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Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
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Escenarios : El líder implacable •Hundió a su pueblo •El dueño de TAMSA

LUIS_VELAZQUEZ

Luis Velázquez

Uno. Ajuste de cuentas en TAMSA

Pascual Lagunes Ochoa es dueño del sindicato de TAMSA, la fábrica que exporta tubos sin costura a Rusia, desde hace veintiséis años.
Durante muchos años fue un litigante a quien apodaban “El abogado del arbolito”, porque con los vientos adversos en la vida solía atender a su clientela debajo de un árbol en las afueras de las agencias del Ministerio Público y juzgados ubicados en el viejo edificio del penal de Allende.

Pascual es originario de Soledad de Doblado, donde también nació Bartolo Guevara, quien fue dueño del sindicato durante un par de décadas y a quien Pascual tumbó del trono imperial y faraónico y luego se volvió evangélico y suele andar los fines de semana predicando la palabra de Dios.

Uno de sus sobrinos, “El profe”, es obrero en TAMSA y soñó con tumbar a Lagunes Ochoa.
Pero los vientos les fueron en contra, con todo y el apostolado evangélico de Bartolo Guevara.

Durante muchas semanas y meses, el sindicato y TAMSA padecieron el choque de trenes entre Pascual y Bartolo, a través de “El profe” disputando el liderazgo sindical.
Incluso, y como se recuerda, hasta un zipizape se registró en el sindicato, con dos personas muertas y un montón de heridos.

Hacia el final del día y de la noche, Pascual derrotó (una vez más) a las huestes de Bartolo.
Y cuando se sintió de nuevo en la cúspide, digamos, “en la plenitud del pinche poder”, igual que los dictadores, Lagunes Ochoa aplicó la guillotina sin piedad en contra de los obreros que, digamos, habían apostado a “El profe”.
Y sin miramientos despidió en alianza con TAMSA a un montón de obreros, entre ellos, a casi todos, todos mejor dicho, sus paisanos de Soledad de Doblado, muchos de los cuales nunca tomaron partido por uno o por el otro, pues las pasiones desaforadas fueron avasallantes.

Dos. Líder perdona/vidas

Desde hace muchos años, una fuente de ingresos para las familias de Soledad de Doblado ha sido TAMSA.
Diríamos, incluso, que la mitad de los jefes de familia trabajaban en TAMSA.
Pero Lagunes Ochoa, sediento de odio y rencor y de venganza ordenó el despido de todos.

Entre ellos, obreros a quienes sólo faltaban unos meses para jubilarse, luego de treinta años de trabajo ininterrumpido.
Es más, muchas esposas, seniles, viejitas, muchos padres de familia, llamaron al corazón de Pascual Lagunes para que tuviera una pizca de misericordia.

Y le valió.

Claro, un hombre como él, un líder sindical perpetuado en el poder, que gracias a su liderazgo es dueño de ochocientas hectáreas en los estados de Veracruz y Campeche, y propietario de novecientas cabezas de ganado, y dueño de seis caballos de carrera, cuatro de los cuales juegan en el Hipódromo de Las Américas en la Ciudad de México (datos de Enrique Levet Gorozpe, líder del FESAPAUV), desconoce por completo la humildad y la generosidad y el perdón y la amnistía y el arrepentimiento.

Y más, como en su caso, porque se cree y siente mesiánico, parido por los dioses, engreído, perdona/vidas.
Rico, asquerosamente rico, quiso así, según él, vengarse de lo que considera traiciones y deslealtades.
Y dejó en el limbo a decenas, cientos de familias de Soledad de Doblado, su pueblo, y mucho se teme de otras demarcaciones vecinas, como por ejemplo, Manlio Fabio Altamirano, el municipio que también vive de TAMSA.
Ha expresado, además, su vocación antidemocrática, y que por añadidura, le vale.
Si fuera general, sería Victoriano Huerta. Incluso, el Augusto Pinochet del Golfo de México.

Tres. Un pueblo desempleado

Otros dos paisanos de Bartolo Guevara y Pascual Lagunes también se han definido ante el dirigente de TAMSA.
Por ejemplo, el senador Héctor Yunes Landa se declaró un pascualista a morir y en los días nublados y oscuros del zipizape en TAMSA, estuvo de su lado y hasta se fue a la yugular de Miguel Ángel Yunes Linares.

Y el otro paisano, Yunes Linares, sólo aplicó la ley luego de la masacre sindical y a través de la Fiscalía detuvo y encarceló a Lagunes Ochoa, dado que en la refriega hubo dos muertos.
Un día, Pascual se declaró enfermo y algunas voces se levantaron para que llevara el proceso penal en prisión domiciliaria.

Se ignora si así esté, igual, digamos, que Flavino Ríos Alvarado, el góber de 48 días, y César del Ángel, el dirigente de los 400 Pueblos.
Pero Pascual fue manzana de la discordia entre el par de ex primos, Héctor y Miguel Ángel Yunes.

Por desgracia, Héctor ni Miguel Ángel se detuvieron en la cacería de brujas de Lagunes Ochoa en contra de los obreros de Soledad de Doblado, a quienes en nombre de la venganza dejó sin empleo y se metió en forma directa, con alevosía, ventaja y premeditación, en el bolsillo de los trabajadores para llevar el itacate y la torta a casa.

Y lo peor, los dueños de TAMSA se volvieron cómplices del despido obrero colectivo.

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