para un hijo pero que al mismo tiempo sometan a riguroso concurso de oposición unas cuatro, cinco.
Y en tanto, la rectora de la UV permitiendo todo para así llevar en paz la revolución silenciosa de la que tanto alardeó en el duartazgo.

CUATRO. Facultad rodeada de garnachas

Por lo pronto, Lizbeth ha puesto un tache a las facultades de Medicina de Veracruz y siguen haciendo cuentas con sus padres para presentar examen de admisión en una escuela de Monterrey o Puebla, pues ingresar en la UNAM es como querer voltear un vagón del ferrocarril de un puntapié.
En el ciclo anterior, por ejemplo, cien mil jóvenes fueron rechazados en la UNAM, pues la vida se ha vuelto demasiado competitiva y aun cuando un estudiante saque de promedio en el examen, digamos, un ocho, hay cientos que logran un nuevo y un diez.
Y ningún caso tiene exponerse por el mejor que seas en tu bachillerato de provincia.
Son tres hermanos y ella es la primera que ingresará a la educación superior y viven la experiencia por vez primera, pero las vivencias han sido desgarradoras.
Lo más traumático en Lizbeth son los veinte puestos de fritangas en la facultad de Medicina de la UV en Xalapa, pues además del paisaje aterrador significa que tal es la dieta alimenticia de los alumnos.

Y comiendo tacos y garnachas y picadas y gordas todos los días está canijo que un pueblo sea una lumbrera que ya de por sí los niños de las regiones indígenas quedan dormidos en el pupitre en el salón de clases por la anemia y la desnutrición crónica.

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